jueves, 28 de enero de 2010

EL PERDÓN



Tu vida está plena de logros, luchas y grandes esfuerzos.
Y aunque a veces no parezca cada día te vas acercando paso a paso a lo que tú quieres.

Pero ten cuidado, puedes tener Un enemigo capaz de destruir sin piedad lo que con tanto trabajo has construido.

Me refiero a tus propios resentimientos.

El resentimiento es como tomar un veneno. Para tratar de envenenar a otro.
Mientras el dolor pasa, el rencor se queda, Lo agravas, como a una herida que no se deja sanar.

El resentimiento es un monstruo, que puede tener el tamaño que le des.
Lo puedes alimentar con los pensamientos de queja y de autocompasión.
Entre más lo crezcas más partes de tu vida invadirá.

La energía que le das a ese fantasma, es la misma que puedes usar para construir tus sueños o la vida más plena y feliz que te mereces.
Quien no perdona, sin darse cuenta, poco a poco se aísla; empieza a olvidar o dejar de disfrutar lo grato de su vida.

Con el rencor te haces mas difícil, lo difícil, y lo agradable se opaca con el tormento de la amargura.

Digno no es quien resiente, Digno es quien perdona.

Que estúpida es la venganza que mantiene anclado el dolor.

La venganza sabia es dejarlo ir, seguir adelante, es construirse en vez de destruirse.

El perdón es un regalo para si mismo.
Es regalarse la paz.
Es soltar la carga.
Es decidir: mirar la luz de nuevo y con determinación caminar hacia ella,
Hacia lo mejor de ti, de tu vida.

No perdones para que el otro cambie. Acéptalo, el otro nunca va a ser como tú quieres, Eso no depende de ti.

No le des a nadie el poder de hacerte infeliz
Perdona porque decides hacerlo, Retoma tu poder
Tu inmensa capacidad de construir tu propia tranquilidad.

«Nunca supiste lo hermoso que eras, pues nunca realmente te miraste a ti mismo, nunca miraste quién eres y lo que eres. ¿Quieres ver cómo es Dios? Ve y mira en un espejo: lo estás mirando directamente a la cara.»
Ramtha

martes, 26 de enero de 2010

LA MALA Y LA BUENA SUERTE



Muchas personas creen que nacieron con buena suerte y otras con mala suerte. Todas ellas están equivocadas.

La suerte, mala o buena, no existe. Es un calificativo que utilizamos según como nos salgan las cosas.
Lo que si es cierto es que todos tenemos la facultad para esperar que las cosas se nos den como queremos. Pero esto depende de nosotros mismos.

En otras palabras, la buena suerte se le da con seguridad a aquellas personas que la buscan a través del trabajo honesto, de la dedicación, de la perseverancia, que tienen fe y que si caen se vuelven a levantar persistiendo hasta lograr lo que se proponen.

La buena suerte siempre acompaña a las personas que en vez de estar quejándose de su mala situación, buscan cualquier oportunidad para mejorarla, que en vez de estar criticando y juzgando mal a los demás, aprovechan oportunidades para felicitarlos y desearles aún más éxitos.

La buena suerte acompaña a todos aquellos que están conscientes de que cada quien cosecha lo que siembra, y que hay que estar sembrando todo el tiempo para estar cosechando cosas buenas todo el tiempo...

Desconozco su autor

PINGUINO PING PONG



miércoles, 20 de enero de 2010

DATE UNA TREGUA



Cuando el corazón se canse de sufrir y la voluntad de batallar y el alma de esperar; date una tregua.

También las hojas cabecean ante el sopor del sol, y la lumbre se hace brasa, y las estrellas se ocultan, y los pájaros se duermen y el paisaje se desvanece, no pares el motor de tu vida dale una tregua, no para desistir, sino para reponerte, no para claudicar, sino para reparar fuerzas, no para quedarte parado, sino para revisar detrás de tu horizonte y empezar a configurarte y a planear detrás de la tregua.

El agobio es un polvo que asfixia; la fatiga una niebla que ciega; las tensiones, un estirar que explota; la falta de tiempo un desasosiego que acelera; los contratiempos diarios, pequeños impactos que enervan.

Cuando se acumule mucho sobre tus nervios y tu resistencia, date una tregua; pero no desistas, no te amargues, no te destruyas; aunque cueste seguir en pie, date una tregua; pero vuelve a crecer, vuelve a cosechar, vuelve luchar; vuelve a la brega diaria, pero sin sombra en el espíritu, sin flaquezas en el ánimo, sin desfallecimiento en el corazón.

Si tienes capacidad para el amor, gratitud en el alma; voluntad para servir, alcance en la inteligencia, de ti mismo brotará la recuperación; Por alguna de esas corrientes volverá a fluir el deseo, las ganas, el impulso; Llevas dentro el manantial, la fibra, el motivo que te hará decir; derrumbamiento y derrota, no; un esfuerzo y un Dios, si.

Y mas allá de las fronteras que vives ahora, verás florecer de nuevo tu vida levantarse de nuevo tu árbol y agigantarse de nuevo tu figura.

Pon tus alas sobre la cabeza, pero déjales espacio para remontarse; pon tus sueños en los pies, pero dales un largo recorrido de huellas divinas; pon tus ambiciones en la tierra, pero mirando el cielo y poniendo la meta en alguna estrella encendida.

Ponte tú, en las manos de Dios; date una tregua para nivelarte en Cristo y de pronto encontrarás que la vida tiene muchas bellezas y que tienes ganas de vivirla.


