viernes, 4 de octubre de 2013

EL PAN TOSTADO

 Después de un largo y duro día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi papá.


Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba.

Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela.

No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo todo.

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados.

Nunca voy a olvidar lo que le dijo: "Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados."

Más tarde esa noche, fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados.

Él me abrazó y me dijo estas reflexiones:"tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además - un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie".

La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta.

Aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera.

Un pan tostado quemado no debe romper un corazón.

La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier buena relación.

Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en éste momento, están librando algún tipo de batalla.

Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario.

El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, y abundante combustible llamado PACIENCIA.

domingo, 29 de septiembre de 2013

MEJORES CONSEJOS PARA EVITAR QUE TU PERRO SEA ROBADO O PERDIDO

No hay nada más triste que encontrar carteles por el barrio de mascotas perdidas. Así como la llegada de un perro en nuestra vida es una alegría, tener que afrontar alguna situación en que la mascota se haya perdido o haya sido robada es realmente complicada.


Tener una mascota exige ciertos cuidados especiales y bastante tiempo. El suelo de un perro necesita siempre reservar un momento de su día para dar cariño y atención a su mascota y sobre todo estar pendiente sobre su seguridad y bienestar. Por más que cuides de tu animal hay posibilidades de perderle e incluso que caiga en manos de personas malintencionadas.

Para evitar la tristeza de que una mascota se pierda o sea robada y jamás vuelva a tu hogar, te dejo con algunos consejos interesantes para evitar esta situación:

Chapa de identificación: es imprescindible que el perro leve siempre consigo la chapa con su nombre y teléfono de su dueño.

Microchip: muchos dueños optan por la implantación de microchips, en caso de que huya, será fácilmente identificado y devuelto a su dueño. Esta es una buena opción para cuando se pierde un animal, pero el propósito es que no llegue a esta situación; durante su escapada puede ser herido por otros perros, atropellado, ser maltratado, etc.

Collar: asegúrate que el collar y correa con que paseas tu mascota son de buena calidad y están en buen estado. Muchas veces los perros se pierden por el cierre de estos accesorios no cumplen su papel y acaban dejando que el perro escape. Asegúrate también que las medidas son adecuadas para el tamaño de tu perro.

No dejes la puerta de tu casa abierta, aunque el perro esté acostumbrado a dar unas vueltas por el barrio solo. Un perro puede encontrar, por ejemplo, una hembra en celos, e seguirla hasta muy lejos de tu casa y no saber volver.

Al pasear tu perro en coche, todo cuidado es poco. Preferencialmente el animal debe ser transportado en una transportin apropiado. Caso no sea posible, lleva el perro en el asiento trasero con un cinturón propio del tamaño del animal. Cuidado al mantener las ventanas siempre cerradas, sobre todo al parar el coche para echar gasolina, en semáforos, etc.

lunes, 23 de septiembre de 2013

DOS BEBES

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:


- ¿Tú crees en la vida después del parto?

- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?

- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.

- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.

- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.

- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.

- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.

- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella ahora?

- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.

- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.

- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...



