viernes, 29 de enero de 2010

NO HABLES MAL DE LA VIDA AJENA


No hables mal de la vida ajena.
Solo lo hacen las personas frustradas y pobres de espíritu.

Si no puedes decir todo lo bueno que sabes de alguien, no digas nada.

Hablar mal del prójimo es el arma de los débiles, de los envidiosos y de los incompetentes.

Si haces así, perderás la confianza de las personas, e inevitablemente, los amigos se apartaran.

Dí todo lo que sepas de bueno de una persona, aunque por mala que sea, siempre tiene su lado bueno.

Con discreción y buen ejemplo, tu atraerás la confianza de todos.

Iran Ibrahim Jacob
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