miércoles, 15 de abril de 2009

LE CRECIÓ UN ÁRBOL EN EL PULMÓN




Los médicos creyeron que era cáncer. Pero no. Era un árbol creciéndole en un pulmón.

Los doctores pensaron que Artyom Sidorkin, de 28 años, tenía cáncer. El hombre escupía sangre y se quejaba de tremendos dolores de pecho. Cuando abrieron al paciente para extraerle lo que pensaron era un tumor se encontraron con una ramita de hojas puntiagudas que luchaba por sobrevivir en el pulmón.

"Tuve que parpadear varias veces para convencerme de lo que estaba viendo", explicó Vladimir Kamashev del hospital Izhevsk en Rusia. Los médicos especulan que Artyom debe haber inhalado una semilla y que el crecimiento de las hojas era lo que generaba el dolor.

SOBREVIVIÓ A UNA CAÍDA DE 5 PISOS (DOS VECES)




Un ruso que se tomó tres botellas de vodka sobrevivió milagrosamente al caer de un quinto piso... ¡dos veces!

Alexei Roskov tomó demasiado. Después de tres botellas de vodka se asomó por una ventana de un quinto piso y se cayó. Según explicó, se volvió a tirar para no escuchar las quejas de su esposa por la primera caída.

Yekaterina miró espantada a su esposo caer por la ventanana de la cocina de su departamento. Alexei, por su parte, no sólo cayó como una bolsa de papas sino que después volvió a subir a su casa por sus propios medios. Al llegar su mujer lo regañaba mientras llamaba a una ambulancia.

"No sé por qué me tiré la primera vez. Pero cuando subí, escuchar a mi esposa gritando enojada me hizo pensar que debía abandonar la habitación de nuevo. Sé que fui muy afortunado", explicó. El hombre que juró abandonar la bebida no sufrió más que cortes y moretones.

lunes, 13 de abril de 2009

PERRO CAE POR LA BORDA Y VUELVE 4 MESES DESPUÉS




La perra Sophie cayó de un barco y sus dueños pensaron que se había ahogado. Apareció en una isla desierta cuatro meses más tarde.

Jan y Dave Griffith perdieron a su mascota durante un viaje que realizaban por aguas de Queensland, Australia, en un velero. "Golpeamos contra algo y cuando miramos la perra había desaparecido", explicó la señorita.

Sin embargo, el animal logró nadar 8 kilómetros en aguas infestadas de tiburones hasta la casi deshabitada isla de St. Bees. Sobrevivió comiendo pequeñas cabras hasta que fue hallada por guarda parque.

Cuando las autoridades le entregaron a Sophie “empezó a golpear la jaula y cuando finalmente la soltaron casi nos aplasta".

SE COMO LA LIEBRE.


Un día, una joven dando un paseo por el monte, vio sorprendida que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido que no podía valerse por sí mismo.

Le impresionó tanto al ver este hecho, que regresó al siguiente día para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual.Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.

Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta. Admirada por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo:

- "No todo está perdido. Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas."

Así que la joven decidió rehacer la experiencia... se tiró al suelo, simulando que estaba herida, y se puso a esperar que pasara alguien y la ayudara. Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda.

Siguió así durante todo el día siguiente... y el siguiente... Ya se iba a levantar, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio, cuando sintió dentro de sí todo el desespero del hambriento, la soledad del enfermo y la tristeza del abandono.

Su corazón estaba devastado, ya casi no tenía fuerzas para levantarse, entonces allí, en ese instante, oyó... ¡Con qué claridad, qué hermoso! ...era una voz, muy dentro de ella, que decía:


- "Si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad... deja de hacer de tigre y simplemente sé la liebre."


Autor Desconocido

jueves, 9 de abril de 2009

LOS DOS SACOS



Hay una antigua leyenda acerca de tres hombres, cada uno de los cuales, cargaba dos sacos, sujetos a sus cuellos, uno al frente y el otro a sus espaldas.

Cuando al primero de ellos le preguntaron que había en sus sacos, el dijo: "Todo cuanto de bueno me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista, y al poco tiempo olvidado." El saco de enfrente contiene todas las cosas desagradables que me han acontecido y, en mi andar, me detengo con frecuencia, saco esas cosas y las examino desde todos los ángulos posibles. Me concentro en ellas y las estudio. Y dirijo todos mis sentimientos y pensamientos hacia ellas.

En consecuencia, como el primer hombre siempre se estaba deteniendo para reflexionar sobre las cosas desafortunadas que le habían sucedido en el pasado, lo que lograba avanzar era muy poco.