Desconozco su autor

martes, 17 de septiembre de 2013

TOP 5 DE PEORES MASCOTAS PARA MANTENER EN CASA

Los amantes de los animales pueden equivocarse creyendo que todos ellos pueden ser potenciales mascotas para su hogar. Pese al cariño y dedicación que se pretende ofrecer, ni todos los animales pueden ser domesticados y vivir felices dentro de casa. Hay muchos animales que pueden ser mascotas dóciles y amigables, sin embargo, hay un gran listado de animales que no serían precisamente las mejores mascotas del mundo. Conozca, a continuación, los 5 tipos de animales que serían malas mascotas para tu hogar: Primates, monos, chimpancés, babuinos: la gente suele compararlos como bebés. Sin embargo, pese a que mucha gente trate estos animales como pequeños humanos, ellos frecuentemente pueden enojarse, ponerse a gritar y provocar un alboroto sin ninguna razón. Uno de los peligros es que muerda su dueño, estos animales pueden transmitir enfermedades como hepatitis o el virus del SIDA. Grandes felinos, pumas, leones, tigres o leopardos: son realmente bellos animales, pero no son simplemente “grandes gatos”. Son peligrosos y fuertes, matan a sus presas atacando su garganta o arañándolas hasta la muerte. Sino los dientes y unas no matan, su mandíbula trituradora lo hará. Serpientes venenosas: pueden matar de un solo bocado y muchas veces no hay antídoto suficientemente cerca para ayudar la víctima. Algunas cobras pueden causar un indescriptible dolor o causar ceguera al escupir veneno en sus ojos u otras partes del cuerpo. Hay muchas especies de serpientes que no producen veneno. Si decides por una especie venenosa, extrema las medidas de seguridad. Acuérdate que si la serpiente escapa estas poniendo el peligro la vida de su familia y vecinos. Osos: son verdaderos peluches. En la realidad, los osos cuando adultos, pueden matar con un rápido golpe de su pata. Son animales que pueden ser entrenados, pero no dignos de plena confianza. Murciélagos: son unos animales realmente interesantes, pueden vivir más de 30 años, hibernan durante meses y se alimentan de insectos, frutos. Los murciélagos pueden transmitir la rabia y otras enfermedades. Mejor mantenerlos fuera de tu hogar.

jueves, 12 de septiembre de 2013

LEYENDAS DE ALEMANIA

El hijo del guardabosque de tuttlingen, en la selva negra, volvía a una hora avanzada de la noche de una sesion báquina en la que se había vaciado más botellas de lo razonable.


El joven que se llamaba berthold, atravesaba canturreando los prados inundados por los rayos de luna y los agradables bosques de abetos más oscuros.

De repente se detuvo bruscamente.

Algo sobrenatural parecía clavarlo en el suelo.

A pocos metros del camino se extendía una laguna llena de flores, cuyas orillas suavemente inclinadas se perdían entre las cañas.

A dos pasos de la orilla, una joven encantadora, sumergida en el agua hasta la cintura, peinaba su larga cabellera.

pero la impresión de berthold fue mayor todavía cuando la joven, en vez de huir, le respondió con dulzura, sin mostrar el menor temor.

El joven volvió a ver a la muchacha al dia siguiente y pronto nació entre los dos una profunda pasión.



Entonces la muchacha de las aguas hizo saber a su enamorado que se llamaba evelina, que era de la raza de las ondinas y que para casarse con ella debería hacer una extraña promesa: la de no ir nunca con ella sobre el agua.

Berthold hizo la promesa y se consumó el matrimonio. Era una alegría verlos, y de la mañana a la noche, igual que de la noche a la mañana, las dos criaturas se amaban con tanto abandono y tanta naturalidad que los vecinos sentían deseos de imitarlos.

La llegada del invierno no cambió esta feliz armonía.

Una mañana berthold dijo a su mujer:

" -luego saldrás conmigo; te he preparado una sorpresa".

Cuando llegaron a la laguna en la que eveline se había aparecido por primera vez, el joven sacó de un paquete dos pares de patines y exclamó:

"- qué alegría esposa mía, te voy a enseñar a patinar".

Pero eveline se puso pálida como la nieve.

"-¡tu promesa! ¡olvidas tu promesa!- exclamó con una voz lamentable.

Berthold se echó a reir y levantando a su mujer en volandas, la depositó sobre el hielo.

Pero ¡ay! El hielo se rompió y, mientras berthold se agarraba desesperado a los bloques de hielo, eveline se sumergió y desapareció para siempre.

Han pasado dos años.

El tiempo ha secado las lágrimas del guardabosque.

Sus amigos le han hecho comprender que es demasiado joven para quedarse viudo.

Se ha vuelto a casar con una graciosa muchacha que no pide otra cosa que hacer feliz a un joven y apuesto muchacho.

Mientras los violines resuenan todavía a lo lejos, los dos recién casados han penetrado en la cámara nupcial.

De golpe, una sombra se yergue en medio de ellos y los separa. Es eveline.

Al día siguiente, y al otro, y al otro...la misma escena se repite.

Eveline aparece siempre para reclamar sus derechos.

