jueves, 7 de noviembre de 2019

LA MENTIRA Y LA VERDAD



Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
-Buen día. Dijo la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hermoso día. Dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún más hermoso está el lago. Dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo... -El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira.
Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas.
Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.
Sin saber qué hacer, se escondió en un pozo.
Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.
Algún día la verdad saldrá del pozo para fustigar a los mentirosos.
Pintura: Edouard Debat Ponsan, (1847-1913), "La verdad saliendo del pozo"

martes, 5 de noviembre de 2019

ARQUEOLOGIA PSIQUICA



Un tema verdaderamente polémico y del que no se ha estudiado mucho. La arqueología psíquica es aquella que hace hallazgos por medio de técnicas no reconocidas por la ciencia oficial: escritura automática, sueños, visiones... Todo un mundo sensacional para acercarnos a una realidad paralela a la disciplina más académica

sábado, 2 de noviembre de 2019

MIGUEL DE UNAMUNO


Miguel de Unamuno es el protagonista del cronovisor de Jesús Callejo. Escritor, periodista, autor de libros de viaje, dibujante, enamorado de la papiroflexia... Unamuno fue un hombre transgresor en la España del cambio de siglo. Nos acercamos a su figura y a sus inquietudes intelectuales que le hicieron dudar y hacerse preguntas

martes, 29 de octubre de 2019

DEBERÍAMOS VERNOS MAS Y ESCRIBIRNOS MENOS




Sí, las nuevas tecnologías están ayudando a sobrevivir a nuestras relaciones. Sin embargo, el que esto sea así no quiere decir que todas las consecuencias sean buenas. Estamos dejando de vernos en pro de escribirnos y eso no lo podemos permitir, hay que vernos más y escribirnos menos.

Los contactos de hoy se fundamentan más en charlas a través del whatsapp que en tazas de café compartidas. Por ende, una consecuencia directa es que estos intercambios no suelen ser tan profundos ni tan ricos como los que establecemos tomando un café, mirándonos a los ojos y abrazándonos en un día de frío.

Porque una buena comunicación también se establece a través de un abrazo y reservar tiempo para las personas que queremos no debería suponer tanto esfuerzo. Si en verdad no tenemos tiempo, quizás deberíamos revisar nuestro día a día y nuestra escala de prioridades.

Porque cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos no deben ser elementos relegados al final de una lista. Porque las mejores charlas no son a través de whatsapp y porque lo verdaderamente reconfortante es, precisamente, vernos más.
Redes sociales virtuales, enemigas de la escucha activa y de no vernos más
Aún hay muy pocos estudios que analicen el impacto del uso (o abuso) de las redes sociales en nuestra salud psicológica y en la creación de redes de apoyo social estables y, por qué no decirlo, reales. No obstante, lo que se está viendo es que hemos dejado de mirarnos a los ojos para comunicar algo importante. Que las interrupciones son constantes en los tiempos compartidos y que estamos dejando de practicar la escucha activa.

El hecho de mantener una conversación por whatsapp sobre un tema importante hace que los participantes nos perdamos mucha información importante. Datos o reflexiones que nos van a permitir una lectura más precisa del problema, además de mejorar la calidad del apoyo que le podemos ofrecer al otro.

A través de las redes sociales nos perdemos en apariencias, en verdades a medias e impresiones forzadas, restando calidad a la relación. Acabamos por no conocernos al no vernos, por no saber leer el rostro de nuestros amigos, por no conocer su verdadero sentir.

Aunque la comunicación sea sincera, siempre será incompleta. Esta es otra de las razones para vernos más y escribirnos menos. Además, este hecho no está precisamente exento del devastador efecto acumulativo. Poco a poco, incluimos estos hábitos comunicativos en nuestro día a día y, por ende, cada vez nos percibimos de una manera más distorsionada.

Lo que un día fue una opción comunicativa para todos, hoy nos está convirtiendo en esclavos. Las personas nos apremiamos a contestar con inmediatez. No hacerlo puede tener como consecuencia un tremendo enfado, una soporífera discusión basada en la indignación y una desconfianza que anuda sentimientos.
El síndrome FOMO (Fear of Missing Out)
El síndrome FOMO hace alusión al miedo a perdernos algo. Este temor responde a la necesidad generada de estar siempre en línea, de no perdernos ninguna actualización de lo que está sucediendo en las redes sociales.

Esto significa que, al final, la vida de los demás es más interesante que la propia y, por ende, más que las relaciones reales. Sus consecuencias son nefastas para nuestro estado de ánimo porque dejamos de cuidar nuestra vida y nuestro medio para cubrir la necesidad ficticia de controlar el entorno virtual.

Lo cierto es que la necesidad de estar siempre conectados y pendientes de lo que pasa en la nube nos limita a la hora de disfrutar de las personas de manera real. La triste realidad es que, en la actualidad, el smartphone está casi siempre presente, lo que resta calidad y calidez a la relación.

Por eso, deberíamos tomar como tarea obligada dejar a un lado el teléfono cuando estamos con alguien y proponer asiduamente que el contacto sea real. Porque, como hemos dicho antes, las mejores charlas no son a través de whatsapp. Por eso tenemos que vernos más y evitar que las redes sociales sean nuestra única vía de contacto, pues este es un canal por el que viaja la información, pero difícilmente la complicidad.



jueves, 24 de octubre de 2019

SILVESTRE 11



Mucho mito y leyenda se ha escrito sobre la llegada del año 1000 y el temor en la cristiandad medieval por la llegada de un apocalipsis. Este es el tema que abordamos en el cronovisor junto a nuestro crononauta, Jesús Callejo

sábado, 19 de octubre de 2019

EGIPTO EN OCCIDENTE



Jesús Callejo abre las puertas de su cronovisor para llevarnos a descubrir la inspiración que ha sentido Occidente por el antiguo Egipto desde hace siglos y especialmente desde la expedición de Napoleón en 1798. La egiptomanía ha marcado el devenir estético de movimientos de artistas, músicos, literatos y pensadores desde prácticamente la Antigüedad