miércoles, 13 de marzo de 2013

COMO HACER UNA CAMA PARA TU MASCOTA UTILIZANDO UNA SUDADERA VIEJA

La idea surgió de la ONG americana Paws With a Cause (una organización que utiliza los perros para auxiliar deficientes físicos y ancianos), que incentivaba la transformación de sudaderas viejas en camitas para las mascotas abandonadas y sin hogar.


La idea es tan buena que puede ser utilizada para hacer una nueva camita para tu mascota también. Aprenderás a hacer lindas camitas para regalar a las mascotas de amigos o familiares, además de poder colaborar con las ONGs de tu barrio; hay muchas formas de ayuda más allá del dinero.

Para hacer la camita, necesitarás una sudadera usada, manta acrílica, relleno de almohada de 45×45 centímetros, hilo usado para hacer tricó, hilo común, aguja gruesa, alfileres, un retazo de 19×29 centímetros.

Vuelva la sudadera del lado avieso, junta las bordas de la gola y cose con línea de tricó y una aguja gruesa. Desvira la prenda. Puedes agilizar el proceso cociendo con máquina de coser, si la tienes.

Estira la sudadera y marca con alfileres una línea recta entre una axila y otra. Siguiendo esta línea recta, debes coser la parte frontal y trasera de la sudadera, creando una línea en el centro. Retira los alfileres.

Coloca las mangas de la sudadera junto al cuerpo de la prenda y cose de arriba hacia abajo, desde la axila hasta el puño. Por la apertura de los puños, insiera manta acrílica, espuma picada o incluso sobras de tejido. Deja esta parte bien blandito, ya que será la borda de la cama.

Rellena la barriga de la sudadera con el relleno de almohada y cose la barra de la sudadera cerrando la apertura. Una los puños y cose de forma reforzada, formando el contorno de la cama.

Con un pequeño retazo, haga un acabamiento en los puños cosidos. Ya esta, es solo llamar tu mascota para disfrutar de la nueva cama.

lunes, 11 de marzo de 2013


Ya hemos escuchado que la sonrisa es el mejor remedio para cualquier situación inquietante. Con sonreir a alguien, le mejoramos el día. Expandamos esta pequeña, pero significativa acción a todo el mundo. ¡Sonriamos hoy y siempre!




domingo, 10 de marzo de 2013

TRANSFORMAN PRISIÓN EN HOTEL DE LUJO

Nadía hubiera intendado escaparse de esta cárcel...


Después de servir durante 150 años como una de las más temidas cárceles de Holanda, La previsión Het Arresthuis, en Roermond, ha sido convertida en un hotel de lujo de que sin duda nadie quisiera escapar.

Het Arresthuis abrió sus puertas en 1862 como una prisión. Sin embargo las cosas han cambiado mucho desde entonces. La cárcel cerró definitivamente en 2007 y ahora que la instalación se ha transformado en un lujoso hotel, los huéspedes pagan mucho dinero para pasar al menos una noche en una de las celdas de detención. Pero claro que "celda" no es una palabra adecuada para describir a las increíbles habitaciones del hotel, equipadas con grandes pantallas de LED, WiFi gratis, cómodas y mullidas camas y hasta una máquina de café.
El albergue cuenta con 40 habitaciones, de las cuales 12 son de lujo extremo y las restantes se asemejan a un hotel de 5 estrellas. Además, entre los espacios comunes que los prisioneros... perdón, los huéspedes, pueden utilizar, hay un sauna, un gimnasio equipado con máquinas de última tecnolgía, un hermoso y cuidado jardín y, por supuesto, un amplio lobby con todas las comodidades.

La comida es otro punto importante del hotel. En Het personal Arresthuis los clientes pueden optar por una cena especial ambientada como un almuerzo típico de prisión. Los huéspedes son invitados a que se vistan como presos con ropa de cárcel, pero el menú es mucho más delicioso y completo que lo que los reos acostumbraban a comer.

