martes, 30 de diciembre de 2008

EL PILOTO

El hombre observó al niño solo en la sala de espera del aeropuerto aguardando su vuelo. Cuando el embarque comenzó, el niño fue colocado al frente de la fila, para entrar y encontrar su asiento antes que los adultos.

Al entrar al avión, el hombre vio que el niño estaba sentado al lado de su asiento. El niño fue cortés cuando conversó con él y, enseguida, comenzó a pasar el tiempo pintando un libro. No demostraba ansiedad o preocupación con el vuelo mientras las preparaciones para el despegue estaban siendo hechas.

Durante el vuelo, el avión entró en una tempestad muy fuerte, lo que lo hizo balancearse como una pluma al viento. La turbulencia y las sacudidas bruscas asustaron a algunos pasajeros. Pero el niño parecía encarar todo con la mayor naturalidad. Una de las pasajeras, sentada del otro lado del corredor, estaba preocupada con todo aquello y preguntó al niño:

- ¿No tienes miedo?
- No señora, no tengo miedo, respondió él, levantando los ojos rápidamente de su libro de pintar. Mi papá es el piloto.

Existen situaciones en nuestra vida que recuerdan a un avión pasando por una fuerte tempestad. Por más que intentemos, no conseguimos sentirnos en tierra firme. Tenemos la sensación de que estamos colgados del aire sin nada para sostenernos, para asegurarnos, en qué apoyarnos, y que nos sirva de socorro. En estas horas debemos recordar, con serenidad y confianza, que:

Dios es el piloto y que que por muchas que sean nuestros problemas y dificultades, Dios nos ama y nos cuida.

Muchas veces somos nosotros mismos creando turbulencias y el susto viene de nuestros propios reflejos, pero más allá de todo, Dios es el piloto de todo el Universo.

Que tengas un buen fin de año y un mejor año nuevo!!!

Hasta el próximo año. Gracias por tu compañía... ¡Feliz 2009!

Miguel Angel Arcel

lunes, 29 de diciembre de 2008

SUPERTICIONES DE NOCHEVIEJA




Todas las culturas de todas las épocas han celebrado los cambios de ciclo. Hoy lo hacemos de una forma más comercial, pero seguimos conectando con una herencia atávica, festiva y supersticiosa que nos sirve para recordarnos que estamos vivos.

Aunque solo sea para jugar, no perdemos nada por seguir alguna de las supersticiones más populares cuando llegue fin de año. Rituales al fin que, tanto si sirven para canalizar nuestras energías como la psique, seguro que nos harán tomar conciencia de que hemos superado un ciclo más.



EL CLÁSICO: UVAS DE LA SUERTE

El ritual es bastante nuevo. Se lo inventó en 1909 un grupo de cosecheros para dar salida a un excedente en la producción de uvas. Decidieron envolverlas en paquetitos de 12 uvas y venderlas como “uvas de la suerte”. Es imposible no verlas en las cenas de fin de año, más ahora que ya se venden en lata, peladas y sin pepitas. La tradición dice que debemos pedir un deseo por uva mientras las comemos al son de cada una de las campanadas que marcan el fin y el inicio del año. Eso sí, los expertos en esoterismo advierten que antes debemos tocar cada una de las uvas para que se impregne de nuestra energía y pedir los deseos en grupos de cuatro: cuatro para el cuerpo (temas materiales), cuatro para la mente (temas emocionales) y otros tantos para anhelos que tengan un valor espiritual.



ROJO POR DENTRO...

Un dicho asegura que “en fin de año quien no viste por dentro de rojo ante el amor y el sexo no tiene arrojo”. Hay muchas versiones respecto al origen de esta superstición, que tiene por objeto darnos fuerza, vigor y suerte la noche de fin de año: desde la que asegura que es una forma de convocar las fuerzas eróticas diablescas hasta la que sostiene que es un homenaje al Sol que fertiliza la tierra. Para la experta en cromoterapia Almudena Crespo, “ciertamente el rojo es un tono que vibra en sintonía con las emociones más vitales y nos ayuda a canalizar la energía sexual. Pero que funcione después de toda una noche loca de excesos en bebida y comida es puro milagro”. La superstición esotérica indica que, además de rojas, las prendas interiores deben impregnarse con aroma de vainilla, la fragancia de la pasión.



