Jesús
Callejo nos lleva en su máquina del tiempo, el cronovisor, para conocer a Frida
Kahlo, mujer de pintura simbólica donde las haya. A través de sus experiencias
vitales, la pintora mexicana plasmó una realidad onírica de machacona
actualidad. Color y poesía para hablarnos de una vivencia sumida en el dolor y
experiencias traumáticas
PARA QUIENES LES GUSTAN LAS LEYENDAS, MASCOTAS, REFLEXIONES Y ALGUNA QUE OTRA CURIOSIDAD
lunes, 14 de octubre de 2019
viernes, 4 de octubre de 2019
La leyenda "El pacto del Gato con el Diablo"
Había
una vez una mujer que vivía sola con su bebé y su gato, en una casita en medio
del bosque.
Un día,
ella tenía que salir, pero estaba muy preocupada porque no quería dejar a su
bebé solo, pero tampoco podía llevárselo a donde iba. Así que miró a su mascota
y le dijo:
-Gatito
mío, por favor, cuídame a mi bebé, no tardaré en regresar-. y salió de su casa.
Al rato
de irse la mujer, se apareció el diablo en la casa y el gato, al verlo, saltó
frente a la cuna del niño sin intimidarse (porque es bien sabido que los gatos
son los únicos animales que no le temen a este ser tan maligno).
-¿Qué
es lo que quieres?-. le preguntó.
-¡Vengo
a llevarme a ese bebé!-.
-Pues
no puedes, porque lo estoy cuidando yo, dijo el gato justo antes de lamerse una
patita-.
-Insolente
animal, tú no puedes hacer nada para evitarlo-.
-Muy
bien-. dijo el gato astutamente, -te propongo algo: si adivinas cuál es el
número exacto de pelos que tengo en todo mi cuerpo, podrás llevarte al bebé.
Pero si fallas te irás y nunca más volverás a aparecer por aquí. Te daré tres
oportunidades para adivinar. ¿Hay trato? -.
El
diablo, que nunca había podido resistirse a los desafíos, aceptó, pensando que
sería fácil. Y con mucha paciencia, comenzó a contarle los pelos al gato.
-Uno…
dos… tres…- entonces un pájaro cantó en la ventana, distrayéndolo y haciéndolo
perder la cuenta-.
-Llevas
una oportunidad-. dijo el minino.
Enojado,
el diablo empezó a contar de nuevo.
-Cien...
doscientos… trescientos-…
En ese
momento, el viento entró por la ventana y agitó los pelos del gato, haciendo
que el maligno perdiese la cuenta una vez más.
-Ya
llevas dos oportunidades-. le recordó el gato.
Nervioso,
el diablo se puso a contar de nuevo, prometiéndose que ya nada lo iba a
distraer.
-Un
millón… dos millones… tres millones-…
Entonces
el gato movió suavemente la cola rozándole la nariz, y el diablo estornudó
fuertemente, haciendo que se le soltaran pelos al gato.
-Perdiste
tu última oportunidad. Ahora vete de esta casa y no vuelvas jamás-.
El
diablo se sintió tan furioso por haber perdido, que allí mismo formó un
berrinche de proporciones épicas... pero no pudo tocar al bebé, porque un trato
con el diablo siempre se cumple... por ambas partes. Eso sí, se marchó de
vuelta al infierno jurándole al gato que algún día adivinaría cuántos pelos
tenía y cuando eso ocurriera, su venganza sería terrible.
Cuando
la mujer regresó a su casa, al no saber nada de lo sucedido, besó y abrazó a su
pequeño, y agradeció con unas caricias detrás de las orejas al minino, por ser
tan buen niñero.
Es por
eso que los gatos hasta hoy en día, sueltan pelo todo el tiempo. Porque de esa
manera, el diablo nunca cumplirá su venganza al no saber cuántos pelos tienen
en realidad.
martes, 24 de septiembre de 2019
sábado, 21 de septiembre de 2019
MUJERES
El
Tiempo pasa. La Vida vuela. Las distancias separan. Los hijos crecen. Los
trabajos van y vienen.
La pasión disminuye. Los hombres no siempre
son lo que se supone que deberían ser. El corazón se rompe.
Los
padres mueren. Los colegas olvidan los favores recibidos. Las carreras o
profesiones llegan a su fin.
PERO...
Las amigas están ahí, no importa cuánto tiempo
haya pasado y cuánta distancia física exista. Una amiga nunca está demasiado
lejos para llegar a ella cuando la necesitas.
Cuando tienes que caminar por un valle
solitario y tengas que hacerlo por ti misma, las mujeres de tu vida, estarán
alrededor del valle, alentándote, orando por ti, empujándote, interviniendo por
ti y esperándote con los brazos abiertos al final del camino.
Algunas veces, incluso romperán las reglas y
caminarán a tu lado o vendrán y te llevarán cargada.
¡Amigas, hijas, abuelas, cuñadas, hermanas,
nueras, madres, nietas, tías, primas, sobrinas y toda nuestra familia, son una
bendición en la vida!
El mundo no sería el mismo sin mujeres
El
mundo no sería el mismo sin mujeres. Cuando empezamos esta aventura de ser
Mujer, no tenemos idea de las increíbles satisfacciones y de las dolorosas
pruebas que nos esperan.
Tampoco
sabemos cuánto necesitaremos las unas de las otras.
