martes, 19 de marzo de 2013

LAS NINFAS EN LOS TIEMPOS ANTIGUOS.

El mundo romano, heredero culturalmente del griego y especialmente devoto desde sus orígenes de la madre naturaleza, prestó una gran atención a sus ninfas. Por ejemplo: antes de hacer un puente suplicaban el perdón del río, es decir, a la ninfa o ser sobrenatural invisible que lo guardaba; previamente a la tala de un árbol, con mayor motivo si se trataba de un bosque, hacían otro tanto. También al construir una vía pavimentada o erigir una ciudad, consultaban oráculos y realizaban múltiples ceremonias siempre dedicadas a lo sutil, “a esos seres intangibles que todo lo pueblan y gobiernan”.


Con objeto de pedir perdón adecuada y piadosamente a las ninfas arbóreas explica catón lo siguiente: “según el ritual romano, así conviene hacer luz en el bosque. Sacrifica un cerdo expiatorio y ora de esta forma: si eres dios, si eres diosa a quien pertenece este lugar sagrado, para suplicar tu clemencia te sacrifico este cerdo en señal de expiación por perturbarte. Si lo hago yo como si lo hace alguien por orden mía, que sea hecho correctamente, de manera que te sea grato para que por estas súplicas me seas propice mostrándote bondadoso o bondadosa hacia mí, mi casa, mi familia y mis hijos, es gracia que confío alcanzar con este sacrificio expiatorio”.

Relacionado con las deidades protectoras de la vegetación, los romanos celebraban el 15 de marzo y lo dedicaban a Anna Perenna, diosa con santuario propio. También en esta festividad se conmemoraba la iniciación a la primavera, cuya ninfa era flora-cloris. En esta festividad se rogaba el perdón por haber molestado a las ninfas, por haber maltratado a sus árboles (dríades y hamadríades) o por enturbiar las aguas y turbar a sus náyades.

A Pales, como a eutencio –que llegó a tener templo propio-, se le consideró durante un tiempo un genio pero, posteriormente, paso a ser considerada una deidad femenina vinculada con los rebaños y sus pastores. Cada 21 de abril los pastores prendían grandes hogueras con paja y maleza y saltaban por encima del fuego.

Otra divinidad campestre era Dea día, a quien el colegio sacerdotal hermanos Arvales ofrendaba, con el marco incomparable de un bosque consagrado, productos de la naturaleza con incienso, en el transcurso de una hermosa ceremonia.

Como decíamos consideraban divinizados ríos y fuentes; fontana era la divinidad protectora femenina. Precisamente a ella se dedicaban las procesiones efectuadas a las fuentes. De entre todas, la más famosa era Iuturna, la fuente del agua inagotable. En otro importante manantial habitaba la ninfa egeria, amante de Numa, el famoso sacerdote-rey. Cuenta la tradición que egeria acudía a diario a conversar con las nueve musas, inspiradoras de la poesía, la música, la danza, la astronomía y otras artes, transmitiendo estos conocimientos, que de ellas aprendía, a Numa, quien, de esta forma, pudo crear y organizar el calendario litúrgico romano, fijando las fechas de las festividades dedicadas a cada dios, la ceremonias y la legislación oportuna. Cuando con el correr de los años falleció Numa, egeria se sintió tan desconsolada que todas las ninfas y la misma diana acudieron en su consuelo. La diosa acabó convirtiéndola en un claro y fresco manantial.

A la fuente Carmenae acudían diariamente las vestales en busca de agua para realizar sus ritos. La fiesta de las ninfas acuáticas se celebraba el 13 de octubre. En tal día arrojaban flores al agua, se adornaban los pozos e incluso se sacrificaban ovejas y carneros.

Ligadas con el mismo medio líquido, los romanos veneraban a las linfas, seres sobrenaturales, al igual que sus parientes las ninfas, que compartían con éstas la protección de las fuentes. Pero de signo y reacciones un tanto más perversas, si algún mortal llegaba a verlas, enloquecía, a imitación de cómo las náyades griegas castigaban a los pocos o males advertidos profanadores.

