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martes, 30 de julio de 2013

SOBRE LA MUERTE

No te pares ante mi tumba y llores
No estoy ahí, no duermo.
Soy los miles de vientos que soplan,
Soy el brillo de diamante en la nieve,
Soy la luz del sol en el grano maduro.
Soy la lluvia de otoño.

Cuando te despiertes en el susurro de la mañana.
Soy ligero y repentino ajetreo de los pájaros al alzar el vuelo,
Dando y dando vueltas al volar.

No te pares ante mi tumba y llores no estoy ahí, no duermo.

Dedicado a mí mama

4 octubre 1924
28 julio 2013

domingo, 23 de diciembre de 2012

CUARENTA AÑOS DESPUES


Lo escribió una señora de nombre Lupita Díaz de Cristiani.


Encuentro mucha poesía en estos sencillos versos que hablan del amor que dura.


"¡Qué rico hueles, mi vida!"

"¡Qué perfumada, mi amor!"

Éramos recién casados.

Fueron frases de rigor.


Después del baño él olía

a Yardley o qué sé yo,

mientras yo me perfumaba

con frascos de Christian Dior.


Pero hoy... ¡Qué diferencia!

Él huele a ungüentos, y yo

a la Pomada del Tigre,

que me pongo al por mayor.

¡Cómo han cambiado los tiempos

de cuando él me conoció!


Antiguamente lucían

encima de mi buró

una rosa, su retrato,

un perfume y un reloj.


¿Ahora? Un frasco de aspirinas;

el ungüento de rigor y el omeprazol;

unas vendas; mis anteojos;

las píldoras de alcanfor;

la jeringa, la ampolleta,

el algodón y el alcohol.


Y en su buró, amontonados

para que quepan mejor,

un vaso para sus "puentes";

el frasco de la fricción;


un libro abierto; sus lentes;

jarabe para la tos;

y agua para el eutirox, la aspirina

por si nos viene un dolor...


Sin embargo no añoramos

"lo que el viento se llevó".

Recordamos lo que fuimos,

y vivimos nuestro hoy.


En las mañanas, sin prisas,

siempre la misma canción:

"¿Cómo dormiste, mi cielo?"

"Un dolor me despertó"...

"¿Cómo te sientes, mi vida?"

"Hoy tengo fuerte el dolor".


Y por las noches, acaso

recordando algo mejor,

oliendo a salicilato,

a pomadas y a inyección,

repetimos lo de siempre,

lo mismo de ayer y hoy:

"Que duermas muy bien, mi vida".

"Que duermas muy bien, mi amor".

Rezamos un Padre Nuestro,

y damos gracias a Dios…

viernes, 11 de febrero de 2011

- ¿POR QUÉ PRESUMES...? (en texto y video recientes)





¿Por qué presumes, buen compañero,

de tus avances espirituales?

¿Aún no vislumbras, en tu sendero,

que todos somos “igual de iguales”…?



¿Te has preguntado, alguna tarde,

-tal vez de un modo ocasional-,

si de tus logros hacer alarde…

no es “vanidad espiritual”…?



¡Sí...!, son gloriosas tus visiones…

¡Sí!...!, canalizas como el mejor…

¡Sí…!, reconozco todos tus dones…,

…más dime, amigo…: ¿Sientes amor…?



Y también dime: …al andar aquí,

¿tu gesto es dulce…?, ¿suave es tu voz…?,

…en cada hermano…¿te ves a ti…?,

…y en su mirada…¿lo ves a Dios…?



¡Nadie es más grande…ni más pequeño

cuando lo miras en su interior!,

y como el fuego lo busca al leño…

¡todos buscamos igual calor!



Y nadie es más “iluminado”

porque ha expandido su conciencia…,

que en el camino desandado…

¡es solamente otra experiencia!



Y si has logrado entrar al Templo

de la más alta vibración…,

¡entonces vuélvete un ejemplo,

sin hacer de ello ostentación!



Que aquél que sirve…y aquél que ama,

nunca pretende publicidad…:

no lo divulga…ni lo proclama…,

y simplemente…¡sólo se da!



Cuando recuerdas al fin Quién Eres,

¡ya no pretendes adulación!:

vas abrazando todos los seres…

¡porque te nace del corazón!



Sin “especiales”…, sin “elegidos”…,

ni “descarriados” por rescatar…,

todos volvemos juntos al Nido…,

la Casa Grande…, ¡el Dulce Hogar!

Autor Jorge Oyhanarte







jueves, 20 de enero de 2011

CUANDO TU CORAZON SE ABRA


Cuando tu corazón se abra, llena de vida, la flor perfumada del amor, recuerda que alguien la plantó un día dentro de ti.

Cuando tu corazón se ilumine con el suave colorido de la puesta del sol, recuerda que alguien amaneció contigo.

Cuando el fuego de la pasión queme tu corazón, consumiendo todas tus fibras en la inmolación del placer, recuerda que alguien encendió esa llama.

