martes, 5 de julio de 2011

LA HORMIGA Y LA CUCARACHA



Al pie de una bolsa de arroz se encontraron un día la hormiga y la cucaracha. La primera, con cuidado, agarró un grano de los que salían por la costura de la bolsa y con gran trabajo lo llevó hasta su cueva. Volvió, tomó otro, y se lo llevó también; y así siguió sin descanso.


La cucaracha subió hasta la misma boca de la bolsa, probó un grano, lo tiró, probó varios, probó muchos, mordiéndolos apenas y tirándolos en seguida. Una vez llena, se durmió entre el mismo arroz y lo ensució todo.

Al bajar, horas después, volvió a ver a la hormiga que seguía trabajando, llevando sin descanso los granitos a la cueva.

Se burló de ella, la trató de avarienta y se fue a pasear sin rumbo por los techos del granero. La hormiga se fue para su casa, a comer y dormir.

Días después, la cucaracha, en una hora de hambre, se acordó de la bendita bolsa de arroz y corrió a donde había estado parada, pero la habían quitado de aquel sitio, justamente por haberla ella ensuciado tanto.

-No importa -dijo-, la hormiga tiene. Y fue en su busca.

La hormiga la recibió muy bien, y consintió, sin mayor dificultad, en prestarle cien granos de arroz, pero con la condición que le devolviese ciento diez al mes.

Agradecida, la cucaracha se comió los granos sin contar, y cuando no tuvo más, fue a visitar otra vez a la hormiga.

Pero no consiguió nada hasta no haber cumplido con su anterior compromiso. ¡Y qué trabajo le costó! Habían escondido la bolsa de arroz en un rincón oscuro, lejos de la cueva de la hormiga, y tuvo que hacer viajes y viajes.

La hormiga almacenaba los granos a medida que venían llegando. Puso aparte ocho de los diez que le correspondían por rédito, y como la cucaracha le preguntase por qué hacía así, le contestó:

-Estos ocho los comeré yo; los otros dos quedan de reserva; y son ellos los que me permiten trabajar para mí sola, y también hacer trabajar a los demás para mí.

Con la economía se conserva la independencia propia y hasta se compra la ajena.

Godofredo Daireaux

"Fabulas argentinas"

jueves, 30 de junio de 2011

BISABUELO CONSTRUYE BATIMÓVIL CON CICLOMOTOR

Brian Vann parece salido de la versión geriátrica de Ciudad Gótica. El septuagenario superhéroe puede ser visto circulando a 12 kilómetros por hora a bordo de su alocado Batimóvil.


El hombre tardó meses para transformar su scooter electrónico -de los que usan las personas de edad o con movilidad reducida- en el famoso auto de Batman. La idea surgió de una carrera que se organiza para la lucha contra el cáncer y en la que él participó en memoria de su esposa.

Según explicó, sus cinco bisnietos lo ayudaron a construirlo.

miércoles, 29 de junio de 2011

HOTEL PRESENTA HABITACIÓN ANTI-RONQUIDOS

Una cadena de hoteles está probando una habitación que "absorbe los ronquidos". Ésta incluye aislamiento acústico y una almohada especial.
El Crowne Plaza diseñó en su sucursal de Londres una habitación diseñada para los roncadores insoportables, que consta de varios adelantos tecnológicos en la materia y evita la molestia a los vecinos de otras habitaciones y del acompañante también.

Tom Rowntree, vocero de la cadena hotelera, explicó que "todos hemos estado en esa situación. Acostados en la oscuridad intentando enterrar la cabeza en la almohada para no escuchar los ronquidos de nuestro compañero de cuarto. Por eso hemos diseñado esta habitación que absorbe los ronquidos para asegurar a todos nuestros huéspedes un buen descanso".

La habitación cuenta con paredes anti-acústicas, un cabezal de la cama que impide la propagación del sonido y una almohada diseñada para evitar o morigerar los ronquidos.

PECERAS DECORATIVAS, ACUARIOS PARA PECES CHIC

Peceras decorativas, acuarios para peces chic. Las peceras dan tranquilidad al hogar, ya que es sumamente relajante ver a los peces en su hábitat.

No hay que subestimar esta afirmación: muchos especialistas recomiendan tener peces en elhogarcomo terapia contra el estrés, lo que resulta muy bucólico.

No obstante, hay que tener en cuenta la forma y lugar donde se pueden colocar a los acuáticos inquilinos, de manera que no sólo hagan compañía, sino también que sean un elemento muy chic de la decoración.

