sábado, 8 de noviembre de 2014

NADA SE PIERDE: AHORA SE PUEDE PRESERVAR LOS TATUAJES DESPUES DE MUERTO.

Si después de invertir miles de pesos en tatuajes y de pasar cientos de horas sufriendo el embate de las agujas con tinta sobre la piel, la preocupación lo invade al pensar que todo será en vano el día que la parca venga a buscarlo, esta noticia le cambiará la vida.

El tatuador holandés Peter van der Helm asegura que ha encontrado una manera de preservar los tatuajes de las personas después de haber muerto. “Todo el mundo pasa sus vidas en busca de la inmortalidad y esto es una forma sencilla de obtener un pedazo de ella”, afirma Van der Helm, y agrega: “esta no es una idea nueva, todos los que nos tatuamos la hemos tenido alguna vez. La diferencia es que ahora encontramos una manera de hacerlo realidad”.

El procedimiento para conservar el tatuaje después de la muerte no es sencillo: el primer paso es que un patólogo quite el tatuaje y envíe la piel, congelada o envasada en formol, a un laboratorio en Europa. Allí lo reciben los profesionales de la “Fundación para las Artes y las Ciencias del Tatuaje”, la entidad fundada por Peter van der Helm en Ámsterdam. Ellos, mediante un procedimiento secreto, extraen toda el agua y la grasa de la piel y la reemplazan con un polímero líquido, normalmente silicona. En otras palabras: “lo convertimos en plástico”, dice Peter.

El precio mínimo de la “inmortalidad” es de 300 euros (unos 400 dólares), para preservar un tatuaje de unos 10 centímetros cuadrados.
Así que ya sabe, si cree que su cuerpo es una obra de arte o si no tiene nada para dejarle a su familia porque se gastó todo el dinero en tatuajes, visite la página de la Fundación para las Artes y las Ciencias del Tatuaje para que al menos puedan heredar un poco de su piel.

martes, 4 de noviembre de 2014

EL CHOM LEYENDA MAYA

Cuenta la leyenda que en Uxmal, una de las ciudades más importantes de El Mayab, vivió un rey al que le gustaban mucho las fiestas. Un día, se le ocurrió organizar un gran festejo en su palacio para honrar al Señor de la Vida, llamado Hunab ku, y agradecerle por todos los dones que había dado a su pueblo.

El rey de Uxmal ordenó con mucha anticipación los preparativos para la fiesta. Además invitó a príncipes, sacerdotes y guerreros de los reinos vecinos, seguro de que su festejo sería mejor que cualquier otro y que todos lo envidiarían después. Así, estuvo pendiente de que su palacio se adornara con las más raras flores, además de que se prepararan deliciosos platillos con carnes de venado y pavo del monte. Y no podía faltar el balché, un licor embriagante que le encantaría a los invitados.

Por fin llegó el día de la fiesta. El rey de Uxmal se vistió con su traje de mayor lujo y se cubrió con finas joyas; luego, se asomó a la terraza de su palacio y desde allí contempló con satisfacción su ciudad, que se veía más bella que nunca. Entonces se le ocurrió que ese era un buen lugar para que la comida fuera servida, pues desde allí todos los invitados podrían contemplar su reino. El rey de Uxmal ordenó a sus sirvientes que llevaran mesas hasta la terraza y las adornaran con flores y palmas. Mientras tanto, fue a recibir a sus invitados, que usaban sus mejores trajes para la ocasión.

Los sirvientes tuvieron listas las mesas rápidamente, pues sabían que el rey estaba ansioso por ofrecer la comida a los presentes. Cuando todo quedó acomodado de la manera más bonita, dejaron sola la comida y entraron al palacio para llamar a los invitados.

Ese fue un gran error, porque no se dieron cuenta de que sobre la terraza del palacio volaban unos zopilotes, o chom, como se les llama en lengua maya. En ese entonces, estos pájaros tenían plumaje de colores y elegantes rizos en la cabeza. Además, eran muy tragones y al ver tanta comida se les antojó. Por eso estuvieron un rato dando vueltas alrededor de la terraza y al ver que la comida se quedó sola, los chom volaron hasta la terraza y en unos minutos se la comieron toda.

