martes, 23 de junio de 2015

DOÑA PACHITA, LA DEL CUARTO

CAÍA UNA LLOVIZNA HELADA DE PRINCIPIO DE FEBRERO. YO REGRESABA DE LA PREPA Y AHÍ ESTABA DOÑA PACHITA: CON EL VELO NEGRO QUE CUBRÍA SU CABEZA, LA PAÑOLETA ATADA BAJO EL MENTÓN, EL ROSTRO DEMACRADO POR LA CRUELDAD DE LA MUERTE Y EL ALMA DESNUDA QUE ASOMABA POR LA VENTANA DE SUS OJOS. TRAÍA LAS BOLITAS DE ALGODÓN CON ALCOHOL QUE LE HABÍAN PUESTO EN LA NARÍZ Y UNA DIADEMA IMITACIÓN ORO; EL CUELLO COMO UNA REINA ENLUTADA DE TABLERO DE AJEDREZ; LOS ZAPATOS NEGROS ASOMABAN PULCROS BAJO LA FALDA; LAS MANOS CRUZADAS SOBRE EL PECHO AFERRABAN ENTRE SUS DEDOS UN CRUCIFIJO DE HIERRO COLADO Y UN ROSARIO DE CUENTAS NEGRAS.
NO ME EXTRAÑO VER A DOÑA PACHITA CERCA DE LA ESCALERA, EN ESPERA DE QUIEN PASARA PARA SALUDARLO Y DARLE LAS BUENAS NOCHES. LA VECINDAD DE AVENIDA CHAPULTEPEC (CERCA DE AQUELLA DONDE FALLECIÓ EN LA POBREZA DOÑA CARMEN SERDÁN), SABÍA DE SUS APARICIONES. DOÑA LUPITA, LA DEL 305, LA HABÍA ESCUCHADO SUBIR LAS ESCALERAS HACIA LA AZOTEA; ¿CÓMO SE IBA A CONFUNDIR SI CONOCÍA SUS PISADAS CON TANTOS AÑOS DE OÍRLAS? LAURITA, LA DEL 101, LA VIÓ EN LOS LAVADEROS UNA NOCHE DE LUNA; ERA ELLA, ¿QUIÉN MÁS? Y DEL SUSTO NO SUPO CÓMO BAJO LAS ESCALERAS. DOÑA MARGARITA, LA REPRESENTANTE DE ARTISTAS DEL 205, LA VIÓ JUNTO A LA PUERTA DEL 4, SE LE PARARON LOS PELOS DE PUNTA Y DE TRES BRINCOS LLEGÓ A LA PUERTA DE SU CASA PARA ENCERRARSE. POR ELLO, DOÑA TENCHA RECOGÍA SU PUESTO DE TAMALES Y DON RUTILO CERRABA SU CHANGARRO DE QUESADILLAS, UNA HORA ANTES. HASTA EL TROVO DE DON JAVIER LLEGABA ANTES DE QUE OBSCURECIERA LA NOCHE Y REZANDO LA MAGNÍFICA: "EXTENDIÓ EL BRAZO DE SU PODER Y DISIPÓ EL ORGULLO DE LOS SOBERBIOS, TRANSTORNANDO SUS DESIGNIOS..."
TODOS QUERÍAMOS A DOÑA PACHITA ¿Y CÓMO NO IBA A SER, SI NOS LLAMABA A LOS CHIQUILLOS PARA REGALARNOS MOÑOS AZUCARADOS Y CUERNITOS DE PAN DE DULCE? PÓRTENSE BIEN Y ESTUDIEN MUCHO PARA CUANDO SEAN GRANDES, SEAN HOMBRES DE PROVECHO, NOS DESPEDÍA CON SU TIERNO CONSEJO DE SIEMPRE. ¡Y CÓMO NOS GUSTABA LA CASA DE DOÑA PACHITA...!

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