La recién casada ha regresado a casa de su madre y berthold está encerradó en una casa de salud, donde habla sin cesar de la bella ondina que vive en el fondo de la laguna.

jueves, 5 de septiembre de 2013

EL BUHO DE LA SABIDURIA

Había una vez un búho famoso por su sabiduría. Desde lejanas tierras llegaban gentes de muy diversa condición para buscar sus consejos. Un poderoso guerrero, que había vencido en innumerables batallas, se acercó con su enorme espada y preguntó al búho, que estaba posado majestuosamente en un olivo centenario. --¿Qué camino debo tomar ahora? Y el búho giró lentamente la cabeza hacia atrás. Y el guerrero pensó que llevaba demasiado tiempo luchando, que lo que más ansiaba era volver a su casa y abrazar a su mujer y a sus hijos. Y dejó la espada en el suelo y emprendió el camino de vuelta a su hogar. Luego llegó una joven de extraordinaria belleza, de largos cabellos negros, con un precioso vestido de seda. Su voz, infinitamente dulce y hermosa, susurró. --¿Dónde está el hombre de mis sueños? Y el búho abrió sus grandes ojos redondos. --¡Ah!-musitó la joven-si observo atentamente a mi alrededor descubriré alguien a quién amar.-Y su corazón se llenó de gozo. Y llegó desde muy lejos un anciano filósofo. Dejó a un lado el bastón que le había ayudado en el largo camino y se sentó junto al olivo, donde estaba posado ceremoniosamente el búho. --¿Dónde puedo encontrar la sabiduría?-le preguntó con respeto. El búho se quedó quieto. Ambos permanecieron inmóviles durante horas, sin realizar ningún gesto, ningún sonido. Se hizo de noche y aparecieron la luna y las estrellas. Finalmente el anciano comprendió la respuesta. --Escucha en silencio a tu corazón y encontrarás la sabiduría Desconozco su autor.

viernes, 30 de agosto de 2013

LEYENDA SOBRE EL ORIGEN DEL JAPÓN Y DE SU DINASTÍA IMPERIAL

Hace miles y miles de años no se distinguían la tierra y el cielo. Todo era un caos. Sólo los dioses podían vivir; de éstos, todavía hoy se recuerdan los nombres de izanagui y su esposa izanami. Conocieron el amor observando a una pareja de pájaros, y en esta actitud contemplativa están representados en la mayoría de las famosas lacas japonesas. Un día decidieron separa la tierra del cielo; bajaron por el puente celeste y poco después hacían la separación. Más tarde, izanagui tomó su lanza y la sumergió violentamente en el mar; brotaron innumerables gotas que se extendieron por toda la costa, y al instante surgieron de ellas las trescientas ochenta y siete islas que forman el japón.


La divina pareja tuvo varios hijos. Cuando izanami dió a luz al dios del fuego, murió. Su esposo, inconsolable, entró en el reino de los muertos para buscarla; por fin la encontró, y la abrazó tan fuertemente, que la deshizo. Izanami se transformó en un montón de carne putrefacta y se desparramó por el suelo. Izanagui se lavó en un lago, para purificarse, y poco después se retiró para siempre a una isla solitaria.

Y sucedió que cierto día quiso el sol crear un pueblo que fuera superior a todos los demás, para que habtara aquellas hermosas islas, y tomando un haz de sus propios rayos, formó una encantadora mujer, a la que llamó amaterasu, que quiere decir diosa de la luz. Cuando la hubo creado, le dió el poder de ser diosa y madre del nuevo pueblo.

Para que no se encontrara sola, bajó con ella del cielo un brillante cortejo de dioses, de los que únicamente se recuerdan los nombres de ame-no-uzume, diosa de la alegría, y ame-no-moto, o susanoo, dios de la fuerza.

Fué pasando el tiempo; en aquellas islas todo era alegría y bienestar, y un gran pueblo las iba llenando poco a poco. Servían con gran fidelidad a la divina amaterasu, y cuando llegaba la mañana de cada día adoraban con humildad al sol naciente.

Pero aquella felicidad incomparable iba a ser turbada por el carácter violento y rebelde de ono-mikoto, uno de los príncipes de la corte de amaterasu, y también de origen divino. Para enojar a la diosa, decidió matar cierto cervatillo por el que amaterasu sentía gran cariño. Cuando lo hubo hecho, entró en el salón donde estaba la reina y lo arrojó contra el bastidor en el que la diosa bordaba; con tanta fuerza, que rompió su labor y fué a caer sobre sus pies. Amaterasu se quedó asombrada; un profundo dolor embargó su ánimo y por vez primera lágrimas amargas asomaron a sus negros ojos y bañaron sus mejillas de rosa. Tanta pena le produjo, que pensó huir del palacio y ocultarse de la vista de los mortales, puesto que al conocer el dolor el mundo y la vida misma le parecían despreciables.

