PARA QUIENES LES GUSTAN LAS LEYENDAS, MASCOTAS, REFLEXIONES Y ALGUNA QUE OTRA CURIOSIDAD
martes, 15 de mayo de 2018
domingo, 13 de mayo de 2018
JESÚS Y EL LOBO Por ENRIQUE RODÓ
Era la soledad de los campos, una
noche de invierno. Nevaba.
Sobre lo alto de una loma, toda blanca
y desnuda, se apareció una forma blanca también como el camino cubierto de
nieve. En derredor de esa forma flotaba una claridad que venía, no de la luz,
sino del nimbo de una frente. El caminante era Jesús.
Allá donde se eriza el suelo de
ásperas rocas, un bulto negro se agita. Jesús marcha hacia él. Él viene como
receloso a su encuentro. A medida que el resplandor divino lo alumbra, se
define la figura de un lobo, en cuyo cuerpo escuálido y en cuyos ojos de
siniestro brillo está impresa el ansia del hambre.
Avanzan. Párase el lobo al borde de
una roca, ya a pocos pasos del Señor, que también se detiene y lo mira. La
actitud dulce, indefensa, reanima el espíritu del lobo. Tiende éste el
descarnado hocico
Y aviva el fuego de sus ojos
famélicos; ya arranca el cuerpo de Sobre la roca... ya se abalanza a la
presa... ya es suya... cuando Él, con una sonrisa que filtra a través de su
inefable suavidad de palabras:
- “Soy yo” Le dice.
Y el lobo, que lo oye en el rapidísimo
espacio de atravesar el aire para caer sobre él, en el mismo rapidísimo espacio
muda maravillosamente de apariencia; se trasfigura, se deshace, se precipita en
lluvia de fragantes flores. A los pies de Jesús, entre la nieve, las flores
forman como una nube mística, sobre la que el divino cuerpo flotara.
El Señor, mirando las flores que a sus
plantas había, hizo sonar los dedos como quien llama un animal doméstico.
Entonces debajo del manto de flores se levantó, cual si despertara, un perro
grande, fuerte y de mirada dulce y noble, de la casta de aquellos que en las
sendas del monte San Bernardo van en socorro del viajero perdido.
viernes, 11 de mayo de 2018
GHIBLI PARK: ABRIRÁN UN PARQUE TEMÁTICO DEL ESTUDIO GHIBLI EN JAPÓN
En 2022 abrirá un nuevo parque
temático inspirado en películas como El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro o El
castillo ambulante, lo sabemos sería un sueño que un lugar así abriera en
Ciudad de México, pero tienes cuatro años para ahorrar y lanzarte a su gran
apertura, mientras tanto te contamos qué es lo que planean hacer y algunas de
las primeras imágenes de este concepto.
Si bien Tokio ya tiene el Museo Studio
Ghibli, un lugar dedicado a una de las productoras de animación japonesa más
importante del mundo; muy pronto llegará a Nagoya, Japón un paraíso para los
fans del trabajo de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, creadores del Studio
Ghibli.
En un inicio se tenía planeado que la
apertura del parque fuera en 2020, así coincidiría con el estreno del último
filme del legendario Hayao Miyazaki, Kimitachi wa do ikiru ka cuya historia
estará inspirada en la novela del mismo nombre, lanzada en 1937 por Yoshino
Genzaburô.
¿Qué se sabe de Ghibli Park hasta
ahora?
A lo largo de 200 hectáreas, habrá
edificios inspirados en los largometrajes animados del Studio Ghibli. El
proyecto ya ha avanzado en los planes y además del arte conceptual, se ha
revelado que ya hay un inmueble y se trata de una réplica a tamaño real de la
casa de Satsuki y Mei de Mi vecino Totoro.
