lunes, 28 de septiembre de 2009

EL CIRCULO DEL 99


Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz.

Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.

Un día el rey lo mandó llamar.

- Paje, le dijo, ¿Cuál es el secreto?

- ¿Qué secreto, Majestad?

- ¿Cuál es el secreto de tu alegría?

- No hay ningún secreto, Alteza.

- No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

- No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.

- ¿Por qué estás siempre alegre y feliz? ¿eh? ¿Por qué?

- Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos. ¿Cómo no estar feliz?

- Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar - dijo el rey.

Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.

- Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando.

- ¡Vete, vete antes de que llame al verdugo!

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.

- ¿Por qué el es feliz?

- Ah, Majestad, lo que sucede es que el esta fuera del círculo.

- ¿Fuera del círculo?

- Así es.

- ¿Y eso es lo que lo hace feliz?

- No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

- A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.

- Así es.

- ¿Y cómo se salió?

- ¡Nunca entró!

- ¿Qué círculo es ese?

- El círculo del 99.

- Verdaderamente, no te entiendo nada.

- La única manera para que entendieras, seria mostrártelo en los hechos.

- ¿Cómo?

- Haciendo entrar a tu paje en el círculo.

- Eso es, obliguémoslo a entrar.

- No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

- Entonces habrá que engañarlo.

- No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solo.

- ¿Pero el no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

- Si se dará cuenta.

- Entonces no entrará.

- No lo podrá evitar.

- ¿Dices que el se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en el y no podrá salir?

- Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?.

- Si.

- Bien, esta noche pasaré a buscarte. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. 99!-

- ¿Que más? ¿Llevo los guardias por si acaso?

- Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.

- Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje.

Ahí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarro la bolsa y le pincho un papel que decía:

"Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste".

Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, la apretó contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y se volvió a meter a la casa, el rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena.

El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se sentó y vació el contenido sobre la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían. ¡Era una montaña de monedas de oro!. El que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas solo para él.

El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacia pilas de monedas.

Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis... y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60... hasta que formó la última pila: 9 monedas!!

Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más, luego el piso y finalmente la bolsa. "No puede ser", pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.

-¡Me robaron! -gritó. -¡Me robaron, malditos!. Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba.

-¡Solo 99! No puede ser, me falta una moneda.

-¡A nadie se le ocurriría dar solamente noventa y nueve monedas como recompensa!

Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro ¡Solo 99! Noventa y nueve monedas de oro es mucho dinero, pensó. Pero me falta una moneda.

Noventa y nueve no es un número completo - pensaba. -Cien es un número completo, pero noventa y nueve, no. ¡Necesito la otra moneda!

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se le habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña.

Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?

Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario.

-¡Doce años es mucho tiempo!, pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y el mismo, después de todo, el terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello.

Saco las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. -¡Era demasiado tiempo!. Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender. Vender... Vender.

Estaba haciendo calor. ¿Para que tanta ropa de invierno? Para que más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99.

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando con pocas pulgas.

- ¿Qué te pasa?- pregunto el rey de buen modo.

- Nada me pasa, nada me pasa.

- Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

- Hago mi trabajo. ¿No? ¿Qué quería su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

Tú y yo, y la mayoría de nosotros hemos sido educados en esta estúpida ideología: Siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron que la felicidad deberá esperar a completar lo que falta. Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida.

Siempre necesitamos más para ser felices. Queremos algo, y cuando lo alcanzamos, entonces no es suficiente. Entonces queremos más para ser felices, y creemos que necesitamos más para ser felices, y luego más, y más. Pero que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien, que noventa y nueve, que todo es solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros, para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados.

Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están.



Desconozco su autor

CALZONCILLOS PARA ZURDOS




Una empresa desarrolló los primeros calzoncillos pensados para zurdos que permiten un movimiento que ahorra tres segundos vitales.

Perder tiempo desenvainando el equipamiento puede ser fatal en ciertas circunstancias. Y hasta ahora nadie había tenido en cuenta que las braguetas de los calzones están pensadas para que sea la mano derecha la que obre con pericia.