Y así lo hizo. Una noche, cuando todos dormían en su palacio, se fué hacia el monte. Sola, como una sombra más entre las infinitas de la noche, anduvo largo tiempo, hasta que llegó a una profunda gruta. Entró en ella, y para que nadie fuera a buscarla, tapó su entrada con una enorme roca.

Así transcurrió mucho tiempo. Aquellas islas, al no estar iluminadas por la luz de amaterasu, quedaron sumidas en negras tinieblas. También desapareció la luz de las almas de sus habitantes; todos estaban tristes y no sabín qué hacer. Entonces los dioses decidieron traer junto a ellos a la diosa.

Para esta empresa tenían que valerse de todo su ingenio, porque ya sabían que su reina era firme en todas las decisiones que tomaba. Así, pues, organizaron un brillante cortejo; los mejores músicos, creadores de las más dulces melodías, formaban parte de él. Anduvieron largo rato por el bosque, hasta que por fin llegaron ante la gruta donde se encontraba amaterasu. Una vez allí, formaron todos un gran círculo. Los músicos empezaron a tocar. Los trinos de los pájaros se fundían con las canciones; parecía que el bosque estuviera encantado. Apenas había empezado a oírse la música, uno de los dioses dijo a la diosa ame-no-uzume que saliera a bailar, y así lo hizo. Más hermosa que nunca, vestida con deslumbradoras túnicas, comenzó a danzar al son de la música. Sus manos dibujaban en el aire extrañas figuras y su cuerpo se movía con mágico encanto. Los dioses y todos los que integraban el cortejo, admirados de tanta belleza, no cesaban de alabar la hermosura de ame-no-uzume y su maestría en la danza.

Entonce amaterasu, extrañada de oír aquella música, sin saber de dónde venía y, sobre todo, los elogios tributados a la bella danzarina, sintió deseos de ver a qué era debido todo aquello. Poco a poco, fué acercándose a la entrada de la gruta, y para contemplar mejor lo que sucedía ante ella, corrió un poco la pesada roca que tapaba la entrada de su retiro. En aquel instante, uno de los dioses que esperaba ante la gruta tal momento, se cogió con fuerza a la roca y la retiró a un lado, dejando libre la entrada. Amaterasu se quedó maravillada ante el espectáculo que tenía ante sus ojos. Algo, sin embargo, le molestaba. No podía sufrir que los dioses admiraran tanto la belleza de ame-no-uzume. Y éstos, para que no se disgustara y accediese a marchar con ellos, le dieron un espejo para que pudiera contemplarse y comprobar por sí misma que era la más hermosa de todas las mujeres. Una vez tranquilizada, amaterasu tuvo a bien acceder a la súplica de todos sus súbditos y volvió a reinar sobre ellos.

El dios susanoo, que se había rebelado contra ella, fué expulsado del reino y se le dió el imperio de los mares, en uno de los cuales mató de un solo tajo de su espada a un gigantesco dragón de ocho cabezas. De esta manera, la paz y la felicidad volvieron a reinar en las islas japonesas. El nieto de amaterasu, llamado jinmutenno, ocupó el trono imperial y fué el primer mikado o emperador de nombre conocido. Como atributos de su realeza, la diosa le entregó el espejo donde ella se miró al salir de la gruta, la espada con la que susanoo mató al dragón de ocho cabezas y una joya. Estos objetos han sido conservados por todos los emperadores que fueron sucediendo a jinmutenno, y aunque nadie -ni el propio mikado- los ha visto, se conservan envueltos en innumerables sedas en un templo no lejos de tokio.

De jinmutenno, sin interrupción, descienden, a través de 2,600 años, todos los emperadores del pueblo japonés.

En cuanto a la diosa amaterasu, viendo asegurada su dinastía en el trono imperial, pidió a su padre, el sol, que la llevara junto a él, y, envuelta en su luz, se fué a su lado; allí permanece desde entonces, y, transformada en rayos luminosos, vela siempre sobre su pueblo.