sábado, 8 de agosto de 2009

LA FLOR EN EL PELO


Ella siempre usaba una flor en el pelo. Siempre. En general, me parecía que estaba fuera de lugar. ¿Una flor al mediodía? ¿En la oficina? ¿Para ir a una reunión de profesionales?

Era aspirante a diseñadora gráfica en la empresa donde yo trabajaba. Todos los días entraba en la oficina, decorada en un seco estilo ultramoderno, con una flor en el pelo, que le llegaba a los hombros. Casi siempre, su color combinaba con el de su atuendo, por lo demás adecuado. Lucía como una pequeña sombrilla de colores vívidos, prendida al gran telón de fondo que formaban sus ondas morenas. En ocasiones (cuando celebrábamos la Navidad, por ejemplo) esa flor añadía un toque festivo que resultaba adecuado.

Pero en el trabajo parecía fuera de lugar. Las mujeres más profesionales de la oficina estaban prácticamente indignadas; opinaban que alguien debía llevarla aparte e informarle cuáles eran las reglas para que te tomen en serio en el mundo de los negocios. Otras, incluida yo misma, lo veíamos como un simple capricho personal; en la intimidad la llamábamos la florida.

-¿La florida ya terminó el diseño preliminar del proyecto para Wal-Mart? - preguntaba una, con una sonrisita aviesa.

-Por supuesto. Hizo un trabajo estupendo. La verdad es que la muchacha está floreciente- podía ser la respuesta, con mucho aire de superioridad y diversión compartida.

Por entonces, esas bromas nos parecían inocentes. Que yo supiera, nadie había preguntado a la joven por qué llevaba una flor a la oficina día a día. En realidad, probablemente habría sido más fácil interrogarla si algún día se hubiera presentado sin ella.

Y un día, así fue. Cuando entró en mi oficina con su proyecto, me extrañé:

-Veo que hoy no se ha puesto ninguna flor en el pelo. Estoy tan acostumbrada a vérsela que es como si le faltara algo.

-Oh, sí- respondió, en un tono bastante sombrío. Eso contrastaba con su personalidad, habitualmente alegre y animosa. La pesada pausa siguiente me instó a preguntarle:

-¿Se siente bien?

Aunque esperaba que respondiera que sí, sabía intuitivamente que eso encerraba algo más importante.

-Bueno,- musitó, con las facciones abrumadas de recuerdo y dolor, -hoy es el aniversario de la muerte de mi madre. La extraño mucho. Creo que me siento algo triste.

-Comprendo- dije. Me inspiraba compasión, pero no quería meterme en terrenos emotivos. -Supongo que le cuesta hablar del tema.

Mi parte empresarial ansiaba que ella lo confirmara, pero en el fondo sabía que eso entrañaba algo más.

-No, no, está bien. Sé que hoy estoy demasiado sensible. Para mí es un día de duelo, ¿comprende?

Y comenzó a contarme su caso.

- Mi madre sabía que el cáncer la estaba matando. Cuando murió yo tenía quince años. Éramos muy unidas. Ella estaba llena de generosidad, de amor. Como sabía que iba a morir, me grabó un mensaje para cada cumpleaños, desde mis dieciséis hasta los veinticinco años. Hoy cumplo veinticinco. Esta mañana vi el video que preparó para este día. Creo que todavía lo estoy digiriendo. ¡Y cómo me gustaría tenerla conmigo!

-Bueno, créame que la acompaño en su sentimiento- dije, con total sinceridad.

-Gracias, por ser tan buena,- replicó. -Ah, con respecto a la flor... Cuando yo era chica, mamá solía ponerme flores en el pelo. Un día, estando ella internada, le llevé una bella rosa de su jardín. Cuando se la acerqué a la nariz para que percibiera el perfume, ella la tomó y, sin decir palabra, me apartó la melena de la cara y me la puso en el pelo, como cuando era chiquita. Murió ese mismo día.

Los ojos se le llenaron de lágrimas.

-Desde entonces siempre uso una flor en el pelo. Es como si ella me acompañara, aunque sólo sea en espíritu. Pero hoy vi el video que preparó para este cumpleaños; me decía que lamentaba no poder verme crecer y que esperaba haber sido buena madre. Y que le gustaría recibir alguna señal indicativa de que yo podía bastarme sola. Así pensaba mi madre; así hablaba. -Sonrió con afecto ante el recuerdo. -Era muy sabia.

