Miguel visita una de las ciudades más
importantes del México prehispánico: Cholula, un municipio coloreado por sus
artesanías y deliciosos platillos tradicionales, coronado por incontables
iglesias. Conoce los secretos del Ex convento de San Gabriel y descubre una de
sus festividades más importantes, dedicada a la Virgen del Carmen.
PARA QUIENES LES GUSTAN LAS LEYENDAS, MASCOTAS, REFLEXIONES Y ALGUNA QUE OTRA CURIOSIDAD
lunes, 3 de octubre de 2016
domingo, 2 de octubre de 2016
EL CALLEJÓN DEL BESO EN GUANAJUATO: ¡CONOCE SU ROMÁNTICA LEYENDA!
Caminando por las calles de esta
ciudad colonial podrás descubrir este rincón donde, según la tradición, una
joven pareja solía encontrarse para darse un beso "de balcón a
balcón".
Guanajuato es como una ciudad sacada
de un cuento de hadas. En su Centro Histórico parece que no pasa el tiempo, y
sus coloridas fachadas y estrechos callejones nos remiten a los más
encantadores pueblos europeos. Pero hay otra razón por la cual cada año es
visitada por hordas de turistas del mundo entero: sus mágicas leyendas.
La leyenda que les contaremos a
continuación, que tiene como escenario un callejón de 68 cm de ancho, es una de
las de mayor tradición. Este relato versa así:
Carmen era hija única de un hombre
autoritario y violento. Ella era cortejada por Luis, un minero pobre de un
pueblo cercano. Al descubrir su amorío, el padre de Carmen la encerró y la
amenazó con internarla en un convento; él quería que se casara en España con un
viejo noble para hacerse aún más rico.
Después de llorar durante varias
noches, Carmen pidió a Brígida, su dama de compañía, que le llevara una misiva
a Luis con las malas noticias. Ante ese hecho él decidió mudarse a la casa que
estaba justo enfrente de la de su amada. Esta casa tenía un balcón que daba a
un callejón tan angosto que se podía tocar con la mano la pared de enfrente.
Un día se encontraban los enamorados
platicando de balcón a balcón, cuando escucharon que dos personas discutían.
Eran el padre de Carmen y Brígida, quien buscaba impedir que el amo entrara a
la alcoba de su hija. Por fin, el padre pudo introducirse, y al presenciar la
escena, clavó enfurecido una daga en el pecho de ella.
Se dice que, aun cuando Carmen yacía
muerta, Luis no dejó ir su mano, la cual besó tiernamente durante horas.
La romántica y trágica leyenda ya es
toda una tradición en la ciudad. Hoy día, los turistas visitan el famoso
callejón (el Callejón del Beso) y sellan su propio destino –uno muy diferente
al de Carmen y Luis– besándose en el tercer escalón.
sábado, 1 de octubre de 2016
PORRISTAS DE LA TERCERA EDAD: TIENEN 70 AÑOS PROMEDIO
Japan Pom Pom es un grupo de porristas
único, compuesto por 28 vivaces miembros cuyas edades van de los 55 a los 80
años. Estas energéticas abuelas han estado ejercitando las dos últimas décadas
su manía por el baile glamoroso, y no muestran signos de detenerse en un futuro
cercano.
Fumie Tanako, de 84 años, es la
fundadora de Japan Pom Pom, y miembro activa del grupo. Cuenta que no habría
tenido la confianza para hacerse porrista en su juventud, pero llegó a ser
animadora por grandes cambios en su vida que se produjeron durante la mediana
edad. Cuando tenía 53 años, Fumie decidió viajar a Texas para estudiar. Fue en
contra de los deseos de su madre moribunda, pero sus hijos apoyaron su
decisión.
Luego, en sus primeros 60s, la
relación con su marido comenzó a desmoronarse, y finalmente terminó. Fue en ese
momento que encontró su vocación en la vida: porrista. Hipnotizada por el
impresionante conjunto de movimientos realizados por las animadoras
profesionales estadounidenses, inmediatamente se juntó con cinco amigas de
su misma edad, y comenzaron a practicar.
Dos décadas después, siguen adelante sin que nada las detenga.
Japón es conocido por su alta tasa de
expectativa de vida, las mujeres viven una media de 87 años, y los hombres 80,
pero el promedio de vida saludable es 10 años menor para ambos sexos, y muchos
sufren dolencias físicas y mentales en los últimos años de sus vidas.