Ninfas especialmente famosas, ligadas a bosques y aguas, fueron Carna y Flora. Carna vivía entre las “siete colinas” que albergarían, mucho más tarde, la capital de un imperio, entonces simplemente naturaleza virgen. Concretamente habitaba junto al Tíber, en medio de un gran bosque al que los sacerdotes acudían para ofrendarle sacrificios. Tan hermosa como coqueta y escurridiza, gustaba de aparecerse y enamorar mortales, a los que luego burlaba despareciendo entre la floresta, hasta que un buen día tropezó con Jano, el de las dos caras, quien, engañándola gracias a tan extraordinario don, logró poseerla y arrancarle una serie de poderes que le convertirían en el protector de las casas.

Por su parte, flora, emparentada para muchos con la ninfa primaveral cloris y famosa después por dar a luz al dios Marte, era la encargada del renacimiento anual arbóreo. Se le tenía consagrado el mes de abril y sus fiestas se denominaban, lógicamente, florales. Céfiro se enamoró tan perdidamente de ellas que la hizo reina de campos y flores y, por extensión, también se le atribuye el origen de la miel. En las florales, los agricultores se vestían de blanco y, provistos de ramas de olivo, daban ritualmente tres vueltas a sus campos de cultivo, que previamente habían dejado dentro de un círculo trazado al efecto. Acto seguido, se oraba y se practicaban los sacrificios destinados a homenajear a la deidad.

Robigo, ninfa protectora del trigo, disfrutaba de honores parecidos en su festividad, que se celebraba el 25 del mismo mes que la de flora, pero esta vez en un bosque que se le tenía dedicado cerca de roma.

Maia fue otra ninfa que personificaba también el despertar de la naturaleza. El mes de mayo le debe su nombre. Y Pomona era una hamadríade especializada en la protección de los árboles de cultivo, tan importante, que tenía sacerdocio propio. A ella se le consagró el bosque Pomonal, cerca del puerto romano de ostia. Al parecer muy enamoradiza, se le atribuían varias aventuras con mortales y alguna que otra divinidad. De sus amores humanos sólo se conoce un nombre, Vertumno.

Furrina, marica, florentina y Lara eran ninfas de los bosques y fuentes. Lara era ya famosa en sus tiempos por charlatana y cotilla. Enterada por casualidad de los propósitos de Júpiter para con Iuturna corrió a prevenir a la incauta, con lo que, además de desbaratar los planes del dios, encendió su cólera contra ella. Este, en venganza, ordenó a mercurio que arrastrase a la chismosa a los infiernos; sin embargo, como lo uno no quita lo otro, el mensajero divino, prendado de la belleza de Lara, decidió aprovechar el viaje para hacerla suya. De esta unión nacieron los famosos dioses Lares, protectores familiares que tuvieron capilla propia en un ángulo del salón principal de todos los hogares romanos.

Feronia era la protectora del verde bosque, es decir, de los brotes más jóvenes otorgando por tanto la fuerza vital que hacía retallar los árboles. Llegó con el tiempo a tener santuario en la ciudad de Soracte. Entre los rituales que se le ofrecían, se contaba el de andar sobre las ascuas sin quemarse, gracia que otorgaba la propia ninfa.

Relacionadas con fauno, ser mitad hombre mitad cabra e incansable perseguidor de ninfas, se han hecho famosas: Dríope y Simetis, cuyo hijo fue Acis.

Casi siempre benignas, o como mucho traviesas en su relación con los mortales, las ninfas podían resultar realmente severas, si alguno lograba enfadarlas en serio. Ese fue el caso de Erisicton, un hombre rudo y descreído, como pocos, que despreciaba soberbiamente todo aquello que no fuese más fuerte que él o que no pudiese tocar con sus manos y ver con sus ojos. Un mal día se le ocurrió superarse a sí mismo en su acostumbrada impiedad arremetiendo, hacha en mano, contra el gran viejo roble consagrado a Ceres. Ni la grandiosidad del árbol ni su hermosura, como tampoco las protestas o el desconsolado clamor de las dríades que lo custodiaban, danzando a su alrededor, impidieron la feroz y desafiante tala. Las ninfas, justamente encolerizadas, solicitaron de los dioses un castigo ejemplar para el sacrílego. Desde entonces, Erisicton jamás pudo saciar el hambre ni mucho menos sentirse satisfecho, comiese lo que comiese. Tuvo que vender cuanto poseía a cambio de más y más alimentos y, al cabo, su desfallecimiento y desesperación alcanzaron tales extremos que terminó por devorarse a sí mismo.