Justo en ese momento, el rey de Uxmal salió a la terraza junto con sus invitados. El monarca se puso pálido al ver a los pájaros saborearse el banquete.

Enojadísimo, el rey gritó a sus flecheros:

— ¡Maten a esos pájaros de inmediato!

Al oír las palabras del rey, los chom escaparon a toda prisa; volaron tan alto que ni una sola flecha los alcanzó.

— ¡Esto no se puede quedar así! —Gritó el rey de Uxmal— Los chom deben ser castigados.

—No se preocupe, majestad; pronto hallaremos la forma de cobrar esta ofensa —contestó muy serio uno de los sacerdotes, mientras recogía algunas plumas de zopilote que habían caído al suelo.

Los hombres más sabios se encerraron en el templo; luego de discutir un rato, a uno de ellos se le ocurrió cómo castigarlos. Entonces, tomó las plumas de chom y las puso en un bracero para quemarlas; poco a poco, las plumas perdieron su color hasta volverse negras y opacas.

Después, uno de los sacerdotes las molió hasta convertirlas en un polvo negro muy fino, que echó en una vasija con agua. Pronto, el agua se volvió un caldo negro y espeso. Una vez que estuvo listo, los sacerdotes salieron del templo. Uno de ellos buscó a los sirvientes y les dijo:

—Lleven comida a la terraza del palacio, la necesitamos para atraer a los zopilotes.

La orden fue obedecida de inmediato y pronto hubo una mesa llena de platillos y muchos chom que volaban alrededor de ella. Como el día de la fiesta todo les había salido muy bien, no lo pensaron dos veces y bajaron a la terraza para disfrutar de otro banquete.

Pero no contaban con que esta vez los hombres se escondieron en la terraza; apenas habían puesto las patas sobre la mesa, cuando dos sacerdotes salieron de repente y lanzaron el caldo negro sobre los chom, mientras repetían unas palabras extrañas. Uno de ellos alzó la voz y dijo:

—No lograrán huir del castigo que merecen por ofender al rey de Uxmal. Robaron la comida de la fiesta de Hunab ku, el Señor que nos da la vida, y por eso jamás probarán de nuevo alimentos tan exquisitos. A partir de hoy estarán condenados a comer basura y animales muertos, sólo de eso se alimentarán.

Al oír esas palabras y sentir sus plumas mojadas, los chom quisieron escapar volando muy alto, con la esperanza de que el sol les secara las plumas y acabara con la maldición, pero se le acercaron tanto, que sus rayos les quemaron las plumas de la cabeza. Cuando los chom sintieron la cabeza caliente, bajaron de uno en uno a la tierra; pero al verse, su sorpresa fue muy grande. Sus plumas ya no eran de colores, sino negras y resecas, porque así las había vuelto el caldo que les aventaron los sacerdotes. Además, su cabeza quedó pelona. Desde entonces, los chom vuelan lo más alto que pueden, para que los demás no los vean y se burlen al verlos tan cambiados. Sólo bajan cuando tienen hambre, a buscar su alimento entre la basura, tal como dijeron los sacerdotes.





lunes, 3 de noviembre de 2014

EL GUERRERO DE LA LUZ


El guerrero de la luz ha dejado la mente de lado para permitir que el espíritu habite con él en cada instante.
Un guerrero de la luz jamás olvida a sus amigos porque la sangre de ellos se mezcló con la suya en el campo de batalla.
Fragmentos: "Manual del Guerrero de la Luz" – Paulo Coelho"
Imágenes: "Into the Deep" – Documental
Tema: "Solomon Vandy" – James Newton Howard

domingo, 2 de noviembre de 2014

DIA DE LOS MUERTOS

En estos días, cuando algunos celebran el “Día de los Muertos”, las energías se concentran en invitarnos a la reflexión. Podríamos conocer y profundizar cual es nuestra relación con la muerte, con las pérdidas, con lo que se termina, con lo que ha cumplido un ciclo…

No solo las personas mueren, también lo hacen las relaciones, los trabajos, ciertas etapas de la vida, formas de pensamiento y hasta hábitos y costumbres pueden morir en cualquier momento ¿Cuál es nuestra forma de enfrentarnos con ese “fin” de algo?