Cuando tu corazón esté bordado de sueños dorados, tejidos con hilos de luz de luna, recuerda que alguien coloreó tu mundo interior.

Cuando la noche te encuentre con el corazón partido y angustiado por las amarguras recogidas en el día, recuerda que hay alguien esperándote con el pañuelo en la mano.

Cuando el insomnio te haga dar vueltas desesperadamente en la cama, recuerda que alguien puede sembrar sueños de paz en tu mente.

Cuando la soledad te oprima y tu grito no encuentre eco, recuerda que allá, del otro lado, alguien ama tu compañía y entiende tu clamor.

Cuando tus secretos no quepan más dentro de ti,amenazando romper los diques de tu alma, recuerda que existe alguien dispuesto a recogerlos y guardarlos con el cariño y la dignidad que tú esperas.

Cuando en tu corazón habite el azul del cielo, la calidez del sol, el gorjeo de los pájaros, el perfume de las flores, la nostalgia del atardecer, el encanto de las

mañanas, la serenidad de los lagos y la sonrisa de la ventura, recuerda que alguien ha tocado tu corazón con la varita milagrosa del amor.

¡TÚ, que amas y vives en el contradictorio mundo del arco iris y de la oscuridad, de la calma y de la agitación, de la paz y de la inestabilidad, sabe que existe alguien más que habita en tu planeta!

En las horas felices, comparte con ella tus sonrisas, en las horas de soledad, ve, levántate y búscala dondequiera que esté.

¡NO mires el reloj! ¿Qué importan las horas? La vida es tan corta, no hay tiempo que perder!

Tú que amas, si tienes el coraje y la sencillez de hacerlo así, abre tus labios y canta el milagro del amor, porque sólo el "amor" aproxima a las personas y hacen que hablen el mismo lenguaje...

Autor: Anónimo





sábado, 20 de noviembre de 2010

CUANDO YO ME VAYA

Cuando yo me vaya, no quiero que llores,

quédate en silencio, sin decir palabras,

y vive recuerdos, reconforta el alma.


Cuando yo me duerma, respeta mi sueño,

por algo me duermo; por algo me he ido.


Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada,

y casi en el aire, con paso muy fino,

búscame en mi casa,

búscame en mis libros,

búscame en mis cartas,

y entre los papeles que he escrito apurado.


Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco

y puedes usar todos mis zapatos.


Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,

y cuando haga frío, ponte mis bufandas.

Te puedes comer todo el chocolate

y beberte el vino que dejé guardado.

Escucha ese tema que a mí me gustaba,

usa mi perfume y riega mis plantas.


Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima,

corre hacia el espacio, libera tu alma,

palpa la poesía, la música, el canto

y deja que el viento juegue con tu cara.

Besa bien la tierra, toma toda el agua

y aprende el idioma vivo de los pájaros.


Si me extrañas mucho, disimula el acto,

búscame en los niños, el café, la radio

y en el sitio ése donde me ocultaba.


No pronuncies nunca la palabra muerte.

A veces es más triste vivir olvidado

que morir mil veces y ser recordado.


Cuando yo me duerma,

no me lleves flores a una tumba amarga,

grita con la fuerza de toda tu entraña

que el mundo está vivo y sigue su marcha.


La llama encendida no se va a apagar

por el simple hecho de que no esté más.


Los hombres que “viven” no se mueren nunca,

se duermen de a ratos, de a ratos pequeños,

y el sueño infinito es sólo una excusa.


Cuando yo me vaya, extiende tu mano,

y estarás conmigo sellada en contacto,

y aunque no me veas,

y aunque no me palpes,

sabrás que por siempre estaré a tu lado.


Entonces, un día, sonriente y vibrante,

sabrás que volví para no marcharme.


De el libro "En voz baja"

viernes, 3 de septiembre de 2010

¿POR QUÉ LO JUZGAS A TU HERMANO? (poesía)



¿Por qué lo juzgas a tu hermano…?

¿Qué sabes tu de su destino…?

¿Es que conoces si en su sino

ya estaba escrito de antemano,

que una pradera…o un pantano…,

le darían forma a su camino…?

¿Por qué lo juzgas, camarada…?

¿Has levantado su mochila…?

¿Sabes tal vez por qué destila

esa expresión tan amargada…,

que le enajena la mirada,

y le ensombrece la pupila…?

¿Por qué lo juzgas, compañero…?

¿Te has colocado en sus zapatos,

para entender -siquiera un rato-,

por qué transita su sendero,

con esos aires altaneros…,

cual pedagogo del mal trato…?

¿Te has preguntado, amigo mío,

si no será que “el desgraciado”,

en ti algún timbre habrá pulsado…

-oscuras aguas de otro río-,

y viene a ser -en su desvío-,

como un Maestro disfrazado…?

¡Él te enriquece al fastidiarte!,

porque al jugarla de villano,

va provocando, en este plano,

¡que entres en ti…para mirarte!,

y al fin decidas preguntarte:

“¿por qué lo juzgo así a mi hermano?”.

Jorge

Autor Jorge Oyhanarte