Otras posibles ninfas o, al menos, divinidades menores relacionadas con ellas son: Rusina, protectora de los campos arados; Collatina, de los collados; Vallonia, de los valles; Tutelina, conservadora de las mieses; Messia, vela por la siega; Meditrina, preside el cultivo de la viña; Mellonia, de las cabras, y Epona, de los caballos.

"las ninfas en el mundo romano" - Ricardo Montes Bernárdez y esmeralda Mengual roca, de su libro “seres femeninos mitológicos”

domingo, 17 de marzo de 2013

PASO A PASO FACIL PARA LIMPIAR UN ACUARIO O PECERA CORRACTAMENTE

Los peces son mascotas ideales para quien no puede dedicar demasiada atención y tiempo a un animal. Pese a que no sean cariñosos, no jueguen con nosotros, ni hagan “fiesta” cuando volvemos a casa, los peces son capaces de iluminar con mucha vida cualquier ambiente, llevando una gran belleza al hogar.


Aunque exijan poco mantenimiento y escasos cuidados, uno de las reglas básicas para mantener los peces sanos y felices es la limpieza de la pecera o acuario. Cuando percibas el color de la pecera distinto de lo normal, con olor raro y claras condiciones de insalubridad, es hora de limpiar. Conozca, algunos consejos básicos para la limpieza de tu pecera:

Lo primero es jamás cambiar totalmente el agua de dentro de la pecera. Independientemente del tamaño de tu acuario, si tus peces son de agua dulce o salada, es recomendable siempre aprovechar cierta cantidad del agua antiguo y mezclarlo con la nueva. Así, los peces no sufrirán un choque tan brusco con los cambios, temperatura, nutrientes, ph y demás, capaz incluso de provocar su muerte.

Para las peceras pequeñas, como las de peces Betta, retira los peces con cuidado, con la ayuda de un red o herramienta similar y transfiera para un recipiente con el agua antiguo. Lava todo el acuario con agua y jabón. No te olvides dar atención a las paredes y quitar todo la suciedad impregnada. Debes también lavar las piedras y demás adornos o cambiar por unos nuevos. Enjagua bien.

Llena la pecera hasta la mitad con agua nueva, coloca nuevamente los peces dentro con el agua antigua. Listo.

Si tu pecera es grande, compra una esponja con un extensor, y limpia los cristales de la parte de dentro. La suciedad irá reposar en el fondo del acuario. Con una aspiradora apropiada, retira los vestigios. Todo ello será realizado con los peces dentro del acuario.

Una vez al año, puedes lavar todo el acuario. Esta operación es parecida a montar de nuevo tu acuario. Retira toda el agua, los peces y haga una limpieza completa, con detergentes propios, comprados en tiendas especializadas. Añade los peces con el agua antiguo; solamente 20% del agua deberá ser de agua nueva.

viernes, 15 de marzo de 2013

JAPONESES SE ACOSTUMBRAN A VIVIR EN ARMARIOS

¿Pagarían 600 dólares al mes para tener un hogar dentro de una placard?

No es ningún secreto que Tokio es una de las ciudades más pobladas del mundo y por esa razón también es conocida por tener los apartamentos más pequeños del planeta. Tanto es así que esta semana se dieron a conocer varios informes en los que demuestran que hay gente que está pagando grandes cantidades de dinero para vivir en ambientes del tamaño de un ataúd.


Así es cómo hay personas dispuestas a pagar tanto como 600 dólares al mes para vivir en armarios y roperos. Por supuesto, gran parte de esta gente son jóvenes que pasan la mayor parte de su tiempo en el trabajo y al aire libre, utilizando estos alojamientos minúsculos sólo para dormir.


Aparte de la evidente falta de espacio, estos hogares llamados geki-sema se apilan unos encima de otros y algunos ni siquiera tienen ventanas. Sin embargo tienen lugar suficiente para una diminuta TV, un cómodo colchón y espacio para apilar un poco de ropa limpia. Además tienen calefacción y electricidad para conectar los celulares y/o computadoras. Claro que el baño es compartido con otros inquilinos, nada diferente a cualquier hostel de cualquier lugar del mundo.