Para la mayoría, lidiar con el tema de la muerte resulta difícil y conozco a una gran cantidad de personas -incluida mi familia– que lo evaden y ante cualquier atisbo o mención de la palabra “muerte, reaccionan con horror…

¿Por qué no enfrentar algo que no podemos evitar?

Morir es un cambio, una transformación… Así como la mariposa deja de existir como un gusano y se eleva con sus propias alas iniciando una nueva vida, así nosotros un día abandonaremos un cuerpo ya desgastado para nacer a otra realidad, desconocida y por eso tan temida, ya que tememos a todo lo que no conocemos.

Pensar, hablar o ver la muerte hace que nuestros miedos más profundos afloren a la superficie y el mayor de todos es el de no existir ¿Qué pasaría con este mundo si no existiéramos?  Puedo ver como caen algunos egos hechos añicos al decirle que nada… no pasaría nada: El Universo seguiría funcionando como siempre, nuestra galaxia continuaría su gran viaje cósmico, la Tierra giraría igual, junto con el resto de los planetas alrededor del Sol y tus amigos y conocidos continuarían con sus vidas una vez que te hubieran despedido… ¿Y tú?  ¿Qué sucedería contigo? día-muertos

Tú  estarías en otro nivel de conciencia, seguirías siendo parte de este que fue tu mundo, pero de otra manera… No puedo asegurar lo que pasará en “el otro lado” porque no lo sé y no me gusta hablar de lo que no me consta… Solo sé que la muerte es un cambio más de todos los que vivimos a lo largo de nuestras vidas. Y para muestra un botón ya que bastaría con que revisaras tu álbum de fotografías para notar todos los cambios que has tenido en todos los años que has pasado por este planeta… La muerte será entonces el gran cambio… Y el día en que nacimos ¿De dónde vinimos? de la muerte misma es que vinimos y ese es el otro gran cambio que vivimos… ¿Estaríamos “al otro lado” asustados por tener que nacer?

La muerte no es el fin de tu Ser, es solo abandonar ese cuerpo que habitaste por muchos años así como un día tuviste que dejar el aula del colegio para ir a la Universidad… Hay que seguir avanzando, hay que crecer, hay que procurar reunir mayor cantidad de luz porque para eso hemos venido… para abandonar el planeta como seres luminosos, mucho más crecidos que cuando llegamos.

Te propongo en este fin de semana largo meditar acerca de la muerte y tu relación con ella. No le huyas al tema porque ya sabes que si hay algo seguro en esta vida es que un día la abandonaremos…

Honremos también a los que han partido, sin caer en fervores ni adoraciones, pero si con el respeto que merecen quienes nos llevan camino adelantado…

Me® Vivar


martes, 28 de octubre de 2014

LOS FALTALES PRESAGIOS DE LA CONQUISTA DE TENOCHTITLAN

Una parte del Códice Florentino relata que alrededor de unos diez  antes de la conquista de México-Tenochtitlan por los invasores españoles acaecida en el año de 1521, ocurrieron varios sucesos o presagios, que anunciaron el cataclismo histórico y cultural que habría de ocurrir y afectar no sólo a la cultura del grupo hegemónico, sino a todas aquéllas que integraban lo que actualmente llamamos el territorio mexicano, entonces bajo la égida de los mexicas. Tales presagios fueron recopilados por el fraile Bernardino de Sahagún en su estupenda obra Historia general de las cosas de la Nueva España.

El primero de dichos presagios da cuenta de la aparición de un gran cometa que se vio hacia la parte oriental de Tenochtitlan. Se trataba de una llama de fuego resplandeciente que echaba muchas centellas. Tenía forma piramidal, pues lo ancho de su base se iba agostando en la parte superior. Este cometa aparecía después de la media noche y duraba visible hasta por la mañana, ya que la luz del Sol lo tornaba invisible. Cuando aparecía causaba desasosiego entre los indios que le veían, quienes espantados proferían muchos gritos de miedo, pues creían que era un anuncio de grandes calamidades por venir. A decir del fraile: …a esta tierra apareció en el cielo una cosa maravillosa y espantosa, y es, que apareció una llama de fuego muy grande y muy resplandeciente: parecía que estaba tendida en el mismo cielo, era ancha de la parte de abajo, y de la parte de arriba aguda, como cuando el fuego arde…