Asentí con la cabeza. -Así parece, en efecto.

-Y yo pensé: ¿cuál podría ser esa señal? Entonces me pareció que debía dejar de ponerme la flor. Pero echo de menos lo que representaba.

Sus ojos de avellana se perdieron en recuerdos.

-Fue una gran suerte tener una madre como ella. Pero no necesito usar una flor para recordarla. En realidad, lo sé perfectamente. Era sólo un signo exterior de mis atesorados recuerdos. Me siguen acompañando, aunque no use la flor. Pero la voy a extrañar... Ah, aquí está el proyecto. Espero que le guste.

Me entregó la carpeta pulcramente preparada, firmada y con su marca distintiva: una flor dibujada a mano bajo el nombre.

Recuerdo haber oído decir, cuando era joven: "Nunca juzgues a otra persona sin haber caminado un kilómetro con sus zapatos". Pensé en las veces que había criticado sin ninguna sensibilidad a esa joven de la flor en el pelo. Era trágico que lo hubiera hecho sin estar informada, sin conocer la historia de la muchacha y la cruz que debía soportar. Si me enorgullecía de conocer cada faceta de mi empresa, por intrincada que fuera, de saber con exactitud cómo se coordinaban las distintas funciones, ¿no era trágico haber adoptado la idea de que la vida personal no tenía nada que ver con la profesión? ¿Pensar que cada uno debía dejar sus cosas privadas en la puerta cuando entraba en la oficina?

Ese día supe que la flor en el pelo simbolizaba el don del amor de esa muchacha, su manera de mantenerse en contacto con la madre perdida cuando era tan jovencita. Al estudiar el proyecto que me había entregado, me sentí honrada por tratar con alguien tan profundo, con tal capacidad de sentir... de ser. Se explicaba que su trabajo fuera siempre excelente. Vivía dentro de su corazón. Y me obligó a visitar nuevamente el mío.


Betie B Young
"chocolate caliente para el alma"

CASA BIEN CUIDADA

viernes, 7 de agosto de 2009

RÉCORD DE BATIR RÉCORDS




El récord de la mayor cantidad de récords es de un hombre que batió cien marcas en el famoso libro Guinness.

Ashrita Furman, neoyorkino de 54 años de edad, fue capaz de sostener cien récords simultáneos en el libro Guinness. Entre sus logros están: hacer 27.000 repeticiones de salto tijera, recorrer 20 kilómetros dando vueltas carnero y cortar en el aire 27 manzanas con un sable samurai.

Actualmente se encuentra trabajando en batir un récord de velocidad corriendo en patas de rana. Furman ha dedicado treinta años de su vida a ello y durante su vida quebró 236 marcas del libro Guinness y volvió a anotarse un récord más por haber tenido vigentes simultáneamente 100 de ellos.

Actualmente dos ya fueron superados por lo cual sostiene sólo 98. Éstos incluyen haber podido comer 40 M&M en un minuto con palitos chinos y rebotar una pelota 339 veces en un minuto.

EL MUNDO EN LA PIEL



Un hombre planea entrar al libro de los récords por tener tatuadas todas las banderas del mundo.

Guinness Rishi, de 67 años, quiere cubrir su cuerpo (absolutamente todo) con las banderas del mundo. Si el nombre de este señor le llamó la atención sepa que se lo cambió a "Guinness" en honor al famoso libro que registra los récords.

A pesar de que la esposa le aseguró que nunca más la verían en público con él si persiste en su idea el hombre está en firme. De hecho tiene programada toda la sesión de tatuajes. "En la primer fase creo que puedo poner unas sesenta banderas en mi cabeza y luego seguiré con el cuerpo. También me tatuaré las partes privadas, aunque todavía no decidí que bandera colocaré allí", relató.

Guinness Rishi ya batió algunos otros récords como el de "adoptar a la persona más vieja jamás adoptada", "el delivery de pizza más lejano", etc. Uno de los que sí fue incluido en el libro Guinness consitió en mantener una moto andando sin interrupción durante 1.001 horas.