EL BRINDIS DE LOS DESEOS

Para que sea mágico de verdad –recordemos que debemos pedir un deseo– en el interior de la copa debe haber una pieza de oro. Según el experto en simbología Lluis Alsinet, “brindamos con dos elementos femeninos: el líquido, que alude a la emoción y el pensamiento abstracto, y la copa, un cáliz que simboliza el útero fertilizador que da la vida. Pero, además, al incluir el oro, el metal puro y noble, incorporamos al Astro Rey, el Sol, el arquetipo masculino”. Eso sí, antes de brindar debemos tener claro qué vamos a pedir y ser coherentes con los deseos preguntándonos qué pasará en nuestra vida si se cumplen.



LA FUERZA DE LAS LLAVES

Si queremos jugar a mantener viva una superstición que algunos investigadores consideran que nació en el pueblo hebreo y que fue el ritual que llevaron a cabo los judíos expulsados de España (ritualizaron las llaves de sus casas y luego las escondieron para volver un día a ellas), debemos contar con doce llaves (otra tradición indica que tantas como años tengamos), que anudaremos juntas y colgaremos tras la puerta de entrada de la casa. Debemos colgarlas justo cuando comience el cambio de día, en los últimos minutos del 31 de diciembre. Deben permanecer en la cerradura durante todo el día 1 y antes de que concluya las sacaremos de dicho lugar y las guardaremos en una bolsa de tela negra.
Necesitamos contar el tiempo, precisamos de una fecha que nos recuerde que un ciclo termina y otro se inicia. Antiguamente, en la mayoría de las culturas y antes del establecimiento de los calendarios, este cambio de ciclo venía determinado por períodos de luz que marcaban la vida y tiempos de oscuridad que reflejaban la muerte. Etapas que venían determinadas por las estaciones. En el fondo, actualmente no vamos desencaminados: a partir de enero, que es cuando estrenamos el año, aunque imperceptiblemente, los días se alargan y, conforme se suceden, disfrutamos de más luz, del nacimiento simbólico de la vida. Lo mismo que conmemoraban los antiguos.



UNAS MÁGICAS LENTEJAS

Sí, efectivamente, parece algo extraño y poco frecuente. Se trata de una vieja superstición que todavía se lleva a cabo en algunas aldeas de Pakistán –aunque los seguidores del Islam celebran el cambio de año en otra fecha– y que consiste en recibir el nuevo tiempo con un baño purificador y la ingesta de un puñado de lentejas. La mañana del último día del año se llena un gran recipiente con agua y se ponen en su interior distintas plantas aromáticas. Se introduce además una bolsita con un puñado de lentejas, habitualmente 5, seguramente porque cinco son los pilares que sustentan el Islam: fe, oración, purificación, ayuno y peregrinación. Por la noche, cuando se inaugura el nuevo año, el agua que ha sido macerada con las plantas sirve para realizar una limpieza del cuerpo. Tras esta purificación es costumbre tragar una a una las cinco lentejas mientras se piden cinco deseos para el nuevo año.



PORTAZOS DE FIN DE AÑO

Leyendas y supersticiones hay para todos los gustos. Una muy curiosa asegura que si queremos finalizar el año dejando todo lo malo fuera de nuestra casa, justo en el momento en que estemos cambiando de año debemos ir a la puerta de la vivienda y abrirla y cerrarla de golpe una vez por campanada mientras pensamos que con cada una de esas acciones alejamos el mal. Según el experto en simbología Lluis Alsinet,
“la puerta es un pasaporte a lo que rechazamos o recibimos, según abramos o cerremos. En la Edad Media creían que cerrar una puerta de golpe servía para alejar a los espíritus nefastos del hogar. Seguramente la superstición procede de aquel tiempo”.



HACER UN MUÑECO

La superstición nos recuerda mucho al vudú, pero nada tiene que ver con él. La tradición se lleva a cabo en algunas aldeas del centro de África, pero existen costumbres similares muy lejos de allí, en el ámbito rural de Vietnam. Consiste en que la noche del cambio de año las mujeres cortan un mechón de su cabello pensando en lo nefasto que han vivido durante los últimos tiempos y creyendo que el pelo contiene la memoria de lo vivido. Es algo así como un lastre del día a día. Confeccionan un muñeco con paja y hojas en el que insertan su cabello. Después queman el muñeco y con él el mal que han acarreado en los últimos tiempos. Esta acción sirve como ritual purificador para entrar en el Año Nuevo de forma armónica.