Conquista Tenochtitlan El segundo presagio sucedió en el templo dedicado al dios tutelar Huitzilopochtli, Colibrí Zurdo, el dios principal del panteón azteca, el cual se incendió de repente y sin causa aparente. Las llamas salían del adoratorio sin que el agua que los sacerdotes le echaban consiguiera poner fin a fuego tan pertinaz, por el contrario, al contacto con el líquido las llamas se engrandecían. El templo se destruyó: …fue que el capitel de un cu de Vitzilopuchtli, que se llamaba Totleco, se incendió milagrosamente y se quemó; parecía que las llamas de fuego salían de dentro de los maderos de las columnas, y muy de presto se hizo ceniza…

El tercer presagio tuvo lugar cuando un rayo mudo cayó en el techo de paja del templo dedicado al dios Xiuhtecutli, el cual se destruyó completamente: …fue que cayó un rayo sobre el cu… el cual estaba techado con paja, llamábase Tzumulco: espantáronse de esto porque no llovió sino agua muy menuda, que no suele caer rayos cuando así llueve, ni hubo tronido, sino que no saben cómo se incendió.

El cuarto presagio se dio por medio de un cometa que cruzó de occidente a oriente, regando grandes fuegos y centellas. Su cola era muy larga, al verla los indios gritaron aterrorizados: …fue que de día haciendo sol cayó una cometa, parecían tres estrellas juntas que corrían a la par muy encendidas y llevaban muy grandes colas… iban echando centellas de sí: de que la gente las vio comenzaron a dar gritos…

Repentinamente, el lago de Tenochtitlan se levantó como si hirviera, pesar de que no soplaba aire alguno. Una enorme tempestad se formó en la laguna, y las olas furiosas acabaron con las casas que pudieron. Este fue el quinto presagio: …fue que se levantó la mar, o laguna de México con grandes olas: parecía que hervía, sin hacer aire ninguno, la cual nunca se suele levantar sin gran viento: llegaron las olas muy lejos y entraron entre las casas, sacudían en los cimientos de las casas, algunas de estas cayeron: fue grande espanto de todos por ver que sin aire se habían embravecido de tal manera el agua.

Pasado dicho acontecimiento, se escuchó por toda la ciudad la voz de una mujer que al tiempo que lloraba decía: ¡Oh, hijos míos, ¿a dónde os llevaré? Este fue el augurio número seis: …fue que se oyó de noche en el aire una voz de mujer que decía: ¡Oh, hijos míos, ya nos perdimos, a dónde os llevaré!

Unos pescadores que se encontraban trabajando, pescaron en su red un pájaro del tamaño y color de un águila, la cual portaba en medio de la cabeza un espejo. Llevaron  tan extraña ave al Huey Tlatoani Moctezuma, pasado el mediodía, cuando se encontraba en una sala de su palacio, Moctezuma se fijó en el espejo redondo y pulido, y vio que llevaba estrellas llamadas mamalhuaztin. Ante su vista, el emperador se asustó y dejó de ver el espejo; pero la curiosidad fue más grande y reincidió; cual no sería su espanto cuando vio reflejado en él a jinetes armados que galopaban frenéticamente. El miedo del rey no tuvo límites. Fuera de sí, recurrió a sus astrólogos, sacerdotes y sabios a  quienes preguntó el significado de aquella extraña visión. Pero gente tan sabia se quedó sin respuesta: nadie supo de qué se trataba. Así se cumplió el presagio número siete: …tenía esta ave en medio de la cabeza un espejo redondo, donde se parecía el cielo, y las estrellas, y especialmente los mastelejos (cierta clase de estrellas) que andan cerca de las cabrillas (signo del Toro): como la vio Moctezuma espantase, y la segunda vez que miró… vio muchedumbre de gente que venían todos armados encima de caballos, y luego Moctezuma mandó llamar a los agoreros y adivinos…

El último augurio, el octavo, ocurrió cuando aparecieron hombres de dos cabezas. Se los llevaron a Moctezuma, tan amante de los fenómenos. Una vez que fueron vistos por el Tlatoani mayor, los hombres de dos cabezas desaparecieron: La octava señal o pronóstico, fue que aparecieron muchas veces monstruos de cuerpos monstruosos, llevándolos a Moctezuma, y en viéndolos luego desaparecían.
Sonia Iglesias y Cabrera.




lunes, 27 de octubre de 2014

LAS CIHUAPIPILTIN.

