PARA QUIENES LES GUSTAN LAS LEYENDAS, MASCOTAS, REFLEXIONES Y ALGUNA QUE OTRA CURIOSIDAD
miércoles, 7 de noviembre de 2018
lunes, 5 de noviembre de 2018
EL ELEFANTE Y LA ALONDRA
El elefante y la alondra es un cuento
de autor anónimo, narrado por María Cristina Salas, autora de varios libros
infantiles y novelas para adultos con web:
www.mariacristinasalas.blogspot.com
La producción y el montaje musical
está a cargo de Paco Bernabé.
Imágenes. Portada de un libro de María
Cristina Salas
sábado, 3 de noviembre de 2018
MOUSSSE DE CHOCOLATE
Ingredientes (4 personas)
4 huevos.
200 gramos de cobertura de chocolate.
150 gramos de azúcar.
2 láminas de gelatinas.
3 decilitros de nata líquida.
75 gramos de azúcar.
Una pizca de vainilla.
Cómo se elabora:
Separamos las claras de las yemas, que
reservamos, y batimos con 120 gramos de azúcar. Remojamos las láminas de
gelatina en agua fría durante 5 minutos y cuando estén blandas escurrimos del
agua fría.
Ponemos al baño maría el chocolate
junto con la gelatina hasta que se deshaga y forme una crema.
Una vez lista la crema, apartamos y
añadimos las yemas batidas con el azúcar, dejándolo enfriar sin parar de darle
vueltas.
Montamos las claras a punto de nieve
con unas gotitas de limón.
Añadimos las claras montadas a la
crema que ya está fría, dando vueltas en sentido envolvente y procurando que
sigan esponjosas.
Montamos la nata con 30 gramos de
azúcar y agregamos la nata, también dando vueltas en sentido envolvente, e
introducimos la mousse en el frigorífico durante dos horas.
Elaboramos la crema chantilly batiendo
la crema de leche con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla, hasta
espesar.
Antes de servir adornamos la mousse
con crema chantilly y espolvoreamos con unos granos de chocolate.
El azúcar se puede sustituir por
edulcorantes sin calorías para hacer este delicioso postre dulce más adecuado
en diversas enfermedades.
Escrito por F. Eroski
www.consumer.es
jueves, 1 de noviembre de 2018
LA CALLE DEL TRUCO
El que no arriesga no gana. Eso fue lo
que en su momento pudo pensar Martín, un jugador como muchos, adinerado como
pocos. Cuenta la leyenda que en uno de los callejones de aquel Guanajuato, una
casa albergaba el lugar de apuestas más concurrido de los alrededores, con
frecuentes asiduos de altos círculos sociales, que buscaban diversión en las
noches de azar de aquel poblado.
Una de estas noches, un rostro pálido
escondido en un sombrero ancho, sobre ropas de la época, entró en esta morada
en busca de un rival, el que encontró en Martín, ese adinerado y exitoso hombre conocido por
todo el pueblo, con propiedades, riquezas, una bella y joven mujer y su hijo.
El reto fue aceptado por aquel
forastero que durante toda la noche ganó sin parar a un confundido pero herido
en su orgullo Martín, así hasta que ya no quedaba nada que apostar, nada que
perder.
Sin embargo, aquel sombrero misterioso
se reclinó sobre la mesa para susurrarle a Martín que aún poseía una riqueza
valiosa que apostar, algo que seguía en su poder, aquella bella y joven mujer
que hacía llamar su esposa, la madre de su hijo.
Martín no lo dudó y se levantó de la
mesa, se retiró a su hogar y desechó la opción. Aunque al día siguiente, su
orgullo le jugó una mala pasada y le llevó a aquella casa de apuestas con su
mujer como única moneda. Muchos cuentan que accedió a la primera.
Pero la verdad es que al igual que al
comienzo, volvió a perder, todo apostado a esa sota de oros, que esa noche
sucumbió ante un seis de espadas.