Pecera-lavabo, lo último en el cuarto de baño

La pecera-lavabo que vemos en la parte superior es una de las alternativas: ¿qué mejor que lavarte la cara por las mañanas rodeadas de amiguitos que nadan?

Contra el estrés de la oficina
Y si buscas relajarte en el trabajo, la pecera separadora anti-estrés es una de las mejores soluciones, además de decorativas. En lugar de poner aburridos paneles monótonos, se pone este separador-pecera muy original.

Centro de mesa muy original
Muy original, aunque poco práctica, es esta pecera con forma de centro de mesa. Una propuesta poco común para el salón que no dejará de sorprender a los invitados que vengan a visitar nuestro hogar.

martes, 28 de junio de 2011

EL CARACTER



Estoy predispuesto a repetirlo mil veces para que todos lo sepan. Me identifico hasta tal punto con la causa de la no violencia que preferiría el suicidio a la más íntima infidelidad. Cuando digo esto, no me olvido en absoluto del punto de vista de la verdad. Por cierto, la no violencia permite que la verdad se exprese plenamente.


Tu carácter debe estar por encima de toda sospecha, debes ser verídico y tener siempre autocontrol. La prueba más auténtica de civilización, cultura y dignidad es el carácter, no las vestimentas. El lenguaje es un reflejo exacto del carácter y del índice de crecimiento de quien habla.

Para mí, el silencio se ha vuelto una necesidad física y espiritual. Al principio, me quedaba en silencio para superar cierta sensación de apremio. En esos días anhelaba tiempo para escribir. No obstante, después de practicarlo durante un tiempo, entendí su valor espiritual. De repente se me cruzó por la cabeza que en esos momentos era cuando podía tener una mejor comunicación con Dios. Ahora, siento como si estuviera naturalmente configurado para el silencio.

Los hombres de carácter intachable inspiran confianza con facilidad y automáticamente purifican la atmósfera circundante.

Mohandas K. Gandhi

jueves, 23 de junio de 2011

PANDERETA DE EMERGENCIA

Un hospital debió pedir disculpas públicamente porque les daba a los pacientes ancianos una pandereta para que la usaran para pedir asistencia.

Una sala de atención del centro Cardiff Royal Infirmary contaba con una pandereta para que los pacientes pudieran llamar la atención de las enfermeras, ya que según dicen, estaba demasiado alejada para que se escucharan los pedidos en voz alta. Según los propios internos también había maracas (por si la pandereta estaba ocupada).

"Es ridículo. Esta gente es un grupo de jubilados no Los Monkees o Mick Jagger", se quejó un residente. "¿Dónde está la dignidad si uno le pide a un anciano enfermo que toque la pandereta cuando tienen un problema?"

Steve Allen, directivo del consejo de salud de la comunidad de Glamoran, explicó que "es totalmente inapropiado". Y Ruth Walker directora de enfermeras se disculpó y garantizó que instalarán de inmediato un timbre para emergencias.

¡Shhh! Silencio, Hospital.

DE UNO EN UNO

En una puesta de sol, un amigo nuestro iba caminando por una desierta playa mexicana. Mientras andaba empezó a ver que, en la distancia, otro hombre se acercaba. A medida que avanzaba, advirtió que era un nativo y que iba inclinándose para recoger algo que luego arrojaba al agua. Una y otra vez arrojaba con fuerza esas cosas al océano.

Al aproximarse más, nuestro amigo observó que el hombre estaba recogiendo estrellas de mar que la marea había dejado en la playa y que, una por una, volvía a arrojar al agua.

Intrigado, el paseante se aproximó al hombre para saludarlo:

—Buenas tardes, amigo. Venía preguntándome qué es lo que hace.

—Estoy devolviendo estrellas de mar al océano. Ahora la marea está baja y ha dejado sobre la playa todas estas estrellas de mar. Si yo no las devuelvo al mar se morirán por falta de oxígeno.

—Ya entiendo —replicó mi amigo—, pero sobre esta playa debe de haber miles de estrellas de mar. Son demasiadas, simplemente. Y lo más probable es que esto esté sucediendo en centenares de playas a lo largo de esta costa. ¿No se da cuenta de que es imposible que lo que usted puede hacer sea de verdad importante?

El nativo sonrió, se inclinó a recoger otra estrella de mar y, mientras volvía a arrojarla al mar, contestó:

—¡Para ésta si que es importante!

Jack Canfield y Mark V. Hansen