Con el nombre de Cihuapipiltin, “mujeres nobles”, los mexicas denominaban a los espíritus femeninos, hermanas de los Macuiltonaleque, diosecillos de los excesos, que en vida habían sido mujeres ligadas a la aristocracia imperial muertas en el trabajo de parto de su primer embarazo. Se las consideraba valerosas guerreras, pues el alumbramiento era visto por nuestros antepasados como una verdadera batalla, al igual que las que emprendían los guerrero; debido a esta analogía, las Cihuapipiltin vivían en la Casa del Sol, especie de paraíso consagrado a los privilegiados, según cuentan la tradición oral, bajo el mando de Cihuacóatl, la diosa del nacimiento, y la primera mujer muerta en trabajo de parto, a la que siguió Chimalma, la honorable madre de Quetzalcóatl, quien la honró con el canto:

Aya nech ytquiticatca
Yehua nonan
An ya coacueye an teotl
A ypillo yyaa
Nichoca yya yean.

Aya (exclamación)
Me trajo
Ella, mi madre
An ya Coacueye (la que tiene falda de serpiente)
An diosa
A su hijo yyaa
Yo lloro yya yea

El Cihuatlampa, el Lugar de las Mujeres, de donde procedían las diosecillas, estaba situado en el oeste, en el mismo sitio donde moraban las diosas madres. Fueron cinco las cihuapipiltin, a saber: Cihuaquáuhtli, Mujer Águila; Cihuacalli, Mujer Casa; Cihuamázatl, Mujer Ciervo; Cihuaquiáhuitl, Mujer Lluvia; y Cihuaozómatl, Mujer Mono. Estas temibles féminas tenían la cara tan blanca que parecía que se las hubiesen pintado con tizatl, es decir, gis. Sus brazos y piernas eran también muy blancos. Peinaban sus cabellos a la manera de cuernecillos laterales, el peinado de la fertilidad. En los lóbulos de las orejas llevaban orejeras de oro. Vestían un huipil blanco pintado con grecas negras, bajo el cual se asomaba la enagua de ricos y variados colores.

Las Cihuapipiltin descendían a la Tierra volando por los aires y se les aparecían a niños y adultos, para hacerles maldades y causarles enfermedades y aun la muerte. Asimismo, tenían la capacidad de poseer los cuerpos humanos. Cuando descendían, las diosecillas gustaban de dirigirse a sus antiguos hogares con el fin de rescatar sus usos, lanzaderas y demás instrumentos que emplearan en vida para tejer sus telas. Aprovechando su descenso, se les aparecían a sus esposos y los aterrorizaban, para que les diesen lo que deseaban. No bajaban a la Tierra todos los días del año, sino nada más ciertos días en los cuales los padres les prohibían a sus hijos pasearse por las encrucijadas de los caminos, las ohmaxac, lugares preferidos de estas mujeres. Las cihuapipiltin descendían el día del tercer signo ce ámatl de la Primera Casa del calendario azteca. Ese día, las imágenes de las diosas se ataviaban con vestidos hechos de papel que se llamaban amateteuitl, y se les colocaban ofrendas de comida y flores para calmar su furia. También bajaban a la Tierra en la fecha ce quiahuitl también de la Primera Casa. Este día, considerado de mal agüero por los mexicas, los padres les decían a sus hijos: -¡No salgáis de esta casa porque si salís os encontrareis con las diosas llamadas cihuateteo, que descienden ahora a la tierra! Como ésta era una jornada desafortunada, a los niños que nacían en ella no se les bautizaba, sino hasta la llegada del primer día de la Tercera Casa denominado ei cipactli, ya que en tal día la fortuna cambiaba y los niños podían bautizarse sin la amenaza de que les fuera mal en la vida. Los que eran bautizados en el signo ce quiahuitl se convertían en hechiceros y podían transformarse en animales que salían a las calles a hechizar a las mujeres con sus palabras terroríficas; además, conocían toda clase de sortilegios para hacer maleficios a los mortales.