FIN DE AÑO EN LA CAMA

Muchos pueblos creen que el año será según se inicia. Si se inaugura con llanto será un año de desgracia y, si es con risas, de dicha y alegría. Tal vez por ello en algunas culturas nos proponen una noche de fin de año distinta: tomarnos las uvas en la cama y con la pareja, lo que simbólicamente nos garantizará tener dicha afectiva y familiar, e incluso fertilidad. Según Gerardo Herbás,
“entre algunos inuit permanecer acostado con la pareja en las noches de cambio de ciclo garantiza la fertilidad y la salud”. Quizá venga de ahí la tradición, aunque hay otra más cercana: entre los celtas uno de los muchos ritos de iniciación de los aspirantes a druidas consistía en pasar la noche de fin de año (que ellos celebraban en Shamain, nuestra noche de difuntos) enterrados al pie de un árbol sagrado. Al nacer el día de Año Nuevo (nuestro actual 1 de noviembre) salían de la tierra en la que habían estado durmiendo.



HACER LAS MALETAS

Una vieja tradición rumana, seguramente heredada de los cíngaros, asegura que la noche de fin de año debemos hacer nuestro hatillo (la maleta) y justo cuando se realiza el cambio de ciclo salir de casa y girar sobre nosotros mismos (en alusión al tránsito que recorre el planeta alrededor del Sol) para volver a entrar cuando se inicia el nuevo año. ¿Para que sirve todo ello? En teoría, para que todos los viajes del nuevo tiempo sean venturosos y afortunados.



UNA VELA ROJA

Es una de las tradiciones más sencillas de llevar a cabo. El rojo es la armonía, el vigor y la fuerza, y si deseamos todo eso para el año que viene nada tan fácil como marcar una vela con tres deseos para el nuevo año, prenderla justo cuando inauguramos el año y dejar que se consuma hasta el final del día 1 de enero. El posible origen de la superstición es bastante curioso. Para el experto en ocultismo
Alfredo Aliagas, “es una tradición sustentada en la adoración de la luz solar, representada en la llama de la vela, que en la Edad Media y en el ámbito rural no era tal, sino el fuego de una antorcha, que tampoco era roja, sino que era envuelta en una tela enrojecida por la sangre de un animal sacrificado en honor de los dioses y del que comía toda la familia en sagrada comunión para celebrar la llegada de un nuevo tiempo”.



LA BENDICIÓN DE LA BEBIDA

Todos lo hemos hecho alguna vez: cuando tras abrir una botella de cava se ha derramado un poco, mojamos la yema de los dedos en él y lo aplicamos en la frente diciendo “Suerte”. Lo ideal es que el anfitrión de la casa abra el cava y, tras servir una copa, emulando a los antiguos sacerdotes griegos, que uncían a sus feligreses, pero con vino e hidromiel, desee la buena suerte para todos. Para ello mojará los dedos pulgar –que representa la acción física y la voluntad–, índice –que simboliza la determinación– y corazón –que alude a la pureza de sentimientos– en el cava y luego los aplicará sobre la frente de sus invitados diciendo “Te deseo lo mejor:
suerte, vida y salud”. Dicha acción debe repetirse una vez por cada invitado.



MONEDAS EN LOS ZAPATOS

Es incómodo, pero en teoría sirve para que durante el nuevo año no nos falte de nada. Consiste en llevar una moneda de oro en el zapato derecho que calzaremos durante todo el día 1. La tradición –de supuesto origen precolombino– asegura que quien pisa sobre oro vive siempre en él. Eso sí, la superstición indica que la moneda debe retirarse antes de que se ponga el sol del día 1 y que debe ser guardada en un lugar secreto hasta el año siguiente, cuyo último día será enterrada para agasajar a las entidades sobrenaturales por los dones recibidos. Hay quien opta por utilizar monedas de curso legal y asegura que su economía siempre va bien. Por probar...