Pero Fumie Tanako y sus 27 compañeras
abuelitas porristas desafían las estadísticas con su energía y agilidad. De
hecho, a los 84 años, la animación la ayuda a hacer retroceder el reloj y a
mantenerse en buen estado físico y mental. A pesar de que algunos miembros de
Japan Pom Pom han tenido que retirarse debido a problemas de salud, o para
cuidar de sus maridos enfermos, Fumie es líder del grupo desde 1996, y no tiene
planes de retirarse.
Las porristas de Japan Pom Pom se
reúnen cada semana para ponerse sus mallas de colores brillantes, agarrar sus
pompones, y practicar nuevos movimientos. A pesar de que tratan de no
sobrepasarse con las acrobacias para evitar lesiones graves, son muy serias
acerca de su rutina. Dada la naturaleza intensa de la actividad, y la edad
promedio de los miembros de la compañía (70 años), algunas chicas se retiran de
vez en cuando, pero Fumie dice que las nuevas reclutas son fáciles de
encontrar. El único requisito para unirse al grupo es un límite mínimo de edad
de 55 años.
Este año, Japan Pom Pom celebró su 20
aniversario actuando como invitadas en el festival anual nacional United Spirit
Association, donde los equipos que compiten están compuestos sobre todo por
estudiantes de secundaria y universitarios.
La próxima vez que sientas que no
puedes hacer algo, o que es demasiado tarde para vos, no dejes de ver el vídeo de estas señoras mayores disfrutando de su pasatiempo favorito. Eso te dará una
nueva perspectiva de la vida.
viernes, 30 de septiembre de 2016
LOS 5 PASOS PARA ENCONTRAR EL EQUILIBRIO EMOCIONAL
Debemos aprender a canalizar nuestros
sentimientos para ser capaces de mantener un equilibrio emocional. Un enfoque
adecuado de la realidad que nos rodea puede ayudarnos a adaptarnos mejor a ella.
El equilibrio emocional está habitado
por la calma y regido por una adecuada armonía interna. Llegar hasta este
estado no es fácil; sin embargo, podemos lograrlo a través de sencillas
estrategias.
Entendemos este concepto como sinónimo
de bienestar y, ante todo, de salud.
Es un punto de maravillosa sintonía
interna donde, por fin, nos permitimos estar presentes, donde nada “desgasta”
nuestra autoestima y donde logramos tener una adecuada sensación de
autocontrol.
Si lo pensamos bien nos daremos cuenta
de que vivimos en una sociedad habitada por el “ruido” y la aceleración.
Con ruido nos referimos, ante todo,
hacia esas exigencias de nuestros entornos donde estamos obligados a ser el
trabajador más productivo, la mejor hija, el mejor padre, la mejor hermana o la
mejor vecina.
Las presiones externas nos alejan
muchas veces de nuestras propias identidades, de nuestras propias esencias.
Todo ello nos va desgastando hasta quebrar por completo nuestro equilibrio
emocional.
Es necesario hallar la calma y, ante todo,
esa música interior donde por fin se conjugan las necesidades propias con las
demandas externas. Debemos encontrar ese punto de sutil equilibrio emocional
donde poder ser mucho más felices. Más libres.
Te proponemos reflexionar sobre ello
en el siguiente artículo.
La filosofía de los samuráis para
hallar el equilibrio emocional
Es muy posible que el título de este
apartado te haya llamado la atención. Porque, a simple vista, nadie
relacionaría a los samuráis con la psicología.
Sin embargo, la filosofía del bushido
ha inspirado más de un enfoque de coaching que vale la pena conocer.
De hecho, y como curiosidad te diremos
que en el mercado editorial disponemos de libros tan interesantes como “La
mente del samurái: Una antología del Bushido”, de Thomas Cleary.
En esta obra el autor recoge
precisamente esas técnicas mediante las cuales los samuráis lograban calmar la
mente y hallar el equilibrio emocional para vencer a sus enemigos.
En la actualidad, la filosofía del
bushido integra todo un compendio de enfoques y estrategias que han atraído la
atención de una infinidad de gurús del mundo de la autoayuda y el crecimiento
personal.