Desconozco su autor

¿ DE QUE ERES ESCLAVO ?



¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeña? ¿De tus traumas de la infancia? ¿De lo que alguien más decidió que fueras? ¿De una relación que no te satisface? ¿De un trabajo que no disfrutas? ¿De la rutina de tu vida?

¡Ya libérate! Tira ya ese costal que llevas en la espalda en el que guardas el resentimiento, el rencor y la culpa. Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marche bien en tu vida. Cada día tiene la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes la oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado; depende sólo de ti.

¿Qué es lo que te tiene paralizada? ¿El miedo al rechazo? ¿al éxito? ¿al fracaso? ¿al qué dirán? ¿a la crítica? ¿a cometer errores? ¿a estar sola?

A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú misma, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de
compartir lo que tienes. Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta que nadie lleva un registro de tus faltas; sólo tú misma. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica ¡eres tú misma! Ya déjate en paz, ya perdónate.

¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos? ¿Cuándo te queden unos minutos de vida? ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?

El amor que no demuestras hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos como son y respeta el don más valioso que han recibido: su libertad.
Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean cómo tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas,
tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.
Y por último ¿qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Qué se arreglen todos tus problemas? ¿Qué se te quiten todos tus traumas? ¿Qué por fin alguien reconozca tu valía? ¿Qué llegue el amor de tu vida? ¿Qué regrese el que se fue? ¿Qué todo te salga como tú
quieres? ¿Qué se acabe la crisis económica? ¿Qué te suceda un milagro? ¿Qué por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?

La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuando tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno
adonde se necesita. En este momento algo que no podemos comprender te mantiene viva y te permite ver, pensar, expresarte, moverte, reir, ¡hasta llorar si quieres!

No te acostumbres a la vida; no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrida, malhumorada o preocupada. Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradecer tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus
hijos. Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote: ?Estás viva; estás viva, estás viva.?

Yo se que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles. Tal vez así es como se supone que sea. Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla: una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir como reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos.
Se también que tú no eres perfecta; nadie lo es. Y sin embargo, millones de circunstancias se han reunido para que existas. Fuiste formada a partir de un diseño maravilloso y compartes con toda la humanidad sus virtudes y defectos. Así está escrito en tus genes, en los genes de todos los seres humanos que han existido y en todos los que existirán.

Tus pasiones, tus miedos, tus heridas, tus debilidades, tus secretos y tu agresión los compartes con todos tus hermanos. ¡Bienvenida a la raza humana! Esos supuestos defectos son parte de tu libertad, parte de tu humanidad.

Si te preguntas ¿Quién soy yo para decirte todo esto? Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres. Otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida?Espero que tú también decidas hacerlo.

Tomado del libro: El Esclavo – Francisco J. Ángel

martes, 19 de enero de 2010

UN HOMBRE QUE CAMINABA.....


Un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: - ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano?. Si tú no ves...

Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi... No sólo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella. Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino
para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

COMO HACER MAS EXTRAORDINARIA TU VIDA



Doña Rosa era una ascensorista de un viejo edificio de juzgados en Bogotá que usualmente estaba congestionado de visitantes, los cuales, asustados, perdidos, molestos, afanados o simplemente apáticos, esperaban atiborrarse en uno de los viejos ascensores.

Cuando se abría la puerta, la multitud que salía empujaba a la que quería entrar, armando un caos que se repetía en casi todos los pisos; además del calor y los olores concentrados en el elevador.

A pesar de esto doña Rosa cuidaba su máquina como si fuera la más fina y valiosa.
Cada mañana, ella brillaba las partes metálicas y la aseaba lo mejor posible.

De todas maneras andaba sonriente y entusiasta, saludaba y despedía al abrir las puertas, disfrutaba sorprendiendo a sus viajeros frecuentes al recordar sus nombres, hacía bromas para que la gente sonriera, y respondía de buena gana a toda clase de preguntas.
Aparte de eso vendía papel oficial, sellos de correo, y en sus pocos ratos libres le encantaba tejer ropa para bebés.

Un día alguien le preguntó cómo podía permanecer tan contenta en esa clase de trabajo incómodo, rutinario y mal pagado.

A lo que ella contestó:

Muchas personas creen que yo actúo así por la gente, pero en realidad lo hago por mí.
Cuando trato bien a mis pasajeros me siento satisfecha, si los ayudo, la mayoría me trata bien y me aprecia.

Sé que mi ascensor es viejo y mal mantenido, -continuó-, pero cuando lo limpio y lo brillo, me estoy cuidando a mí misma, porque aunque no es mío, vivo en él muchas horas de mi vida y si lo trato bien, me va a servir mejor.

¿Y todos los otros ascensoristas piensan así? -le preguntaron-.

No, -respondió-, algunos de mis compañeros piensan que su tiempo de trabajo no les pertenece a ellos.
Dicen que es el tiempo de la empresa.
Parecen ausentes, es como si murieran a las ocho de la mañana y resucitaran a las seis de la tarde.
Suponen que trabajando de mala gana van a maltratar al jefe o a otros, cuando en realidad es el tiempo de su vida, algo que nunca van a recuperar.

Amigo, qué fácil es convertir lo ordinario y lo rutinario en algo divertido y extraordinario.
Todos los días puedes hacerlos diferentes.
Las actividades y las personas se vuelven aburridas cuando le quitas el corazón a lo que haces.

¿Cómo podrías hacer más extraordinaria tu vida?
La aventura no está en lo que haces, sino en cómo lo haces.


CARLOS DEVIS