lunes, 28 de enero de 2013

PARA PENSAR

La ciencia médica no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.

El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda sin disminuir la felicidad de los demás.

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.

Las huellas de las personas que caminan juntas nunca se borran.

Si puedes rescatar a alguien de un infierno, hazlo.

Nunca podrás encontrar en otro lo que primero no has encontrado en ti.

Cuando el poder del amor sobrepase el amor al poder el mundo conocerá la paz.

Algunas palabras abren heridas, otras abren caminos.

¡El aliento es el oxigeno del amor!

¡Muévete y el camino aparecerá!
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