La rueda de la vida

Inaugurar año y celebrarlo es vital para nuestra especie. Como seres gregarios que somos, necesitamos compartir con los demás las emociones y, por extensión, nuestras alegrías y tristezas. Los antropólogos creen que las celebraciones de cambio de ciclo nacen precisamente ahí, del deseo de compartir un nuevo tiempo, una nueva esperanza y nueva vida. Para la antropóloga Carmen Bonilla, “hoy
vivimos mucho, somos bastante longevos. Pero en la Prehistoria llegar a un nuevo ciclo de estaciones equivalía a haber sabido luchar contra la muerte, contra las desgracias, las alimañas y las enfermedades. Además, en casi todas las culturas el cambio de año coincidía con la llegada de la primavera: más luz, mejor temperatura, más caza, etc. Por tanto, más posibilidades para seguir vivos”. Cambiar de año es mudar de aires, al menos así está marcado en nuestra herencia genética. Es evidente que los ciclos, en culturas industrializadas como la nuestra, no parecen estar en diciembre, sino en el verano, cuando “terminamos” el año con las vacaciones, y celebramos (es un decir) el “Año Nuevo” con la llegada al trabajo en septiembre, con el inicio del curso, etc. Pese a ello, seguimos llevando a cabo el ritual de Año Nuevo a finales de diciembre. Según el historiador Gerardo Herbás,
este cambio de ciclo ha sido festejado por todas las culturas “no solo para conmemorar que la rueda de la vida sigue girando, sino para atestiguar la presencia de los dioses y las entidades sobrenaturales. Si la vida sigue es porque los dioses protectores continúan en ella”. A su juicio, las celebraciones de Año Nuevo son esenciales para el mantenimiento de los cultos espirituales, los mitos y las supersticiones: “Recordamos a los que no verán el nuevo tiempo y ello sirve como sentido homenaje a los difuntos. Repetimos las mismas costumbres ceremoniales o rituales teniendo, inconscientemente, la sensación de que todo está en orden y atávicamente creemos que debemos hacerlo así, porque las supersticiones y los tabúes pueden castigarnos si no lo llevamos a cabo”. Pero el mantenimiento del ritual parece ser trascendente por algo más. Como seres sociales que somos, sirve para revitalizar el “espíritu del clan”. Según Carmen Bonilla, “los rituales de celebración refuerzan los vínculos entre los miembros de la tribu. Acentúan el hermanamiento y, por supuesto, revitalizan las instituciones o castas tribales. Los vivos comparten un nuevo tiempo, estrechan lazos, se alegran de seguir juntos. Por eso es tan relevante el recordatorio a los que ya no están, porque los vivos se sienten más fuertes, más valerosos o más protegidos por los dioses, los sacerdotes o los jefes y guerreros de la tribu, del grupo al que pertenecen”.



Inestabilidad emocional

El papel de los dioses, los tabúes y el clan en el siglo XXI es esencialmente distinto de lo que nos recuerda la Antropología, pero seguimos sintiendo la necesidad de llevar a cabo el ritual. ¿Puro marketing oalgo más? Psicólogos y psicoterapeutas nos recuerdan que la Navidad es uno de los períodos más inestables en el ámbito emocional. Si todo va bien, va muy bien, pero separaciones, fracasos, muertes... todo lo que nos ha impactado emocionalmente de forma negativa durante el año y que, en teoría, hemos afrontado o superado reaparece cual fantasma en estas fechas. Diciembre es un mes intenso en las consultas de los terapeutas de la psique. Claro que no todo va a ser malo. Las celebraciones navideñas –y con ellas el cambio de año– son buenas para el cerebro. Nos estimulan, aceleran todas las emociones –las positivas también– y nos hacen desear nuevos objetivos y metas para el Año Nuevo. “No hay tanta diferencia entre nosotros y los rituales mágicos de los antepasados más lejanos. Ambos sustentamos los deseos en anhelos emocionales”, indica la psicóloga clínica Neus Colomer, para quien los rituales navideños como el de las uvas, la ropa roja o el anillo en la copa de cava no son más que “inocentes puestas en escena o dramatizaciones que nos ayudan a entender que ‘algo’ está pasando. Además, son una buena forma de canalizar nuestras emociones, siempre y cuando el rito no mediatice nuestra vida”. Así que ya sabes, cuando este año conmemores la Navidad y compartas mesa con “tu clan” recuerda que, hagas lo que hagas, estás rememorando uno de los rituales más ancestrales de la historia de la humanidad.

sábado, 27 de diciembre de 2008

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA


Empezar como si fuera cualquier cosa, es una enorme torpeza. Un año de vida es un regalo demasiado grande para echarlo a perder. ¿Alguna vez te has sentido en lo más hondo de tu ser ese deseo profundo y enorme de mejorar o de cambiar?
Si es así, no dejes que el deseo se escape, porque no todos los días lo sentirás. Si hoy sientes esa llamada a querer ser otro, a ser distinto, atrápala con fuerza y hazla realidad.