De esta manera, Martín sólo era dueño
de su vida, aunque sentía haberla perdido por completo esa noche, la misma
noche en la que el sombrero se levantó y dejó ver dos chispas ardientes que
para muchos, eran los ojos del mismísimo demonio.
miércoles, 31 de octubre de 2018
CANAPES VARIADOS
Ingredientes (4 personas)
6 rebanadas de pan de molde.
12 cucharadas de mayonesa.
2 huevos.
100 gramos de surimi.
3 lonchas de jamón york.
3 lonchas de queso.
4 langostinos cocidos y pelados.
25 gramos de huevas de salmón.
6 filetes de anchoas.
Cómo se elabora:
Se cuecen los huevos en un cazo con
agua hirviendo y un poco de sal durante diez minutos. Una vez cocido, los
refrescamos en agua fría, los pelamos y troceamos.
Untamos el interior de las rebanadas
del pan con mayonesa. En algunas rebanadas colocamos una loncha de jamón, en
otras una de queso y en otras surimi rayado.
Tapamos con otra rebanada y untamos la
superficie exterior también con mayonesa.
Sobre esa última rebanada colocamos el
huevo en rodajas o rayado, surimi y, por último, decoramos con unos filetillos
de anchoas, unos langostinos cocidos o unas huevas de salmón.
Esmerarse con la presentación es la
clave para sorprender con estos canapés tan sencillos de elaborar.
Escrito por F. Eroski
www.consumer.es
lunes, 29 de octubre de 2018
TUMBAS PERDIDAS
Las teclas de nuestro cronovisor
intentan dar luz sobre uno de los mayores enigmas de nuestro Siglo de Oro.
¿Dónde están las tumbas de muchos personajes ilustres? Figuras como Cervantes,
Velázquez, Calderón... han sufrido diferente suerte de tal manera que hoy no
sabemos con certeza dónde están enterrados.
sábado, 27 de octubre de 2018
LEYENDA DEL FRAILE QUE NO SE MOJABA
No todas las leyendas asustan, no al
menos en forma de fantasmas o espantos que deambulen por ahí con gritos y
quejidos tormentosos. Este caso más bien reta el alcance de la imaginación y
credibilidad, rozando con una prueba de fe inmensa.
El año 1700 fue el testigo del
nacimiento del padre Fray Agustín de San José, un hombre de Dios entregado por
completo a las labores y palabras que el evangelio reza desde épocas muy
lejanas, incluso lejanas para él mismo.
Sacrificios, bondad, confesiones en
cualquier momento. Muchos fueron los actos de nobleza que llevaron a este
sacerdote a ser reconocido en algún momento como el fraile dadivoso. Pero no es
ese el tema resaltante.
El tres de enero de 1778 falleció este
siervo del señor y nació la leyenda, esa del Fraile que no se mojaba.
Si para muchos era inexplicable ver
que un hombre millonario haya renunciado a su herencia para vivir bajo la más
humilde de las moradas y costumbres, más complicado se tornaba creer lo que un
médico vivió de primera mano.
Bajo una oscura y tormentosa noche, el
padre originario de España se disponía a visitar un enfermo en la población de
Lerma, a unas cuantas leguas de Toluca, en aras de confesar a quien se creía en
sus últimos días.
En el camino, el médico encargado de
visitar a este paciente, se cruzó con el Fray
Agustín, al verlo mojado le invitó a montar su carreta el resto del
camino, pero la negativa fue inmediata. Al llegar a su destino, dicho médico se
sorprendió de ver la túnica totalmente seca, al igual que el cuerpo del religioso.
Incluso bajo juramento afirmaba aquel
suceso el experto en salud, que sorprendido por el hecho, narró a cuantos pudo
aquella historia de un siervo de Dios, que jamás buscó riquezas, que siempre
estuvo para todos y que bajo la lluvia, aquel fraile no se mojaba.
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