Sin dudas, es una experiencia que vale la pena probar. Al menos para cuando se termine poder decir que nos hemos dormido en una cárcel y logrado escapar de ella.

sábado, 9 de marzo de 2013

LAS LAVANDERAS CASTIGADAS

En un a pequeña aldea de la montaña alemana se celebraban con gran brillantez las fiestas de Pentecostés. Todos los vecinos engalanaban la noche de víspera sus balcones con colgaduras y guirnaldas de flores y al amanecer de aquel día aparecía la aldea radiante de luz, de animación y de colorido.


Habitaba en el pueblo un pobre anciano con dos hijas mozas, muy bellas, pero que vivían tan estrechamente que no tenían siquiera una tela con que adornar la sola ventana de su humilde choza. Las muchachas estaban apenadas de que fuera su casa la única del pueblo que no se sumase a la fiesta religiosa, y, entristecidas, se acostaron, pensando, en el despertar del día siguiente. Ya en la cama, las dos hermanas idearon que podían lavar aquella noche la única sábana que tenían y adornar con ella su ventana, cubriéndola de flores. Calladitas, se levantaron, para no hacer ruido, para que el padre no se enterara de que se iban.

Tenían que atravesar un espeso monte para llegar al río, y las dos hermanas iban muy cogidas del brazo, con gran miedo, sobresaltándolas todas las sombras que veían. La noche estaba envuelta en tinieblas, un viento huracanado movía los árboles, y hacía crujir las ramas, que se inclinaban amenazadoras ante las dos temblorosas muchachas.

Las jóvenes, con el miedo, se perdieron y tardaron en encontrar el río. Por fin vieron relucir el agua y se arrodillaron a la orilla para lavar con gran prisa entre las dos.

Una de ellas dijo:

-¿qué hora será? Porque desde las doce de la noche es fiesta y es pecado trabajar.

Su hermana la tranquilizó diciendo que faltaba mucho para la medianoche, y afanosas continuaron su tarea, para acabar pronto, antes de que su padre despertara y viera que habían salido.

Tan preocupadas estaban lavando que no se dieron cuenta de que en el lejano reloj de la iglesia daban las doce, ni que el cielo se encapotaba y amenazaba una tormenta. De repente, hinchándose la corriente del río con sordo ruido y revolviéndose el agua en torbellinos de espuma, se desbordó arrastrando a las infelices muchachas, que envueltas en la sábana fueron llevadas por el agua.

El día siguiente amaneció despejado y luminoso. La aldea hervía de animación y bullicio, con la nota alegre de sus floridos balcones.

El viejo despertó con la algazara y bullicio callejeros y las músicas y canciones populares que resonaban en la aldea. Buscó a sus hijas por la casa, y al no verlas, pensando que habían ido por flores y plantas para enramar la ventana, salió en su busca. Al llegar al bosque, preguntó a un arriero si había visto a dos jóvenes rubias y muy bellas. Pero el arriero a nadie había encontrado.

Siguió andando, y preguntó a unos labriegos si habían visto a dos jóvenes muy hermosas, pero ellos con nadie se habían cruzado en el camino. Más allá vio a un pobre viejo y, acercándose a él, le hizo la misma pregunta. El viejo respondió que las había visto la noche anterior, cuando, con un lío de ropa en la mano, se dirigían hacia el río. Sintió el padre un golpe en el corazón ante la noticia, pues habían pasado muchas horas.

Con ansiedad se dirigió al arroyo y encontró a un pastor con su rebaño, que pacía en las praderas de la orilla, y le preguntó si había visto por allí a sus hijas. El pastor le contó que había visto que el río desbordado arrastraba con su impetuosa corriente los cadáveres de dos muchachas rubias envueltas en un sudario blanco.

El anciano padre, loco de dolor, corrió gritando por la orilla del río, y preguntando por sus hijas a todos los que veía. Todos le contestaban: ¡más abajo!

Continuó corriendo siempre y llamándolas con tristes alaridos, que todavía se escuchan por las noches en las márgenes del río, sin que hasta el presente haya logrado el pobre anciano dar con el paradero de sus hijas.