A continuación, te proponemos conocer
6 claves básicas que, sin duda, te servirán de ayuda.
1. Debes estar por encima de las preocupaciones,
nunca por debajo
Para hallar el equilibrio emocional
debemos mantener una adecuada sensación de control sobre nuestra realidad.
La necesidad de estar “por encima” de
nuestras preocupaciones implica precisamente esto: desarrollar una percepción
clara de que tenemos las riendas de la situación.
En el momento en que yo me sitúo por
debajo de mis problemas, me dejo arrastrar por ellos.
Pongamos un ejemplo. Nos quedamos sin
trabajo. Es una situación compleja y hasta dramática en la mayoría de los
casos.
Sin embargo, si perdemos el control y
nos decimos a nosotros mismos que “esto ya no tiene solución” y que “no vamos a
salir nunca de ese estado” estaremos siendo cautivos de nuestros propios
miedos.
Así pues, recuerda: sitúate un poco
más arriba de aquello que te preocupa para mantener el control. No podrán
contigo.
2. Acepta la adversidad
El samurái acepta su muerte. Entiende
que, tarde o temprano, dará su vida por su deber, tal y como marca el bushido.
Por nuestra parte, y sin llegar a este
extremo, debemos aceptar la adversidad. Es necesario entender y asumir que la
vida no es fácil, que a veces se pierde, que a veces toca dejar ir.
Asumir esta parte oscura de la vida
nos permitirá ser más realistas y mantener una mente más tranquila. De ese
modo, nos acercamos también hacia el equilibrio emocional.
3. Desarrolla tu capacidad de decisión
Hay que ser agentes activos y no meros
espectadores. Si nos dejamos llevar sin ser capaces de decidir por nosotros
mismos la autoestima se fragmenta y, con ella, nuestras emociones, nuestra
dignidad, nuestros valores…
Hemos de desarrollar nuestra
asertividad, ser protagonistas en nuestros campos de batalla y no meros
escuderos.
4. Tu mente es tu mejor aliada
Para un samurái su mente era su mejor
aliada. Ahora bien, solo una mente en calma les permitía obtener el triunfo
sobre sus enemigos.
El estrés, las dudas y el miedo son
grandes enemigos de esa mente equilibrada que sabe dónde focalizar la atención.
Para entrenar a esta gran aliada
debemos encontrar momentos para nosotros a lo largo del día.
El silencio, la meditación y el
atender las propias necesidades y pensamientos cada día durante 1 o 2 horas nos
permitirán afinar más esa mente tranquila.
5. Ten claros tus valores, tus
principios y cuál es tu horizonte.
Foto
Las personas debemos levantarnos cada
día teniendo en mente un proyecto, un propósito determinado. En ocasiones, nos
basta con algo tan sencillo como “merezco y quiero ser feliz“.
Al igual que el samurái tenía su
código bushido, nosotros debemos tener nuestros propios valores. Esos que nadie
ni nada deben derrumbar.
Si tienes un propósito y sabes cuáles
son tus raíces, nada debe detenerte. Ese será tu punto en el horizonte y esos
tus principios. El equilibrio psíquico y emocional que esto te puede aportar
es, sin duda, muy significativo.
Atrévete a ponerlo en práctica.
jueves, 29 de septiembre de 2016
COMO SOBREVIVIR A LOS DIAS NEGROS, LOS DIAS EN QUE SOLO HAY PENAS.
No hay que temer a los días negros.
Debemos aprovecharlos, porque nos ayudan a reiniciarnos y son los que nos
indican que también habrá días claros.
Todos tenemos esos días negros y
oscuros en los que nada sale derecho. En los que pesan las penas, nos hunde la
amargura y los pensamientos se vuelven desordenados.
Puede parecer extraño pero, en
realidad, no solo está bien tenerlos, sino que es hasta adecuado pasar por
ellos.
La razón es sencilla: nos sirven de
reinicio. Es como abrazar durante un momento a nuestros demonios, conocerlos
cara a cara para, seguidamente, volver a levantarnos.
No obstante, todos estos procesos
deben ser puntuales en el tiempo. Momentos en los que entrar para luego salir.
Porque los días negros no deben convertirse en semanas ni meses negros.
Al malestar, al desánimo, al enfado,
la frustración o la decepción se le vencen. Para lograrlo, debemos hacer uso de
adecuados mecanismos internos que pasamos a explicarte a continuación.