Muchos inquilinos dijeron que optan por este tipo de alojamiento principalmente porque no tienen suficiente dinero para alquilar algo más grande y confortable. En segundo lugar, la razón más frecuente es que estas casas se ubican en edificios céntricos, cercanos a sus trabajos y a los centros de entretenimientos y compras. Y la cercanía a estos lugares es un bien muy preciado, ya que el transporte en la capital japonesa no es barato y constituye un importante presupuesto, además de la cantidad de tiempo se pierde en viajes en subte y tren.

miércoles, 13 de marzo de 2013

COMO HACER UNA CAMA PARA TU MASCOTA UTILIZANDO UNA SUDADERA VIEJA

La idea surgió de la ONG americana Paws With a Cause (una organización que utiliza los perros para auxiliar deficientes físicos y ancianos), que incentivaba la transformación de sudaderas viejas en camitas para las mascotas abandonadas y sin hogar.


La idea es tan buena que puede ser utilizada para hacer una nueva camita para tu mascota también. Aprenderás a hacer lindas camitas para regalar a las mascotas de amigos o familiares, además de poder colaborar con las ONGs de tu barrio; hay muchas formas de ayuda más allá del dinero.

Para hacer la camita, necesitarás una sudadera usada, manta acrílica, relleno de almohada de 45×45 centímetros, hilo usado para hacer tricó, hilo común, aguja gruesa, alfileres, un retazo de 19×29 centímetros.

Vuelva la sudadera del lado avieso, junta las bordas de la gola y cose con línea de tricó y una aguja gruesa. Desvira la prenda. Puedes agilizar el proceso cociendo con máquina de coser, si la tienes.

Estira la sudadera y marca con alfileres una línea recta entre una axila y otra. Siguiendo esta línea recta, debes coser la parte frontal y trasera de la sudadera, creando una línea en el centro. Retira los alfileres.

Coloca las mangas de la sudadera junto al cuerpo de la prenda y cose de arriba hacia abajo, desde la axila hasta el puño. Por la apertura de los puños, insiera manta acrílica, espuma picada o incluso sobras de tejido. Deja esta parte bien blandito, ya que será la borda de la cama.

Rellena la barriga de la sudadera con el relleno de almohada y cose la barra de la sudadera cerrando la apertura. Una los puños y cose de forma reforzada, formando el contorno de la cama.

Con un pequeño retazo, haga un acabamiento en los puños cosidos. Ya esta, es solo llamar tu mascota para disfrutar de la nueva cama.

lunes, 11 de marzo de 2013


Ya hemos escuchado que la sonrisa es el mejor remedio para cualquier situación inquietante. Con sonreir a alguien, le mejoramos el día. Expandamos esta pequeña, pero significativa acción a todo el mundo. ¡Sonriamos hoy y siempre!




domingo, 10 de marzo de 2013

TRANSFORMAN PRISIÓN EN HOTEL DE LUJO

Nadía hubiera intendado escaparse de esta cárcel...


Después de servir durante 150 años como una de las más temidas cárceles de Holanda, La previsión Het Arresthuis, en Roermond, ha sido convertida en un hotel de lujo de que sin duda nadie quisiera escapar.

Het Arresthuis abrió sus puertas en 1862 como una prisión. Sin embargo las cosas han cambiado mucho desde entonces. La cárcel cerró definitivamente en 2007 y ahora que la instalación se ha transformado en un lujoso hotel, los huéspedes pagan mucho dinero para pasar al menos una noche en una de las celdas de detención. Pero claro que "celda" no es una palabra adecuada para describir a las increíbles habitaciones del hotel, equipadas con grandes pantallas de LED, WiFi gratis, cómodas y mullidas camas y hasta una máquina de café.
El albergue cuenta con 40 habitaciones, de las cuales 12 son de lujo extremo y las restantes se asemejan a un hotel de 5 estrellas. Además, entre los espacios comunes que los prisioneros... perdón, los huéspedes, pueden utilizar, hay un sauna, un gimnasio equipado con máquinas de última tecnolgía, un hermoso y cuidado jardín y, por supuesto, un amplio lobby con todas las comodidades.

La comida es otro punto importante del hotel. En Het personal Arresthuis los clientes pueden optar por una cena especial ambientada como un almuerzo típico de prisión. Los huéspedes son invitados a que se vistan como presos con ropa de cárcel, pero el menú es mucho más delicioso y completo que lo que los reos acostumbraban a comer.