En el día ce quiahuitl solamente bajaban las cihuapipiltin más jóvenes, quienes gustaban de hacer daño a los muchachos y muchachas que se encontraban en los caminos. Se divertían haciéndoles perjuicios de toda índole, y gestos ridículos y espantosos. Con el fin de apaciguar las ansias dañinas de las cihuapipiltin, se les celebraban ritos en los adoratorios construidos en las encrucijadas llamados cihuateocalli o cihuateupan. Se les ofrecía pan de figura: mariposas, rayos; tamales llamados xuxuichtlamazoalli; maíz tostado conocido como izquitl;  sus imágenes se vestían con papeles manchados de ulli, hule, con ropas llamadas tetehuitl, y se quemaba copal en los incensarios. De esta ofrenda comían y bebían los sacerdotes que luego se iban a sus casas a tomar pulque ritual y a obsequiar con esta bebida a los ancianos. La ofrenda comenzaba a la media noche, tiempo en que daba comienzo la velación, los cantos y los bailes. Al día siguiente todos disfrutaban de la comida de la ofrenda.

Otro día que escogían las cihuateteo para asustar a los infantes era el llamado ce ozomatli, razón por lo cual los padres, sumamente asustados, escondían a sus hijos para que las diosas no los vieran, porque si llegaban a enfermar en esta fecha ya nunca se podrían aliviar y los médicos los declararían desahuciados. A los niños y las niñas que eran bonitos y que caían enfermos por las malas artes de las cihuapipiltin, se les decía que las diosas les habían otorgado la belleza para después arrebatárselas y despojarlos de ella. Tanto en los días ce amatl como en los ce quiahuitl, los mexicas sacrificaban a las diosas cihuateteo prisioneros de guerra que habían sido condenados a muerte por cometer graves delitos. ¡A pesar del tiempo transcurrido, todavía podemos ver a las cihuapipiltin recorrer caminos y encrucijadas en busca de incautos a quienes hacer víctimas de sus terribles maldades!
   
Sonia Iglesias y Cabrera






COYOLXAUHQUI, LA DE LOS CASCABELES EN LAS MEJILLAS.

La coyolxauhqui en la leyenda
En la tradición oral mexica  Coyolxauhqui fue una diosa lunar. Hija de la Diosa de la Tierra Coatlicue, la de la Falda de Serpientes, patrona de la vida y la muerte, hermana del Dios Sol Huitzilopochtli y de los Centzon Huitznáhuac, los Cuatrocientos Biznagas. Esta hermosa diosa instigó a sus hermanos a que diesen muerte a su madre por considerarla deshonrada. En efecto, Coatlicue se había embarazado cuando un plumón de colibrí cayóle en el seno mientras se encontraba barriendo su templo, situado en el poblado de Coatepec. Indignada y celosa, la Luna quiso matar a su madre; pero, aun antes de nacer el que fuera su hermano Huitzilopochtli, se dio cuenta del peligro que corría su madre y él mismo. Así pues, se apresuró a nacer y vino al mundo adulto, vestido, con armas, completamente pertrechado. Se le llamó Hijo de Colibrí o Colibrí Hechizado. Armado con una serpiente de fuego, la Xiuhcóatl, decapitó a Coyolxauhqui. La cabeza de la mala hija quedó en la ladera de la montaña donde tuvo lugar el trágico suceso, y su cuerpo se fue fragmentando mientras rodaba hacia la sima. Es desde entonces el símbolo de la muerte mensual de la Luna a manos del victorioso Sol, y el renacimiento de la diosa en cada fase lunar. A los Centzon Huitznáhuac el Sol los persiguió hasta que los destruyó dándoles muerte. Fray Bernardino de Sahagún nos relata respecto a la muerte de la diosa lunar: Y el dicho Huitzilopochtli dijo a uno que se llamaba Tochancalqui que encendiese una culebra hecha de teas que se llamaba Xiuhcóatl, y así la encendió y con ella fue herida la dicha Coyolxauhqui, de que murió hecha pedazos, y la cabeza quedó en aquella sierra que se dice Coatepec y el cuerpo cayose abajo hecho pedazos.