El inicio de un nuevo año es el momento para reunir las fuerzas y toda la ilusión para comenzar el mejor año de la vida, porque el que se proponga convertir éste en su mejor año, lo puede lograr.

El año nuevo es una oportunidad más para convertir la vida, el hogar, el trabajo en algo distinto. "Quiero algo diferente, voy a comenzar bien, así será más fácil seguir bien y terminar bien. Quizá el año pasado no fue mi mejor año, me dejó un mal sabor de boca; éste va a ser distinto, quiero que así sea, es un deseo, es un propósito, y no lo voy a echar a perder. Tengo otra oportunidad que no voy a desperdiciar, porque la vida es demasiado breve".

¿Quién es capaz de decir: "Desde hoy, desde este primer día, todo será distinto.? En mi hogar, me voy a arrancar ese egoísmo que tantos males provoca, voy a estrenar un nuevo amor a mi pareja y a mi familia, seré mejor padre o madre. Seré también distinto en mi trabajo, no porque vaya a cambiar de trabajo, sino de humor. Incluso voy a desempolvar mi fe, esa fe arrumbada y llena de polvo, voy a poner un poco más de oración, de cielo azul, de aire puro en mi jornada diaria. Ya me harté de vivir como he vivido, de ser egoísta, tracalero, injusto. Otro estilo de vida, otra forma de ser, ¿por qué no intentarlo?"

En los ratos más negros y amargos, llenos de culpa, piensas: ¿Por qué no acabar con todo? Pero en esos mismos momentos se puede pensar otra cosa: ¿Por qué no comenzar de nuevo?.

Algunos ven que su vida pasada fue gris, vulgar y mediocre, y su gran argumento y razón para desesperarse es: "He sido un don nadie, ¿qué puedo hacer ya?".

Pero otros sacan de ahí mismo el gran argumento, la gran razón para el cambio radical positivo: "No me resigno a ser vulgar, quiero resucitar a una vida mejor, quiero luchar, voy a trabajar, quiero volver a empezar".

Un año recién salido de las manos del autor de la vida, es un año que aún no estrenas. ¿Qué vas a hacer con él?, ¿El año pasado no te gustó?, ¿No diste la medida?, ¿Con éste qué vas a hacer?

Un nuevo año recién iniciado: Todo comienza si tú quieres, todo vuelve a empezar...

Yo me uno a los grandes insatisfechos, a los que reniegan de la mediocridad, a los que aún conscientes de sus debilidades confían y luchan por una vida mejor.

Todos desean a los demás y a si mismos un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo. Prefiero ser de los segundos

Comienza un nuevo año y con el un mundo de oportunidades se abre ante nosotros. El momento es propicio para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.

Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y éstas a su vez van moldeando el presente.

Algunos pueblos que han tomado conciencia de la importancia de los actos de cada uno de sus habitantes para la consecución de un fin común, han incorporado a sus culturas la tradición de los propósitos a alcanzar en el año nuevo.

Esta tradición es muy sencilla. En ella cada persona se traza metas que hasta ahora no ha podido alcanzar, o no se había planteado y se hace el firme propósito de lograrlas durante el año que recién comienza. Puesto que según la tradición esto ocurre generalmente en alguna reunión social relativa al nuevo año, puede ser la cena de fin de año o la primera reunión de familiares y amigos del año que apenas comenzó, es costumbre comunicarse entre los concurrentes sus propósitos para de esta manera intercambiar opiniones sobre la mejor manera de lograrlos y obtener el apoyo necesario de quien este dispuesto a brindarlo para concretarlos, y si ocurre que se encuentran personas con propósitos comunes, unir esfuerzos para facilitar su consecución.

Esta tradición no esta limitada exclusivamente a propósitos individuales, pueden plantearse también propósitos familiares, de grupo, sociales y hasta mundiales, y de esta manera poner un granito de arena para construir un mundo mejor, el mundo que todos en el fondo deseamos.

Con el pasar del tiempo nuestra voluntad se fortalece y nos sentimos cada vez más capaces de lograr lo que nos propusimos; y no solo éso sino que también sentimos la necesidad de hacer algo por aquéllos que hasta ahora no se han propuesto lograrlo por sí mismos, y comienza entonces un proceso de crecimiento en el cual nos volvemos conscientes de que somos dueños de nuestros destinos y capaces de utilizar nuestra voluntad en formas cada vez más creativas y constructivas.