Cuando al segundo hombre le preguntaron qué era lo que llevaba en sus dos sacos, el respondió: "En el saco de enfrente están todas las buenas acciones que he hecho. Las llevo delante de mí y continuamente las saco y las exhibo para que todo mundo las vea. Mientras que el saco que llevo atrás, contiene todos mis errores. Los llevo consigo a dondequiera que voy. Es mucho lo que pesan y no me permiten avanzar con rapidez, pero por alguna razón, no puedo desprenderme de ellos."

Al preguntarle al tercer hombre sobre sus sacos, él contestó: "El saco que llevo al frente, está lleno de maravillosos pensamientos acerca de la gente, los actos bondadosos que han realizado y todo cuanto de bueno he tenido en mi vida. Es un saco muy grande y está lleno, pero no pesa mucho. Su peso es como las velas de un barco "lejos de ser una carga" me ayudan a avanzar. Por su parte, el saco que llevo a mis espaldas está vacío, pues le he hecho un gran orificio en el fondo. En ese saco, puse todo lo malo que escuché de los demás así como todo lo malo que a veces pienso acerca de mí mismo. Esas cosas se fueron saliendo por el agujero y se perdieron para siempre, de modo que ya no hay peso que me haga más penoso el trayecto."

MAÑANA, PUEDE SER MUY TARDE


¿Ayer?... ¡Eso hace tiempo!...
¿Mañana?... No nos es permitido saber ...

Mañana puede ser muy tarde ...
Para decir que amas
Para decir que perdonas
Para decir que disculpas
Para decir que quieres intentar nuevamente ...

Mañana puede ser muy tarde ...
Para pedir perdón
Para decir: ¡ Discúlpame, el error fue mío ... !

Tu amor, mañana, puede ser inútil.
Tu perdón, mañana, puede no ser preciso.
Tu regreso, mañana, puede que no sea esperado.
Tu carta, mañana, puede no ser leída.
Tu cariño, mañana, puede no ser más necesario.
Tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos ...

Porque mañana puede ser muy ... muy tarde!

No dejes para mañana para decir:

¡Te amo!
¡Te extraño!
¡Perdóname!
¡Discúlpame!
¡Esta flor es para ti!
¡Te encuentras muy bien ..!

No dejes para mañana ...

Tu sonrisa
Tu abrazo
Tu cariño
Tu trabajo
Tu sueño
Tu ayuda ...

No dejes para mañana para preguntar:

¿Puedo ayudarte?
¿Por qué estás triste?
¿Qué te pasa?
¡Oye!... Ven aquí, vamos conversar...
¿Dónde está tu sonrisa?
¿Aún me das la oportunidad? ...
¿Percibiste que existo?
¿Por qué no empezamos nuevamente?
¿Dónde están tus sueños ?
¿Sabes que puedes contar conmigo?

Recuerda: ¡Mañana puede ser tarde ... muy tarde!

¡Busca!
¡Pide!
¡Insiste!
¡Intenta una vez más!

¡Solamente el "hoy" es definitivo! ¡Mañana puede ser tarde... muy tarde ..! Simplemente ... tu día es hoy ...

Autor desconocido

lunes, 6 de abril de 2009

ANIMATE A SER MEJOR


Si todos nosotros, antes de tomar una decisión, de emitir un juicio, de
hacer una promesa, nos tomáramos unos minutos para meditar acerca de lo que vamos a hacer, seguramente las cosas marcharían mejor.

Porque cuando prometemos algo, es necesario tener la certeza de que vamos a poder cumplir.

Cuando opinemos sobre alguna cosa, que nuestra opinión refleje algo acerca
de lo cual estemos convencidos. Recordemos que nuestras opiniones, un poco, nos reflejan a nosotros. Y cuando tomemos una decisión, que la misma sea lo más acertada posible y que nunca lastime a los demás.

La gente valora las personas estables, con carácter parejo, y con patrones de conducta definidos, y se desconcierta ante quien hoy los acaricia y mañana los golpea.

Pero creo que las relaciones humanas serían mucho más armoniosas si
todos respetáramos la siguiente premisa: No actuar frente a los demás como
no nos gustaría que actuaran con nosotros mismos.

Si antes de expresarnos, de una u otra forma, ante los demás, nos pusiéramos
en el lugar del otro y evaluáramos cómo nos sentiríamos si fuéramos los
verdaderos receptores, con toda seguridad no existirían los insultos, las
palabras hirientes, los gestos despectivos...

¿Por qué no ponemos en práctica esos cinco minutos de reflexión?...

Dale... animate a ser mejor...


Autor: Graciela De Filippis