Sin dudas, es una experiencia que vale la pena probar. Al menos para cuando se termine poder decir que nos hemos dormido en una cárcel y logrado escapar de ella.

sábado, 9 de marzo de 2013

LAS LAVANDERAS CASTIGADAS

En un a pequeña aldea de la montaña alemana se celebraban con gran brillantez las fiestas de Pentecostés. Todos los vecinos engalanaban la noche de víspera sus balcones con colgaduras y guirnaldas de flores y al amanecer de aquel día aparecía la aldea radiante de luz, de animación y de colorido.


Habitaba en el pueblo un pobre anciano con dos hijas mozas, muy bellas, pero que vivían tan estrechamente que no tenían siquiera una tela con que adornar la sola ventana de su humilde choza. Las muchachas estaban apenadas de que fuera su casa la única del pueblo que no se sumase a la fiesta religiosa, y, entristecidas, se acostaron, pensando, en el despertar del día siguiente. Ya en la cama, las dos hermanas idearon que podían lavar aquella noche la única sábana que tenían y adornar con ella su ventana, cubriéndola de flores. Calladitas, se levantaron, para no hacer ruido, para que el padre no se enterara de que se iban.

Tenían que atravesar un espeso monte para llegar al río, y las dos hermanas iban muy cogidas del brazo, con gran miedo, sobresaltándolas todas las sombras que veían. La noche estaba envuelta en tinieblas, un viento huracanado movía los árboles, y hacía crujir las ramas, que se inclinaban amenazadoras ante las dos temblorosas muchachas.

Las jóvenes, con el miedo, se perdieron y tardaron en encontrar el río. Por fin vieron relucir el agua y se arrodillaron a la orilla para lavar con gran prisa entre las dos.

Una de ellas dijo:

-¿qué hora será? Porque desde las doce de la noche es fiesta y es pecado trabajar.

Su hermana la tranquilizó diciendo que faltaba mucho para la medianoche, y afanosas continuaron su tarea, para acabar pronto, antes de que su padre despertara y viera que habían salido.

Tan preocupadas estaban lavando que no se dieron cuenta de que en el lejano reloj de la iglesia daban las doce, ni que el cielo se encapotaba y amenazaba una tormenta. De repente, hinchándose la corriente del río con sordo ruido y revolviéndose el agua en torbellinos de espuma, se desbordó arrastrando a las infelices muchachas, que envueltas en la sábana fueron llevadas por el agua.

El día siguiente amaneció despejado y luminoso. La aldea hervía de animación y bullicio, con la nota alegre de sus floridos balcones.

El viejo despertó con la algazara y bullicio callejeros y las músicas y canciones populares que resonaban en la aldea. Buscó a sus hijas por la casa, y al no verlas, pensando que habían ido por flores y plantas para enramar la ventana, salió en su busca. Al llegar al bosque, preguntó a un arriero si había visto a dos jóvenes rubias y muy bellas. Pero el arriero a nadie había encontrado.

Siguió andando, y preguntó a unos labriegos si habían visto a dos jóvenes muy hermosas, pero ellos con nadie se habían cruzado en el camino. Más allá vio a un pobre viejo y, acercándose a él, le hizo la misma pregunta. El viejo respondió que las había visto la noche anterior, cuando, con un lío de ropa en la mano, se dirigían hacia el río. Sintió el padre un golpe en el corazón ante la noticia, pues habían pasado muchas horas.

Con ansiedad se dirigió al arroyo y encontró a un pastor con su rebaño, que pacía en las praderas de la orilla, y le preguntó si había visto por allí a sus hijas. El pastor le contó que había visto que el río desbordado arrastraba con su impetuosa corriente los cadáveres de dos muchachas rubias envueltas en un sudario blanco.

El anciano padre, loco de dolor, corrió gritando por la orilla del río, y preguntando por sus hijas a todos los que veía. Todos le contestaban: ¡más abajo!

Continuó corriendo siempre y llamándolas con tristes alaridos, que todavía se escuchan por las noches en las márgenes del río, sin que hasta el presente haya logrado el pobre anciano dar con el paradero de sus hijas.

Dice la gente del país que en los aniversarios del trágico suceso se oye desde la orilla del río el golpear de la ropa de unas invisibles lavanderas nocturnas. Muchos han pretendido sorprenderlas, y al ir acogerlas, el ruido se oye en la orilla opuesta.