A partir de ese momento vemos los obstáculos solo como situaciones a superar y de las cuales aprender, el contento se abre paso entre los lamentos, la alegría vence a la tristeza y la esperanza, la seguridad y la confianza reinan donde antes se encontraba el temor.

Siempre podemos escoger entre vivir el mundo cual lo conocemos o cambiarlo en el que deseamos, la decisión al final es de cada uno según decida ejercitar su libre albedrío.

Que este nuevo año nos brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad.

FIN DE AÑO





Hey tú... ¿estás triste?

¿Sientes algo apretado en tu pecho, y a veces sientes ganas de llorar? ¿Una nostalgia inexplicable por alguna cosa que tú no sabes bien qué es?

Con la aproximación de Fin de Año muchas personas se sienten así como tú, tristes.

Algunas de ellas tienen motivos razonables para sentirse de esa forma, otras no consiguen entender por qué, de repente, se sienten perdidas y ensimismadas, quejándose de un vacío que no consiguen explicar de dónde viene.

Es que el fin de año trae cuestionamientos íntimos y muchos, muchos recuerdos.

Buenos tiempos que se fueron, gente querida que ya no está próxima y personas de la familia que dejaron nuestro mundo...

Gente: cada uno tenemos nuestra historia privada. Algunos, tienen privaciones financieras; otros, afectiva, y tantos con desilusiones que le conmovieron el corazón.

¡La vida es eso...! ¡Un día reír, otro llorar!

Tantos planes no llegarán a concretarse este año, tantos sueños...

Deseos escondiditos dentro de un pecho con esperanzas...

Recuerda no estás solo, ¡no!

Yo estoy aquí, del otro lado de este papel.

¡Estoy contigo!

También tengo sueños que no se cumplirán.

Si aquellas personas que tú amabas, no están mas a tu lado, es realmente una pena. Pero piensa, en ellas con cariño y entiende que fue preciso que se alejaran.

Muchas veces un pequeño alejamiento es necesario, para que aprendamos a valorar, todo aquello que conquistamos un día.

A veces, también un gran alejamiento es necesario, para que aprendamos a caminar con nuestras propias piernas.

A veces, un definitivo alejamiento es necesario cuando la misión ya fue cumplida y ha llegado la hora de descansar un poco, y cuanto todo alrededor se transforma.

Los alejamientos, así como las privaciones, también forman parte de la vida.

Y siempre duelen....

Sólo que duelen más cuando llega fin de año.

Muchos recuerdos nos atormentan y nos sacan la paz.

Procuremos conformar nuestros corazones. Quien ama, normalmente es amado. No importa si aquí, allá o lejos...

Lo que importa es que, en algún lugar, ¡alguien también está amándonos mucho!

¡El Amor que supera el tiempo y el espacio! ¡Que apenas existe!
Una vez yo leí, que las despedidas son necesarias para que volvamos a encontrarnos... solo se necesita tiempo.

Muchas veces quisiéramos que se fuese esa melancolía... pero ella no nos obedece y se nos llenan los ojos de lágrimas

Te propongo que ejercitemos minimizar la tristeza y así se alejará.

Eso nos ayudará y mucho.

Es más fácil de lo que se piensa, tratemos de sonreír y serán felices quienes nos rodean... el secreto sería cambiar el foco…y dirigirlo, fuera de nosotros.

Hay tantos que serán felices con nuestra ayuda, solo hay que animarse y la felicidad de los demás caerá sobre nosotros.

Es apenas un tiempo de reflexión, aprendizaje y de cambios que nos ofrece Dios, si Dios, el Creador del Universo, nuestro dueño, el que en estos momentos está a tu lado y te está ofreciendo su amor, su compañía, su guía, para que tú no te sientas solo, para que puedas caminar por este mundo tomado de su mano, sabiendo que para Él, no hay nada imposible.

Anda, anímate, vas a ver que no te va a defraudar, que a pesar de cada circunstancia que te toque vivir en el nuevo año, Él estará a tu lado siempre.

Desconozco su autor

miércoles, 24 de diciembre de 2008

ANTE LAS DERROTAS


NUNCA TE DEJES ARRASTRAR DÉBILMENTE HACIA UNA DERROTA POSIBLEMENTE PREVISIBLE. AÚN EN LAS CIRCUNSTANCIAS MÁS TERRIBLES, MANTÉN EN ALTO TU DIGNIDAD Y TU FORTALEZA, QUE TU VOLUNTAD SE ORIENTE SIEMPRE HACIA EL PICO MÁS ALTO DE UN LOGRO INTERIOR.