Los días negros, paréntesis
existenciales.
Las personas solemos defender muy bien
nuestros espacios privados. Vestimos gruesas armaduras y, en ocasiones, hasta
habitamos detrás de máscaras de fingida alegría con las que mantenernos a flote
la mayor parte del tiempo.
De algún modo, a todos nos han
enseñado que los días negros no existen. Que, de experimentarlos, es mejor
esconderse, disimular y avanzar como si nada pasara.
De hecho, hasta es común no tener
tiempo para ello.
¿Cómo voy a permitirme un paréntesis
para entender qué me pasa? ¡Con todo lo que tengo que hacer!
Si me duele la cabeza me tomo una
aspirina, si estoy agotado me siento… Sin embargo, ¿qué hacemos cuando nos
atrapan las penas, el desánimo y la tristeza?
Nadie nos ha enseñado a canalizar
estas emociones. Por ello, antes de afrontarlas, solemos pasar una época en
que, sencillamente, nos resulta más fácil hacer como si nada ocurriera.
Sin embargo, hay que tenerlo claro. Lo
que duele se queda. Lo que no se afronta deja huella. Más aún: lo que no se
resuelve persiste hasta enfermarnos física y emocionalmente.
La importancia de llorar cuando lo
necesitamos
Si nuestra biología nos ha dado esta
conducta es por una razón muy concreta. Llorar es un mecanismo fisiológico que
sirve como catarsis emocional.
Es un canal de desahogo para nuestras
emociones.
Este comportamiento caracteriza ante
todo al ser humano (a día de hoy aún no existen conclusiones claras sobre si
animales como los elefantes también lo hacen).
El llanto es la forma más saludable de
aliviar tensiones, de oxigenarnos y de permitir que nuestro cerebro vea las
cosas con mayor claridad.
Lo que un buen llanto no alivie no lo
hace nada más.
En caso de que lo reprimamos, la
tensión emocional se acumula y se somatiza. Es decir, ese malestar termina
convirtiéndose en dolores de cabeza, cansancio, más malestar…
La importancia de detenerte cuando así
lo necesitas
Detenernos cuando somos conscientes de
que llega uno de esos días negros no implica necesariamente alejarnos de todo o
de todos.
Los días negros necesitan, ante todo,
que “nos paremos” y tomemos conciencia.
Hemos de realizar un delicado viaje
interior para ahondar en nuestras oscuridades. Saber qué duele, qué molesta,
qué preocupa, qué nos bloquea.
Tomar conciencia es desenredar nuestro
yo para sacar a la luz nuestras fragilidades y repararlas. Porque, en realidad,
cuanto más gruesa es nuestra armadura, más frágil es el ser que habita en su
interior.
Todos necesitamos abrazar a esos
demonios para domarlos, para hacerlos pequeños y controlarlos.
Sin miedo a decir qué necesitas
No hay que tener miedo a verbalizar
las propias necesidades. De hecho, algo tan sencillo como aprender a ser
asertivos nos va a ayudar a conocer mucho mejor a la gente y sus reacciones.
Así pues, no temas decir que necesitas
unas horas para ti solo. Para pensar, para pasear, para estar con tus
pensamientos y, simplemente, desahogarte.
Asimismo, tampoco debe darte apuro
pedir ayuda. Los días negros pueden volverse de gris claro, hasta azules, solo
con compartir tus pensamientos con un amigo ante un buen café.
Los días negros son como tormentas
puntuales que hay que dejar que exploten. Es necesario vividlas para disfrutar
después de ese viento refrescante, de esa atmósfera más pura donde toda la
tensión ha quedado evaporada.
Dimensiones como la toma de conciencia
de las propias necesidades, el desahogo emocional y el apoyo de un ser querido
pueden ser vitales para afrontar estas situaciones.
martes, 27 de septiembre de 2016
CHIGNAHUAPAN, PUEBLA: VIAJAR PARA CONTAR.
En la sierra norte de Puebla hay un pequeño pueblo rodeado de montañas, cascadas y lagunas, llamado Chignahuapan. La colorida arquitectura de sus iglesias, los enormes monumentos dedicados a su fe, sus deliciosos sabores y la inigualable sensibilidad de sus artesanos, han hecho famoso a este bello lugar.
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