jueves, 15 de julio de 2010

CERRAR LA BOCA PARA QUE EL CLUB AHORRE



En Austria se pide a los usuarios de las piletas de natación que cierren la boca para ahorrar agua.

Es difícil establecer realmente cuánta agua desaparece de las piletas en su ingreso al organismo del nadador por la boca u otros orificios naturales. En Austria parecen creer que es bastante ya que en las albercas públicas se prohíbe a los nadadores abrir la boca.

Según estiman, unos 5.000 litros de agua desaparecen por día, tragados por los usuarios de 18 piletas. El costo del reemplazo es elevado, especialmente por la gran demanda que tienen estas facilidades en medio de la ola de calor que vive Europa.

Reemplazar tanta agua tiene un costo ambiental y financiero, explican las autoridades gubernamentales. Previamente intentaron sin éxito prohibir las bermudas ya que absorben mucha más agua que los trajes de baño tipo sunga.

SABÍAS…



Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu
verdad y la verdad.
Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.
Que es mas fácil reaccionar que pensar.
Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.
Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo
interpretamos nuestras circunstancias.
Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos
ser alguien que ama. El resto depende de los demás.
Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo
totalmente diferente.
Que las personas honestas tienen mas éxito al paso del tiempo.
Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar
mucho dolor.
Que no importa qué tan lejos he estado de DIOS, siempre me vuelve a
recibir.
Que todos somos responsables de nuestros actos.
Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el
momento.
Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en
apoyarte en los momentos más difíciles.
Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos
vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.
Que hay dos días de la semana por los que no debemos de
preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es ahora.
Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me
devolverán ese amor.
Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con
lo mejor de mí.
Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.
Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.
Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, que
tal si me cree?
Que es más importante que me perdone a mi mismo a que otros me
perdonen.
Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.
Que la violencia atrae más violencia.
Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
Que las personas que critican a los demás, también me criticarán
cuando tengan la oportunidad.
Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.
Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro
de mí.
Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que
valieron la pena son:
Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias
que me dieron crecimiento personal.
Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias.
Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.
"Si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, se generoso y da la
tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una
sonrisa como aquel que no sabe sonreir"

Mahatma Gandhi

lunes, 12 de julio de 2010

LA MORADA DE LA RIQUEZA



Mi fatigado corazón se despidió de mí para irse a la Morada de la Riqueza. Al llegar a esa ciudad sagrada, que el alma había alabado y glorificado, comenzó a vagar desconcertado ante la ausencia de lo que siempre había imaginado hallar. La ciudad estaba vacía de poder, riquezas y autoridad.


Y mi corazón se dirigió a la hija del Amor y le dijo:
-Oh, Amor, ¿dónde puedo hallar a la Satisfacción? He oído que ha venido a hacerte compañía.


Y la hija del Amor respondió:
-La Satisfacción ya se ha ido a predicar su evangelio a la ciudad donde gobiernan la avidez y la corrupción. No la necesitamos.


La Riqueza no implora Satisfacción, porque ésta es recompensa terrena, con deseos colmados de objetos materiales. La Satisfacción es expresión del corazón.


El alma eterna no está nunca satisfecha; su objetivo es la búsqueda permanente de lo sublime. Así mi corazón se dirigió a la Belleza de la Vida y le dijo:


-Tú eres toda Sabiduría; ilumíname como el misterio de la Mujer.


-Oh, corazón humano -Ella me respondió-, la mujer es tu propio reflejo, lo que tú eres, y se halla dondequiera que tú estés; es como la religión desoída por el ignorante, y como la luna límpida de nubes, y como la brisa libre de impurezas. Y mi corazón se encaminó hacia la Sabiduría, hija del Amor y la Belleza, y le dijo:


-Concédeme Sabiduría, y la compartiré con los míos.


-No nombres a la sabiduría sino a la Riqueza -ella me respondió-, pues la verdadera riqueza no proviene de lo externo sino que nace en lo más Profundo de la vida. Compártela con los tuyos.