Dice la gente del país que en los aniversarios del trágico suceso se oye desde la orilla del río el golpear de la ropa de unas invisibles lavanderas nocturnas. Muchos han pretendido sorprenderlas, y al ir acogerlas, el ruido se oye en la orilla opuesta.

miércoles, 6 de marzo de 2013

SE REALIZÓ UNA NUEVA EDICIÓN DEL POPULAR CONCURSO DE BESOS DE PERROS

¿A quién no le gusta recibir lengüetazos en la cara?


Dicen que la boca de los perros es más limpia que la de los humanos. Sin embargo no es razón suficiente para pasar todo el día besuqueando y recibiendo lengüetazos de nuestras mascotas... ¿o sí?

La semana pasada se realizó en Portland, Estados Unidos, el 9no concurso anual de besos de perros de San Valentín. Las reglas de tan extraña competición son simples: los dueños deben dejar que sus mascotas los besen y pasen la lengua por toda la cara, labios incluidos, por la mayor cantidad de tiempo posible. Quienes se den "el beso" más largo, ganan un certificado por 75 dólares para gastar en la tienda de mascotas Planet Dog.

En esta edición, los ganadores fueron Beau, un Yorkie de 12 años de edad y su propietaria, Linda Walton. Su beso duró exactamente 45,8 segundos. El segundo lugar fue para Sunny, un terrier y su dueño Casey Mountain, con un beso de 16,8 segundos, mientras que Django y su propietario Erik Boucher llegaron en tercer lugar con 11,7 segundos.

Muchos de los concursantes declaran año a año que no participan por el premio sino por el placer de ser besados por sus mejores amigos. "No me interesa el dinero. Yo sólo quiero demostrar el cariño que mi perrito tiene para dar", declaró una de las participantes.

Aunque la mayoría de los médicos coinciden en que no hay peligro en dejarse besar por un perro, siempre es bueno recordar que la boca de un animal puede albergar una gran cantidad de bacterias, y si la boca de la mascota no es higienizada regularmente, es mejor no acercarse demasiado a ella.

lunes, 4 de marzo de 2013

HAY DOS COSAS QUE SON LAS MAS DIFÍCILES DE LOGRAR...


Hay dos cosas que son las más difíciles de lograr que la gente haga: Pensar y hacer todo en orden de importancia, recuerda que esto hace la diferencia.


Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande.

La acción más pequeña es mejor que la intención más grande.

Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no se lo permites.

Si deseas tener éxito, debes aprender a relacionarte y a establecer una comunicación verdadera con los demás.

Las actitudes llenas de amargura y resentimiento, dañan nuestra existencia.

La TOLERANCIA es la mejor religión.

Si no quieres sentirte solo, debes construir PUENTES, en lugar de muros.

La FELICIDAD es INTERIOR, no exterior, por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

El brillo de cada día, no depende del sol, sino de la sonrisa que sale de tu corazón.

sábado, 2 de marzo de 2013

LAS HUELLAS DORADAS

Martín había vivido gran parte de su vida con intensidad y gozo


De alguna manera su intuición lo había guiado cuando su inteligencia fallaba en mostrarle el mejor camino.

Casi todo el tiempo se sentía en paz y feliz, ensombrecía su ánimo, algunas veces, esa sensación de estar demasiado en función de sí mismo.

Él había aprendido a hacerse cargo de sí y se amaba suficientemente como para intentar procurarse las mejores cosas. Sabía que hacía todo lo posible para cuidarse de no dañar a los demás, especialmente a aquellos de sus afectos. Quizás por eso le dolían tanto los señalamientos injustos, la envidia de los otros o las acusaciones de egoísta que recogía demasiado frecuentemente de boca de extraños y conocidos.

¿Alcanzaba para darle significado a su vida la búsqueda de su propio placer?

¿Soportaba él mismo definirse como un hedonista centrando su existencia en su satisfacción individual?

