Juliano
el Apóstata intentó en el siglo IV dar la espalda al cristianismo y volver a la
tradición 'pagana'. La historiografía nos lo ha presentado como una especie de
hereje. Sin embargo, fue un emperador culto. Un verdadero pensador que merecía
un cronovisor junto a Jesús Callejo... ¡¡¡y
ya van 100!!!
PARA QUIENES LES GUSTAN LAS LEYENDAS, MASCOTAS, REFLEXIONES Y ALGUNA QUE OTRA CURIOSIDAD
martes, 21 de mayo de 2019
viernes, 10 de mayo de 2019
CHILORIO
Tiempo:
1 hora
30 min
Dificultad:
Media
Porciones:
6
personas
Tipo:
Comida.
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de la receta clásica del norte de México, pide tus ingredientes a domicilio en
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Ingredientes
1 kilo
de carne de cerdo
1/2
taza de aceite
6
chiles pasilla
6
chiles anchos
1/4
manojo de cilantro
1 pizca
de pimienta
1 pizca
de orégano
1 pizca
de comino
1/2
taza de vinagre
6 ajos
1 litro
de agua
1
aguacate
1 pizca
de sal
Pasos a
Seguir
En una
olla pon la carne con agua hasta cubrirla; agrega el aceite, la sal, el comino
y la pimienta. Deja cocer hasta que se consuma toda el agua y se empiece a
dorar.
Licua
el resto de los ingredientes, cuélalos e incorpóralos a la carne, cocina hasta
que esté muy suave y sin dejar de mover. Retira del fuego y deshébrala con
ayuda de un tenedor.
Sirve
acompañado de aguacate y cilantro.
miércoles, 8 de mayo de 2019
sábado, 4 de mayo de 2019
jueves, 2 de mayo de 2019
SALSA DE TOMATE
Tiempo:
20 min
Dificultad:
Baja
Porciones:
4 personas
Ingredientes
470
gramos de tomates
2
chiles serrano
2
cucharadas de aceite de oliva extra virgen
Sal
Pimienta
Pasos a
Seguir
Calienta
una sartén de hierro o plancha a fuego medio por 5 minutos
En un
tazón grande de metal, coloca todo el paquete de tomatitos NatureSweet
Constellation y dos chiles serranos.
Vierte
el aceite de oliva, sazona con sal y pimienta.
Mezcla
bien, asegurándote de que todos los tomates y pimientos estén ligeramente
cubiertos.
Vierte
los tomatitos y los pimientos en un sartén de hierro caliente y cocina,
volteando de vez en cuando, unos 6-8 minutos, o hasta que estén ligeramente
carbonizados y suavizados.
Sirve
caliente, o guarda en un recipiente hermético y refrigera hasta por 2 días.
martes, 30 de abril de 2019
LOS ALUXES LEYENDA MAYA
Nos encontrábamos en el
campo yermo donde iba a hacerse una siembra. Era un terreno que abarcaba unos
montículos de ruinas tal vez ignoradas. Caía la noche y con ella el canto de la
soledad. Nos guarecimos en una cueva de piedra y sahcab; para bajar utilizamos
una soga y un palo grueso que estaba hincado en el piso de la cueva.
La comida que llevamos no la
repartimos. ¿Qué hacía allá?, puede pensar el lector. Trataba de cerciorarme de
lo que veían miles de ojos hechizados por la fantasía. Trataba de ver a esos
seres fantásticos que según la leyenda habitaban en los cuyos y sementeras: Los
ALUXES.
Me acompañaba un ancianito
agricultor de apellido May. La noche avanzaba... De pronto May tomó la Palabra
y me dijo:
-Puede que logre esta milpa
que voy a sembrar. ¿Por qué no ha de lograrla?, pregunté.
-Porque estos terrenos son
de los aluxes. Siempre se les ve por aquí.
-¿Está seguro que esta noche
vendrán?
-Seguro -me respondió.
-¡Cuántos deseos tengo de
ver a esos seres maravillosos que tanta influencia ejercen sobre ustedes! Y
dígame, señor may, ¿usted les ha visto? Explíqueme, cómo son, qué hacen.
El ancianito, asumiendo un
aire de importancia, me dijo:
-Por las noches, cuanto
todos duermen, ellos dejan sus escondites y recorren los campos; son seres de
estatura baja, muy niños, pequeños, pequeñitos, que suben, bajan, tiran
piedras, hacen maldades, se roban el fuego y molestan con sus pisadas y juegos.
Cuando el humano despierta y trata de salir, ellos se alejan, unas veces por
pares, otras en tropel. Pero cuando el fuego es vivo y chispea, ellos le forman
rueda y bailan en su derredor; un pequeño ruido les hace huir y esconderse,
para salir luego y alborotar más. No son seres malos. Si se les trata bien,
corresponden.
-¿Qué beneficio hacen?
-Alejan los malos vientos y
persiguen las plagas. Si se les trata mal, tratan mal, y la milpa no da nada,
pues por las noches roban la semilla que se esparce de día, o bailan sobre las
matitas que comienzan a salir. Nosotros les queremos bien y les regalamos con
comida y cigarrillos. Peor hagamos silencio para ver si usted logra verlos.
El anciano salió, asiéndose
a la soga, y yo tras él, entonces vi que avivaba el fuego y colocaba una
jicarita de miel, pozole, cigarrillos, etc., y volvió a la cueva. Yo me
acurruqué en el fondo cómodamente. La noche era espléndida, noche de
plenilunio.
Transcurridas unas horas,
cuando empezaba a llegarme el sueño, oí un ruido que me sobresaltó. Era el
rumor de unos pasitos sobre la tierra de la cueva: Luego, ruido de pedradas,
carreras, saltos, que en el silencio de la noche se hacían más claros.
Tomado del libro:
"Leyendas, ceremonias tradicionales y relatos de la zona maya".
sábado, 27 de abril de 2019
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