El lugar estará dividido en cinco
zonas: La colina de la juventud, donde se ubicará una tienda igual a la que
vimos en Susurros del corazón; Giant Ghibli Warehouse, tendrá un área especial
para niños; El valle de las brujas, con lugares que te recordarán las películas
El castillo vagabundo y Kiki entregas a domicilio; Villa Mononoke, inspirada en
La princesa Mononoke y finalmente, Dondoko Forest, el lugar ideal para los
fanáticos de Mi vecino Totoro.
miércoles, 9 de mayo de 2018
LAS FLECHAS ENCANTADAS
Cuenta la leyenda que los habitantes
de Tlaxcala recibieron un aviso del señor de Huejotzingo en el que les
informaban que serían atacados. Los habitantes de Tlaxcala imploraron a su dios
Camaxtle: “¡Nuestros enemigos nos cogen desarmados! y solo por tu mediación
podremos tener armas suficientes para la defensa. Somos hábiles flecheros, pero
nos faltan flechas. Señor ¡acude en defensa de tu pueblo!”
El dios contestó: “¡No se acobarden!
yo estaré con ustedes y les ayudaré a triunfar sobre sus enemigos. Para ello
solo deben tener fe en mi y ejecutar mis mandatos: pongan una gota de leche de
mujer en el vaso sagrado y así se salvaran.
Nadie sabía cómo se podrían salvar con
una gota de leche, pero tenían fe en su dios y
lo obedecieron. Esperaron tres días y se llegó el día de la batalla. El
sacerdote notó que del vaso sagrado brotaba un licor espumoso y que el dios
había dejado flechas sobre el altar.
Esta noticia maravillosa levantó el
ánimo de los guerreros que salieron a la batalla con valor. El sacerdote llevó
el vaso sagrado y las flechas al campo de batalla: las flechas sagradas se
levantaron solas y le provocaron la muerte a los enemigos.
lunes, 7 de mayo de 2018
sábado, 5 de mayo de 2018
LA PRINCESA DONAJI Leyenda zapoteca
Donají era la bella hija del rey
zapoteca Cosijopí, soberano indómito que defendía con fiereza a su pueblo de la
codicia de aztecas y conquistadores españoles. Donají vivía junto a su familia
en el espléndido palacio de Dani Dixhina, el Cerro Venado. Pero gustaba de
perderse en los bosques cercanos donde, olvidada de su alto rango, se deleitaba
con el simple rumor del viento o el canto de los pájaros. Su lugar favorito del
bosque era Guela Bupu, una cueva situada debajo de una espumosa cascada: el
lugar perfecto para un refrescante baño matinal.
Cierto día, Donají, admirada por la
belleza de los bosques, se alejó tanto que no consiguió encontrar el camino de
regreso. Tras intentar vanamente regresar a su palacio, la muchacha se recostó,
agotada, bajo un frondoso pochote, a cuya fresca sombra se quedó profundamente
dormida. Al despertar, la princesa no pudo reprimir un grito de terror: un
capitán español se encontraba de pie frente a ella. Sin embargo, el joven no
hizo ademán alguno de atacarla. Deslumbrado por la belleza de Donají, no había
atinado más que permanecer junto a ella, observándola fascinado. La muchacha,
espantada, echó a correr a través del bosque, y finalmente pudo regresar a su
hogar.
Pero al día siguiente, sin que ella se
explicara muy bien por qué, sus pasos volvieron a llevarla junto al viejo
pochote.
Allí la esperaba el joven capitán. Muy
pronto, pese a desconocer el idioma del otro, Donají y su español estaban
profundamente enamorados.
Pero los padres de la muchacha
preparaban su boda con el más fuerte y distinguido de los guerreros zapotecas.
Donají, valiente y decidida, rechazó ese noviazgo impuesto y rogó a su padre
que le permitiera unirse en cambio al capitán español. Pero el rey,
horrorizado, no hizo más que adelantar la boda, prohibiéndole que volviese al
bosque. Donají, entonces, subió a la cima de la cascada sobre su amada Guela
Bupu y se arrojó a la cascada.
Desde entonces, dicen que en las aguas
cercanas al lugar de la tragedia flota una jícara hermosa, pero que nadie puede
alcanzar. Como nadie pudo apoderarse por la fuerza del corazón de la bella
Donají, valiente y noble como toda la raza zapoteca.
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