DIOS EN LA CANASTA



Hace muchos años, cuando estaba en el secundario, conocí a una anciana en un geriátrico. Se suponía que mi clase debía hacer un trabajo sobre alguien mayor de setenta años. Yo no conocía a nadie mayor de setenta excepto mis abuelos, pero vivían en Bélgica. Entonces, pensé: "Iré a visitar un geriátrico y pediré permiso para ver a alguien para mi tarea de inglés".

Cuando entré en el edificio de ladrillo, me dirigí al mostrador de informes. Una mujer muy amable, de anteojos, me envió a la oficina de la directora. Le expliqué a la directora cuál era mi tarea y ella me mandó a la habitación número seis.

La habitación número seis tenía una cama, una sola silla, un escritorio y la foto de una rosa en la pared. En la silla estaba sentada la señora Murphy. Inclinada hacia adelante, tejía con diligencia. Las agujas se cruzaban y entrechocaban. Cuando di unos golpecitos en la puerta, la señora Murphy levantó los ojos de su tejido y miró por el rabillo del ojo.

-¿Sí?- preguntó.
-Estoy en el secundario. Tengo que escribir un trabajo sobre alguien mayor de setenta años.
-Sal de la luz del pasillo. Entra, entra.

La Señora Murphy dejó de tejer y palmeó la cama a su lado. Siéntate aquí. Penetré lentamente en el cuarto que olía a caramelo de limón. Me senté en el rincón izquierdo de la cama. La señora Murphy volvió a concentrarse en su tejido.

- ¿Qué hace?- le pregunté.
- En mi canasta está Dios.

Miré en derredor y finalmente descubrí la canasta de su tejido al pie de la silla. Contenía varios ovillos de lana. Me agaché un poco para echar un vistazo y ver si podía ver a Dios.

- Oh , está ahí, sonrió la Señora Murphy.
- ¿Cómo lo sabe?- pregunté.
- Recé para que viniera y lo hizo.

Luego de lo cual la Señora Murphy volvió a su canasta y no dijo una sola palabra más. Preguntara lo que preguntase, ella seguía hamacándose, sonriendo y hamacándose un poco más. Finalmente me levanté, le di las gracias y volví a la luz brillante del pasillo. Justo antes de abandonar el edificio, la Directora salió de otro cuarto. Me sonrió y me preguntó cómo habían salido las cosas.

- No muy bien -respondí con una pizca de desilusión en la voz. Después de todo, mi proyecto de trabajo había fracasado- Cree que Dios está en la canasta del tejido.
- ¿Cómo te llamas?- quiso saber la mujer.
- Crihstopher.
- Significa: "Portador de Cristo" ¿no es verdad?- preguntó, más como una contestación que como un interrogante que quisiera confirmar - ¿Qué te pareció la Señora Murphy?
- Creo que está un poco loca.
- Lo estaba cuando llegó aquí- dijo la directora. - Al morir su marido, quedó sola. No tenían hijos. Ella no tenía familia. Ya cumplió 93 años. Lo único que quería era morirse. Eso fue hace cinco años. En ese entonces decía que quería estar en paz. Le sugerí que rezara pidiendo paz y eso fue lo que hizo. A los pocos meses descubrió el tejido. Una mujer que venía aquí para una hora de recreo le enseñó a tejer. Seis meses después, había tejido medias para todos.

En la feria de Navidad vendió medias, muñecas de lana, suéters y mantas por más de mil dólares. Enseñó a tejer en una escuela local como voluntaria. Los chicos de la escuela la invitaban a comer por lo menos tres veces por semana. La Señora Murphy era la persona más popular del barrio y de nuestro geriátrico. Realmente estaba feliz.