Rob Faucherand, directivo de la tienda británica Debenhams, explicó que los Hom H1 -así se llama la prenda- es "un paso vital para la igualdad para los zurdos. Parece un pequeño paso pero podría ser el incio que todos estábamos esperando".


la verdad ya era hora que pensaran mas en los zuedos (yo soy una zurda uno batalla en acoplarse con articulos hechos para los diestros)

domingo, 27 de septiembre de 2009

mi queridisma amiga victoria me entrego este premio desde su blog

http://iala300-victoria.blogspot.com/




Este premio lo concedo para todos compañeros que desee llevarselo a su blog..Solo teneis que pedir tres deseos...

viernes, 25 de septiembre de 2009

NO JUZGUES MI CABELLO
















Si Ud. cree siquiera sospechar lo que es un peinado ridículo está lejos de la verdad. Estas líneas se lo demostrarán.

A lo largo de las décadas pasadas ha habido modas imperdonables. Pero aun así hay gente que logró sembrar el horror histórico con la sola elección de su corte de cabello.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

TRAJE DE BAÑO DE TERROR





Una mujer china aterrorizó a toda la playa cuando se exhibió con el traje de baño que ella misma se confeccionó.

Mai Lee de Quingdao, China, lució su inquietante modelo de traje de baño en la playa y espantó de muerte a los demás bañistas. Su bañador -si es que podemos llamarlo de ese modo- fue concebido con el fin de evitar los riesgos de contraer cáncer de piel.

Lo cierto es que los demás veraneantes, lejos de comprender su inquietud por los efectos nocivos del sol, corrían por sus vidas. "Parece un fantasma o una de esas momias egipcias, sólo que con la cara roja. Su boca y ojos parecen agujeros en un plato", explicó un bañista. Lee se defendió relatando que “me gusta mucho hacer jogging en la playa pero no deseo que mi piel se queme así que la cubrí toda".

martes, 22 de septiembre de 2009

VEO GOLFISTAS MUERTOS



Un hombre podría ir a prisión por haber llevado a cabo un extraño tributo a golfistas muertos.

Douglas Jones, de 57 años de edad, echó tres mil pelotitas de golf en un arenero del Parque Nacional Joshua Tree de California. Lo que para él era un homenaje a todos los golfistas muertos para los guardaparques es tirar basura en un espacio público y una reserva natural.

Joe Zarki, vocero del parque, explicó que el problema de la basura y la contaminación es muy grave en los parques nacionales y que este señor además de las pelotitas también dejaba latas con fruta o verdura para "asistir a los caminantes".

El hombre enfrenta ahora una causa que terminará en una importante multa o en una pena de prisión. Cuando los periodistas llamaron a su casa para consultar por qué había hecho semejante cosa no estuvo disponible para hablar. Sin embargo su padre de 84 años declaró que si bien no sabía nada del hecho reconocía que su hijo, casualmente, trabaja en un circuito local de golf.

lunes, 21 de septiembre de 2009

PRÓXIMO A UNA CATÁSTROFE


Hay ciertas cosas en la vida que realmente deben ser cambiadas. Estas son cosas que se nos aparecen de manera ineludible en varias ocasiones ¿Pero cómo cambiar aquellas cosas que no pertenecen a la decisión humana? Bueno, muchas cosas, entre ellas el clima, están dentro de las decisiones humanas.

Aparecen cambios que nos dan miedo, son momentos en los que sabemos que nos traen una alteración de nuestros estados internos al cambiar una situación en lo exterior. Puede ser el cambio de trabajo, el cambio de estado civil, o prevemos que una relación, independientemente que sea bella o no, esta a punto de quebrarse. Son tantas las veces que nos adelantamos a los hechos que sufrimos dos veces ante una misma situación. Sufrimos al saber que pronto se avecina una catástrofe en el curso de nuestra vida y nuestro pensamiento recurre varias veces al dia hacia el punto de quiebre. Una congoja o una sensación de miedo y desamparo se apodera de nuestro ser. Todas las cosas comienzan a salir inesperadamente mal y ... sabemos perfectamente el motivo. Solo que nos justificamos diciendo: "no me siento bien hoy" "anoche no dormí bien" , etc. Esas preocupaciones nos llevan a perder energías antes de tiempo, es como si estuviéramos esperando que suceda lo que tenga que suceder y ya ! pero a veces la espera se hace larga y al final parece que algo puede cambiar.