¿Cómo armonizar estos sentimientos de goce personal con sus concepciones éticas, con sus creencias religiosas, con todo lo que había aprendido de sus mayores?

¿Qué sentido tenía una vida que sólo se significaba a sí misma?

Ese día, más que otros, esos pensamientos lo abrumaron.

Quizás debía irse. Partir. Dejar lo que tenía en manos de los otros. Repartir lo cosechado y dejarlo de legado para aunque sea en ausencia ser en los demás un buen recuerdo.

En otro país, en otro pueblo, en otro lugar, con otra gente, podría empezar de nuevo. Una vida diferente, una vida de servicio a los demás, una vida solidaria.

Debía tomarse el tiempo de reflexionar sobre su presente y sobre su futuro

Martín puso unas pocas cosas en su mochila y partió en dirección al monte.

Le habían contado del silencio de la cima y de cómo la vista del valle fértil ayudaba a poner en orden los pensamientos de quien hasta allí llegaba.

En el punto más alto del monte giró para mirar su ciudad quizás por última vez.

Atardecía y el poblado se veía hermoso desde allí.

Por un peso te alquilo los catalejos

Era la voz de un viejo que apareció desde la nada con un pequeño telescopio plegable entre sus manos y que ahora le ofrecía con una mano mientras con la otra tendida hacia arriba reclamaba su moneda.

Martín encontró en su bolsillo la moneda buscada y se la alcanzó al viejo que desplegó los catalejos y se lo alcanzó.

Después de un rato de mirar consiguió ubicar su barrio, la plaza y hasta la escuela frente a ella.

Algo le llamó la atención. Un punto dorado brillaba intensamente en el patio del antiguo edificio.

Martín separo sus ojos del lente, parpadeó algunas veces y volvió a mirar. El punto dorado seguía allí.

Qué raro - exclamó martín sin darse cuenta de que hablaba en voz alta.

¿Qué es lo raro?, preguntó el viejo

El punto brillante, dijo martín, ahí en el patio de la escuela, siguió, alcanzándole al viejo el telescopio para que viera lo que él veía.

Son huellas, dijo el anciano.

¿Qué huellas?, preguntó martín.

Te acordáis de aquel día... Debías tener siete años; tu amigo de la infancia, Javier, lloraba desconsolado en ese patio de la escuela. Su madre le había dado unas monedas para comprar un lápiz para el primer día de clases. Él había perdido el dinero y lloraba a mares, contestó el viejo. Y después de una pausa siguió, ¿te acordáis lo que hiciste?. Tenías un lápiz nuevito que estrenarías ese día. Te arrimaste al portón de entrada y cortaste el lápiz en dos partes iguales, sacaste punta a la mitad cortada y le diste el nuevo lápiz a Javier.

No me acordaba, dijo martín, pero eso ¿qué tiene que ver con el punto brillante?

Javier nunca olvidó ese gesto y ese recuerdo se volvió importante en su vida.

¿Y?

Hay acciones en la vida de uno que dejan huellas en la vida de otros, explicó el viejo, las acciones que contribuyen al desarrollo de los demás quedan marcadas como huellas doradas...

Volvió a mirar por el telescopio y vio otro punto brillante en la vereda a la salida del colegio.

Ese es el día que saliste a defender a pancho, ¿te acordáis? Volviste a casa con un ojo morado y un bolsillo del guardapolvo arrancado.

Martín miraba la ciudad.

Ese que está ahí en el centro, siguió el viejo, es el trabajo que le conseguiste a don pedro cuando lo despidieron de la fábrica... Y el otro, el de la derecha, es la huella de aquella vez que juntaste el dinero que hacía falta para la operación del hijo de Ramírez... Las huellas esas que salen a la izquierda son de cuando volviste del viaje porque la madre de tu amigo Juan había muerto y quisiste estar con él.

Martín apartó la vista del telescopio y sin necesidad de él empezó a ver cómo, miles de puntos dorados aparecían desparramados por toda la ciudad.

Al terminar de ocultarse el sol, el pueblo parecía iluminado por sus huellas doradas.