Cada día, seguimos necesitándolas.
Pásale este mensaje a todas las mujeres que
contribuyen a darle significado a tu vida.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
SI VIAJAR FUERA GRATIS
Si
viajar fuera gratis, no me veíais más. Ya lo aviso y lo dejo aquí escrito para
que luego no os llaméis a engaños. Si fuera gratis, desaparecería por un tiempo
y nadie sabría nada de mí hasta que volviera, si es que vuelvo, que con lo
grande que es este planeta lo único que me faltaría entonces sería tiempo para
recorrerlo entero.
Viajar
para siempre, eso quiero. Que me duelan los pies de pisar bien fuerte la tierra
que habré de descubrir con cada nuevo amanecer, compartiendo historias con
desconocidos que se vuelvan amigos después de un par de cervezas bajo la luz de
las estrellas y el calor de un fuego recién encendido.
Si
viajar fuera gratis lo dejaría todo y viviría la vida de una forma muy
diferente a como ahora lo hago. Pasaría por casa una o dos veces al año para
ponerme al día con la familia, luego desaparecería otra vez, sin rumbo fijo,
eligiendo destino por “el primer avión en despegar” o “el primer tren que salga
de la estación”.
Así
quiero vivir, eso es lo que más deseo en estos momentos. Recorrer ciudades y
pueblos, aldeas, playas, montañas, mares y océanos. Viajar sin prisa por el
mundo, dejar atrás preocupaciones y responsabilidades y vivir. Así de simple: vivir.
Si
viajar fuera gratis, lo juro, no me veíais más.
domingo, 15 de septiembre de 2019
ARQUEOLOGIA BIBLICA
La
máquina de tiempo está perfectamente engrasada para acercarnos a una realidad
que apasiona a muchos curiosos de la arqueología. ¿Qué hay de cierto en el
relato bíblico? ¿Puede la arqueología demostrar que realmente algunos hechos
que allí se cuentan fueron realmente históricos? Jesús Callejo, nuestro
crononauta, nos ayuda a descubrirlo
jueves, 12 de septiembre de 2019
CARTA A MI YO DEL FUTURO
No te
imagino. Por más que lo intento soy incapaz de saber a dónde has ido a parar o
qué demonios estarás haciendo. Me pregunto si habrás acabado la universidad, si
estarás trabajando en lo tuyo y si al final te has tenido que ir fuera o si
encontraste algo aquí, cerca de casa.
Me
pregunto cómo serás, cómo te habrán tratado los años. Engordaste, ¿verdad? No,
mejor no me lo digas.
Cuéntame
que todavía queda mucho de mí en ti. Me gusto. Me gustó muchísimo y odiaría que
me dijeras que he ido desapareciendo poco a poco, que si me hablaran de ti
sería imposible creer que soy yo y que todo lo que soy ahora se perdió por el
camino. Te prohíbo que eso ocurra. Me lo prohíbo aquí y ahora.
Pero,
en fin, ¡cuéntame!
¿Sigues
buscando a esa persona o la has encontrado ya? ¿Es tan increíble como creíamos
que iba a ser? Seguro que sí. Apuesto a que te despiertas cada mañana
preguntándote qué hicimos para que se enamorara de nosotros. Ya podías decirme
cuánto falta más o menos para eso… así me despreocupo hasta entonces. Anda que
no me ahorraría quebraderos de cabeza, ya me entiendes.
No, no
pares, dime cada cosa que has vivido y cuéntame de aquello que has perdido.
Háblame del mundo que me espera, de los que se han ido y de los que están por
llegar. Dime quién se fue cuando te hizo falta y quién estuvo ahí en los malos
momentos. Dime quién sí y quién no, incluso dime quién nunca más.
Cuéntame
que sabes más, que no te has parado, que no te has limitado a mirar pasar la
vida por la ventana y que te has bajado en cada estación, que has volado alto y
que ya sabes por fin a qué saben las nubes.
Dime
que nuestro pasado forma parte de tu presente y que cada día que te miras al
espejo sigues viendo a aquel niño que un día fuimos. No le olvides a él, ni a
mí. No olvides quién eres, quién somos.
No
dejes que el mundo te cambie, pero no te olvides de cambiar el mundo. Nada es
demasiado grande, nada está demasiado lejos. Hace mucho que aprendimos que del
esfuerzo nacen las alegrías y que los caminos se acortan cuando se recorren con
una sonrisa en el corazón.
Sigue
haciendo lo que te haga feliz. Vive tus sueños, los cuales espero sean nuevos y
que los que yo tengo ahora mismo ya los hayas vivido tiempo atrás. Cumple
objetivos y luego márcate unos nuevos, como hemos hecho siempre.
Ármate.
Nadie te amará nunca de la forma en la que tú mismo lo haces. Ya lo decía la
abuela: “si no te quieres tú… quién te va a querer”. Si no quieres hacerme caso
a mí, al menos hazle caso a ella.
No
cambies, al menos no demasiado. Bueno, da igual, cambia si quieres, pero sigue
siendo tú, ya me entiendes. No me pierdas por el camino. A estas alturas ya te
habrás dado cuenta de que la vida no es tan larga como nos parecía al
principio, así que no te olvides de dónde vienes, porque allá donde vayas yo
siempre iré contigo.
Escrito
por Alejandro Ordoñez
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