UN HELICÓPTERO CASERO





Un granjero chino se construyó su propio helicóptero de madera.

Wu Zhongyuan, de 20 años, construyó su propio helicóptero a pesar de sólo tener una educación primaria. En 3 meses, armando la estructura básica con maderas, creó una aeronave capaz de volar a 800 metros sobre el piso.

"No hice un plano. La única fuente de información que usé fue tomada de Internet a través de mi teléfono celular", explicó Wu. Las aspas están hechas de olmo y el motor fue reciclado de una vieja moto.

"Tengo este sueño desde la infancia: no tener que escalar las montañas y poder ir al colegio en mi propia máquina voladora", relató.

jueves, 6 de agosto de 2009

QUE ES TENER EXITO


Es comenzar por tener un sueño.
Es hacer un compromiso con tus sueños.
Es tener confianza en ti mismo.
Es algo que no aparece por casualidad.
Es aceptar lo que no puedes cambiar.
Es saber cambiar a tiempo.
Es saber que lo único permanente es el cambio.
Es saber delegar en los demás parte de tu tarea.
Es reconocerte en tus logros.
Es saber disfrutar tus triunfos.
Es reconocer que te equivocaste y pedir perdón.
Es reconocer que detrás de cada acierto, puede haber varios fracasos.
Es enamorarte de lo que haces.
Es no postergar y hacerlo ahora.
Es darte cuenta que estás eligiendo a cada momento.
Es reconocer tus propias debilidades y fortaleza.
Es no detenerte hasta conseguir tus sueños.
Es saber con qué fin haces las cosas.
Es no mirar atrás.
Es actuar con entusiasmo.
Es transitar caminos desconocidos.
Es hacer algo que nunca hiciste.
Es saber que no estás solo.
Es no rendirte jamás.
Es disfrutar de cada momento.
Es tener tiempo libre y disfrutarlo.
Es tener una actitud positiva.
Es tener metas claras.
Es ser perseverante en la búsqueda de tus sueños.
Es estar preparado para ver la oportunidad.
Es desarrollar la creatividad.
Es utilizar la imaginación.
Es volver a empezar con entusiasmo, sin darte por vencido.
Autor anóni

miércoles, 5 de agosto de 2009

LA LECCION DE PIANO


Deseando animar que su nieto progresara en sus lecciones de Piano, su abuela lo llevó a un concierto de Paderewski..

Después de que ocuparon sus respectivos lugares, la abuela reconoció a una amiga en la audiencia y dejando a su nieto, se dirigió hacia ella.

Teniendo la oportunidad de explorar las maravillas de ese viejo teatro, el pequeño niño recorrió algunos de los lugares y posteriormente logró llegar a una puerta donde escrito estaba el anuncio de “Prohibida la entrada”, ésto no le importó a pequeño.

Cuando se anuncio la tercera llamada y las luces empezaron a apagarse y la función estaba apunto de empezar, la abuela regreso a su lugar, descubriendo horrorizada que su nieto no estaba en su lugar. Inmediatamente las grandes cortinas se abrieron y los reflectores apuntaron hacia el centro del escenario.

Sorprendida, la abuela vio a su pequeño nieto sentado en el Piano, inocentemente tocando “Twinkle, twinkle Little Star”.

En ese momento, el gran maestro de Piano hizo su entrada y rápidamente se dirigió hacia el piano y susurro al oído de pequeño, “No pares hijo, sigue tocando, lo estás haciendo muy bien. Entonces inclinándose hacia el Piano, Paderewski, empezó a hacer un acompañamiento junto al niño con su brazo izquierdo. Pronto su brazo derecho alcanzó el otro lado para realizar un “obbligato”.

Juntos, el viejo maestro y el pequeño novicio, trasformaron la embarazosa escena en una maravillosa y creativa experiencia. La audiencia estaba muy entusiasmada.

Ésa es la forma en que Dios trabaja junto a nosotros. Él esta siempre a nuestro lado cambiando nuestros pequeños esfuerzos hacia convertirlos en grandes cosas, susurrándonos al oído “No pares hijo, síguele intentando, lo estás haciendo muy bien”.


Desconozco su autor