- Pero y ¿ahora? -me interesé.
- Bueno, ya no se acuerda mucho. Está vieja y enferma, olvidó el nombre de todos.
- Pero todavía puede tejer- argumenté.
- Sí, Chrístopher, todavía puede tejer y está en paz. Y algo más, sólo dice una frase...
- ¡Que Dios está en su canasta!
- Sí, el Dios de la paz.

No escribí el trabajo para la escuela, pero dos semanas más tarde, al llegar a casa me encontré con una caja marrón esperándome. En su interior había un suéter de lana marrón muy lindo, justo para mi talla. También había una nota en un sobrecito blanco:

Querido Chrístopher: La Señora Murphy nos pidió que te enviáramos este regalo. Pensó que te gustaría tener un poquito de Dios para darte calor. La señora Murphy murió hace tres días. Estaba muy feliz. Pasa a visitarnos nuevamente algún día. Cariños, Hermana Claire Roberts.

Christopher De Vinck

LOS PELIGROS DE LAS HAMBURGUESAS MONUMENTALES



Los dentistas advierten los peligros de las hamburguesas triples, cuádruples y quíntuples: pueden trabar la mandíbula y dejarte con un persistente gesto de asombro.

Los dentistas en Taiwán están presionando a las cadenas de comida rápida para que coloquen advertencias en las hamburguesas gigantes, para poner en aviso a los clientes los peligros de exigir la apertura de las mandíbulas. Según dicen, muchos entusiastas de la comida chatarra han terminado en salas de emergencia con la boca permanentemente abierta.

Hsu Ming-lun, profesor de la Universidad de Yang Ming, identificó dos cadenas de comidas rápidas como los principales responsables de este problema. Según otro dentista, Chen Yun-chih, la gente necesita abrir normalmente hasta 4 centímetros la boca para comer, pero estos emparedados llegan a medir más de 8 cms. de alto.

sábado, 10 de julio de 2010

OBLIGA A SU MADRE A PLANCHAR A PUNTA DE PISTOLA



Un hombre aparentemente deseaba que su madre le planchara la ropa. Por eso la raptó y la amenazó con un arma de fuego.

Robert Edward Tyrrell Jr. está arrestado y sin derecho a fianza por secuestro y asalto agravado, explicó el sargento Marc Griffith. "Quería que su madre le planchara la ropa y cuando la mujer dijo que no entraron en una disputa". En ese momento Tyrrell, de 29 años, sacó un arma y la amenazó. Para que no pudiera pedir ayuda también le quitó las llaves y los teléfonos.

Cuando el joven finalmente liberó a su madre, ésta se dirigió a la comisaría y denunció el hecho. La policía se apersonó en la casa y el hombre se entregó sin resistencia. El muchacho de Villa Rica tendrá su primera aparición en la corte en los próximos días.

Según declararon fuentes policiales Tyrrell se defendió diciendo que "planchar es trabajo de mujeres".

viernes, 9 de julio de 2010

PESCADO BLANCO CON ARROZ (RECETA PARA PERROS)



Esta receta está pensada para aquellos animales, que posean unos estómagos delicados o para aquellos otros perros de tamaño pequeño, que generalmente son muy caprichosos y muestran problemas a la hora de la comida.

Es una receta sana y ligera, adecuada para aquellos animales que presentan diarreas, han pasado una etapa de alguna enfermedad o por otras causas por la cuales tienen necesidad de una comida ligera.


Ingredientes

- 1 taza de arroz
- 200 gramos de merluza
- 2 zanahorias
- 1/ 2 vaso de guisantes

Modo de preparación

Lavar las zanahorias y rehogar junto a los guisantes en la cazuela con un chorrito de aceite, echar el arroz y rehogar junto a ellos y añadir el doble de tazas de agua que de arroz.

A media cocción del arroz añadir la merluza que se habrá partido anteriormente en tacos y apagar cuando el arroz este echo; puede que dependiendo del tipo de arroz, requiera un poco más de agua. Dejar enfriar y servir.

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