sábado, 5 de septiembre de 2009

LUGARES DE LEYENDA



El castillo de Montsoriu: Las brujas de la fortaleza
Este castillo se encuentra al sudeste de Arbúcies (Girona), en una colina situada a 650 metros de altitud que separa las aguas de los arroyos de Breda y Arbúcies. Una antigua tradición dice que un general francés llamado Maus se perdió por estos bosques después de una batalla; llegó a la cima de la colina y encendió una gran hoguera, que fue observada por su criado, quien fue a buscarlo. El general mandó construir este fuerte. Se cuenta que cuando se aproxima la festividad de San Juan, mientras suenan las doce campanadas del reloj de Breda, se abre una cámara del tesoro.

También hay quien afirma que en las noches de Luna clara se proyectaba la sombra de la reina Guillema de Montcada y sus criadas colgaban la ropa, cantaban y tocaban música. Para que los vecinos de la población de Breda estuvieran tranquilos, el obispo fue a asustarlas y todas saltaron como si volasen del
turó de Montcau al gorg Negre, una hoya siniestra, de misteriosas aguas y leyendas. Hacia Poniente hay una piedra muy grande y llana que se llama Seia de la bruixa.
Este nombre se debe a que una bruja que huyó del castillo se sentó en ella antes de seguir su trayecto hacia el gorg negre de Gualba, donde presuntamente dejó la huella de dos nalgas y cuatro más: una de mujer, una de caballo, una de buey y una de perro. Se dice que estas marcas son las encarnaciones en las que la bruja podía transformarse. El señor de Montsoriu se servía de las brujas y a cambio dejaba que vagaran libremente por su territorio. Continuando con la tradición, esta asegura que en la Noche de San Juan, en el mismo instante en el que suenan las doce de la noche, en la torre más alta del castillo aparece una dama medio desnuda con la cabellera extendida. Lleva una linterna en una mano y un cuerno grande en la otra. Hace sonar el cuerno, que se oye por los alrededores, y pasados unos instantes se escucha otro tocado por un caballero, que se presenta por el coll castellar encima de un caballo negro que escupe fuego por la boca. Se dirige hacia el castillo, en el que la dama monta un caballo antes de que suene la última campanada. Hasta un año después no se volverá a repetir esta escena. El ruido de los cuernos ha sido escuchado por la gente que vive en los pueblos de las Guilleries.



Llers: El vampiro seductor

En el Ampurdán (Girona), en una villa llamada Llers, próxima a Francia, se dice que habitó el conde vampiro de Estruc, que falleció asesinado en 1173 y regresó a la vida convertido en un joven y seductor noble. Durante el reinado de Alfonso II este
monarca se enfrentó a problemas de normalización religiosa en su territorio. Temía que los seguidores del paganismo, aún comunes entre las gentes que vivían en el Pirineo, decidieran cooperar con los musulmanes del Sur para derrotar a los señores cristianos. En colaboración con el obispo de Barcelona, Guillem Torroja,
pidió al conde Guifred Estruch que lanzase una campaña de persecución de los pobladores no cristianos en la comarca del Ampurdán, para lo que le cedió el castillo de Llers. Guifred Estruch estaba muy bien considerado en la Corte de Barcelona desde los tiempos de Ramón Berenguer IV, pues había triunfado contra el rey moro de Valencia y también había colaborado decisivamente en la toma de Tortosa en 1148 y en las de Lleida y Fraga en 1149. La traición del capitán de su ejército, Benach, quien lo envenenó debido al rechazo de Nuria, hija de Estruch, se saldó con el asesinato de varias personas acusadas de brujería. Pues bien, se dice que durante el proceso el conde asesinado se convirtió en un no muerto. Este supuesto vampiro era muy seductor, las mujeres caían rendidas entre sus brazos, quedaban embarazadas y parían monstruos al cabo de nueve meses que fallecían nada más nacer. El escalofrío duró hasta que una anciana religiosa encontró su sepulcro y le dio muerte. Cuentan que el vampiro desapareció de la comarca y jamás se volvió a levantar por las noches de su tumba. Otras versiones dicen que fue un judío quien rompió el hechizo, pero aun así la leyenda perduró durante siglos. En 1991 apareció una novela dedicada a este vampiro, Estruch, de Salvador Sáinz, así como varios
cuentos.



Parador de Cardona: Una habitación con... fantasma

El castillo que alberga el parador de Cardona existe desde al siglo IX y ocupa la cima de un cerro que tiene 154 m de altura y se encuentra en la población minera de Cardona (Barcelona). El edificio fue el hogar de los Duques de Cardona y fue construido en el año 886 por Wilfredo el Velloso. En 1714 este claudicó después de que las tropas de Felipe V destruyeran sus murallas. Y en el año 1976 se tomó
la decisión de reconstruirlo para convertirlo en un parador nacional. Como si de una película de terror se tratara, varios trabajadores empezaron a informar de la presencia de un presunto fantasma o ente sobrenatural que los aterrorizaba. Algunos mencionaron otros fenómenos extraños, como ruidos inexplicables, voces y golpes, procedentes siempre de la habitación 712. Otros afirmaban haber visto a una doncella que se lamentaba entre sollozos, vestida con ropas medievales y acompañada en ocasiones de un caballero. La historia maldita del castillo de Cardona se remonta a muchos años atrás, pues sus muros fueron testigo de asesinatos y torturas de prisioneros. La habitación 712 nunca se alquila a los visitantes, salvo que se pida expresamente.
Rupit: Un gigante y otros seres fantásticos

Rupit es una fantástica puerta de entrada para descubrir el Collsacabra. El pueblo, situado en las peñas que rodean una serpenteante riera al norte de Barcelona, conserva el espíritu de antaño. Cuenta la leyenda que en la zona de Guilleries, próxima a Rupit, vivía un gigante. Se comenta que el gigante colocó un pie sobre el Avenc y otro sobre la montaña de El Far. Al poner todo su peso sobre el pie que descansaba en el Avenc, partió su extremo y solo quedó una roca que recibió el nombre de la Agullola. Aún puede verse la roca partida, tal como se cuenta que la dejó el gigante. Según las leyendas locales, los bosques que envuelven el pueblo de Rupit están llenos de seres fantásticos, como aloges, goges o donas d’aigua (mujeres de agua), que viven cerca de las rieras y las fuentes, y que cantan con dulce voz. De ellas se dice que si alguien les roba una prenda de ropa tendida, obtendrá un gran poder. Las aloges suelen vivir en una cueva cercana al agua. Rupit esta llena de ellas: la cova dels encantats de Casadevall o la cova del cingle
de l’Avenc son los hogares de “los otros”, los que pertenecen al submundo y pueden interferir en los asuntos terrenales. Se dice que desde el castillo de Rupit se podía llegar hasta la Vall d’Aro a través de un túnel que empezaba en la Torre del Moro. También se comenta que en tiempos de asedio un gato utilizaba la mina para llevar los peces que capturaba a los que se encontraban dentro del castillo. Rupit es tierra nebulosa y misteriosa. Cuenta una leyenda que la niebla que cubre a menudo Rupit surge de unos agujeros que hay en algunos lugares, como, por ejemplo, en el Far. Lo cierto es que estos agujeros existen en las rocas de los senderos, pero la realidad es que se utilizaron como tumbas antropomórficas.
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