domingo, 26 de junio de 2016

LA ROSA Y EL SAPO

Había una vez una rosa roja muy bella que se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.

Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.

 Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: -Está bien, si así lo quieres.

Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.

Le dijo entonces: -Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?

La rosa contestó: -Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca más pude volver a ser igual.

El sapo solo respondió: -Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.

Autor desconocido


 Todo aquello que brilla en las alturas tiene su sustento en lo que abajo reporta. Lo que se sostiene arriba es gracias a lo de abajo y lo que esta abajo no siempre es lo que mas brilla. No son los cimientos los que se muestran en una casa, pero la casa no seria nada sin los cimientos que la sostienen en la oscuridad. 

Miguel Ángel Arcel

  
Publicar un comentario