Su representación pétrea nos muestra a Coyolxauhqui con gotas de sangre que escurren de sus miembros heridos que permiten ver sus coyunturas óseas. Coyolxauhqui, La Luna, usaba una serpiente de dos cabezas amarrada en la cintura, la cual remataba en un cráneo en su espalda. Sus brazos y muslos ostentaban el mismo adorno.  Sus talones se adornaban con máscaras de un animal con colmillos. Solía la diosa tocarse con un gran penacho de plumas y círculos que acomodaba en sus negros cabellos. Sus orejeras formaban figuras geométricas, y su rostro se engalanaba con cascabeles en sus mejillas.

Otra versión legendaria afirma que  Coyolxauhqui simbolizaba a un grupo de mexicas que se encontraba en desacuerdo político con otro grupo. Los dos bandos pelearon por conseguir el poder y ganó el contrario al de la diosa lunar. Su derrota quedó simbólicamente plasmada en la escultura que de ellos hizo el bando contrario presentándola completamente desmembrada. Los guerreros que lograron huir, fueron convertidos en estrellas por los dioses.



Leyenda mexicana prehispánica Para otros estudiosos de la diosa Luna, ésta representaba el poder femenino que reinaba en tiempos matriarcales de la sociedad mexica. Al terminarse éste en manos de los hombres - quienes tomaron el poder para ya nunca dejarlo-, la fuerza femenina quedó desarticulada y, ante este hecho, la Coyolxauqui, simbólicamente, se desmembró, tal y como aparece en el disco encontrado en el Templo Mayor ubicado en el centro de la Ciudad de México.

Para la doctora Carmen Aguilera, esta extraordinaria diosa es más que una diosa lunar, es nada menos que la Vía Láctea de los mexicas. Nos cuenta que los símbolos que se encuentra en su escultura circular, nos presentan unos senos pletóricos de leche, y pliegues en el vientre que hacen suponer una mujer recién parida. Es la madre de las estrellas, ya que en su cabeza presenta el nombre de citlali, que significa exactamente estrella en lengua náhuatl. Y agrega la investigadora que en el disco de la escultura, aparecen ojos de la noche, que no son otra cosa sino las estrellas.

El descubrimiento de la Coyolxauhqui
El 21 de febrero de 1978, se encontró un monolito que representaba a la Coyolxauhqui mutilada de brazos y piernas, con gotas de sangre en sus extremidades, en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina en el centro histórico de la Ciudad de México, muy cerca de las ruinas del Templo Mayor. Lo encontraron unos trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Uno de tales trabajadores declaró a la revista National Geographic de diciembre de 1980: Mi pala pegó con algo duro, una piedra. Limpié algo de tierra con mi guante, así, y vi que la piedra era rojiza y que estaba labrada en relieve. Le hablé a mi compañero Jorge, y quitamos más tierra. No sabíamos lo que habíamos encontrado, pero lo reportamos a nuestro jefe de grupo y los ingenieros… Cuando se estaba construyendo el Metro, los periódicos hablaban de muchos descubrimientos del tiempo de los aztecas. Y claro, en la escuela mis maestros hablaban mucho de esas cosas.

 En seguida se dio aviso al Instituto Nacional de Antropología e Historia, y el Departamento de Salvamento Arqueológico envió a los pasantes de arqueología Rafael Domínguez, Raúl Arana y A, García Cook a revisar la escultura. Se empezaron los trabajos de rescate del monolito y de las cinco ofrendas que se encontraron cerca de él.

La piedra de la Coyolxauhqui tiene un diámetro aproximada de 3.25 metros, su espesor es de 30 centímetros, su peso de 8 toneladas, y está fabricado en roca volcánica andesita de lamprobolita de color rosado, procedente de la zona norte de la Cuenca de México. Su elaboración corresponde a la etapa constructiva IVb del Templo Mayor mexica durante el mandato del tlatoani  Axayácatl (1469-1481), en el Posclásico Tardío. Actualmente se puede ver el monolito en la Sala 4 del museo del Templo Mayor. Esta maravilla del arte mexica está a la disposición de todo aquél que quiera solazarse con su belleza y aprender algo más de nuestra historia antigua.

Sonia Iglesias y Cabrera


Fuente: Coyolxauhqui, La de los Cascabeles en las Mejillas