El mundo actual camina a pasos agigantados donde se confunde la sensibilidad con la debilidad, el amor con lo blando, la paz con la inutilidad, porque parecería que todo debe marchar mas rapido, mas fuerte, mas productivo, sin importar nada de sus partes motoras tan fundamentales y sin los cuales la cultura actual no serviria de nada: los seres humanos. Y, claro, en esta voragine "creadora" que pretende ser la sociedad actual, uno no tiene tiempo para ponerse a escribir una poesía, mirar el amanecer durante dos horas, o quedarse dormidos mirando las estrellas, tampoco disfrutar de los afectos mas profundos y verdaderos, como mimar a un hijo, compartir un dia con los hermanos, visitar a los amigos por el puro gusto de visitarlos. Sin tiempo para llorar, sin tiempo para amar, en definitiva, sin tiempo para vivir.

Hoy en dia se trata de prevenir las catástrofes, pero no tanto por amor al otro, sino para que no destruya aquello que tiene un rendimiento económico en lo social o para que en todo caso, reponer algo después de un desastre natural, sea barato hacerlo. Pero, ¿y el desastre interior? ¿Ese desastre de no saber como reaccionar mañana cuando nos digan algo que no deseamos escuchar, porque nos hace mal? ¿Quien prevé esos desastres?

Solo Dios. Y Dios está allí, donde menos lo hubieras esperado encontrar. Dentro de ti. Lo que sucede es que de tanto mirar hacia afuera, te has olvidado de tu mundo interior. Te has olvidado de cuidar tu casita interna, de alegrar las estructuras de tu personalidad, y cuando entras a ese estado tan especial que es tu interior, te encuentras con que no ves nada. Es tal como cuando uno llega a su casa en un dia de mucho sol, cuesta que los ojos se acostumbren al interior de la casa, llegamos encandilados y no vemos nada.

Bueno, tal cual sucede cuando uno quiere estar a solas consigo mismo. No puede, no ve nada y sale enseguida afuera otra vez. Trata de llenar esos vacíos con otros elementos del mundo exterior. Asi, se corre el riesgo de hacer cosas que despues seran motivo de arrepentimiento, esto nos dará mucha rabia y luego nos atacaremos sin piedad, por haber sido tan tontos, perdiendo nuevamente el tiempo en recriminaciones y rumiaciones ecodistantes de nosotros mismos. Entonces asi, lo unico que se consigue es llenar nuestro interior con tanta basura que el dia que queramos habitarla en paz, los roedores de la mente nos sacaran afuera, porque ellos son los verdaderos dueños de ese preciado lugar al que "nunca le prestamos la suficiente atención".

Sabes, las catástrofes son una prueba, un examen que nos toma el universo mismo a través de sus maestros llamados Dolor, Amargura, Rupturas, Ciclones, Lluvias, Tormentas, etc, etc. Son maestros de la vida e implacables a la hora de ponernos a prueba. No hay en ellos ninguna vacilación, estamos frente a "maestros de vida" que tienen la misión que cumplen y no importa cuán de acuerdo estemos, ellos hacen sus tareas impecablemente.

El secreto no está en adelantarnos a la catástrofe y sufrir por adelantado, el secreto se encuentra en el interior de nuestro espíritu. Es allí, en el corazón mismo del ser adonde llega la fuerza que seamos capaces de acumular para hacer frente a situaciones difíciles. Es allí, donde mora la esencia del ser donde se encuentra esa capacidad, no en otro lugar. Por eso es conveniente siempre cultivar las fuerzas del alma, porque nos protegen de fuerzas que no conocemos y que en definitiva están puestas para poder superarlas, de esa manera habremos dado un paso grande en la evolución de la vida.

Cuando una catástrofe se avecina ora a Dios con el corazón, evocalo por su nombre y haz una oración. Siempre se puede salir más fortalecidos de cualquier situación si en lugar de buscar culpables, nos decidimos a ser responsables de ahora en más de todo lo que pueda venir.


©Miguel Angel Arcel