PARA ELLO DEBES SIEMPRE MANTENER EL SENTIDO COMÚN ALERTA Y BUSCAR LA CLARIDAD DEL PENSAMIENTO A PESAR DE MILES DE TRIBULACIONES INTERNAS. SABRÁS QUE HAY PERSONAS QUE TRATAN DE ENTORPECER LOS CAMINOS PARA SU BIEN PROPIO SIN IMPORTALES LO QUE SIENTAS. EN ESOS CASOS DEBES MOSTRARTE AMABLE Y DÓCIL, PERO MANTÉN SIEMPRE UNA VOLUNTAD DE ACERO EN TU ALMA.

HAY CIRCUNSTANCIAS EN LA VIDA EN QUE UNO DEBE MANTENERSE BAJO EL RESGUARDO DE MIRADAS AJENAS, PORQUE ESA ES LA MANERA EN QUE TE ATRAPAN, SABEN LO QUE HACES, DONDE VAS, QUE COSAS TE GUSTAN Y CUALES SON LAS QUE TE DISGUSTAN. DE ESTA MANERA ADQUIEREN CIERTO DOMINIO SOBRE VOS. EN ESOS MOMENTOS DEBES MANTENER TUS PENSAMIENTOS CLAROS PERO SIN MOSTRAR TUS IDEAS O TUS PROYECTOS, GUARDALOS PARA UN MOMENTO MÁS OPORTUNO, YA LLEGARÁ EL TIEMPO DE ACTUAR Y DISPONER.

NO TE SIENTAS DERROTADO NI AÚN DERROTADO, A VECES UNA RETIRADA A TIEMPO ES MÁS INTELIGENTE QUE UNA NECIA ACTITUD QUE DESGASTA HASTA AL MÁS FUERTE. A VECES UNA RETIRADA A TIEMPO ES MÁS VALIENTE QUE CONTINUAR CON SITUACIONES QUE CORROEN EL ALMA. ES UNA MANERA DE PRESERVAR LA ILUMINACIÓN INTERIOR PARA QUE ALGÚN DÍA TE DESTAQUES ANTE QUIENES REALMENTE VALORARÁN TUS APTITUDES.

EN ÉPOCAS NEFASTAS ES NECESARIO SER CAUTO Y RESERVARSE LAS OPINIONES, NO SE DEBE ATRAER A PERSONAS SOBERBIAS O DESCONSIDERADAS, SERÍA INÚTIL RECLAMAR ATENCIÓN POR PARTE DE ELLAS, PUES SU INTENCIÓN JAMÁS SE ORIENTARÍA HACIA LO QUE BUSCAMOS QUE ES LA COMPRENSIÓN Y AYUDA EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES.

CUANDO ESTÉS FRENTE A SITUACIONES QUE TIENDEN A VENCERTE Y YA NO ENCUENTRES MÁS FUERZAS PARA LUCHAR, NO RESISTAS YA EL MAL, DÉJALO PASAR. SI CONTINUAS LUCHANDO CUANDO NO SE PUEDA HACER MÁS, LO ÚNICO QUE GANARÍAS SERÁ QUEDAR ENREDADO EN ETERNAS DISPUTAS QUE AL FIN Y AL CABO TERMINARÁN VENCIÉNDOTE POR SEGUNDA VEZ.

PARA PRESERVARTE DE LOS PELIGROS Y DE OTRAS DERROTAS, EN MOMENTOS DIFÍCILES, CONSERVA LA PAZ EN TU ALMA, NO OLVIDES NUNCA TUS OBJETIVOS Y MUÉSTRA LA IMAGEN MÁS CAUTELOSA QUE DE COSTUMBRE, ES LA ÚNICA MANERA EN QUE NO ATRAERÁS MÁS DERROTAS A TU VIDA.

CUANDO EL MAL TIEMPO HAYA PASADO SERÁ CUESTIÓN DE ORDENAR LAS RELACIONES INTERIORES DE TU YO CON RESPECTO A LAS DEMÁS COSAS Y PERSONAS, Y EN LO POSIBLE OCUPAR EL LUGAR QUE TE CORRESPONDE. DEJA QUE A CADA CUAL LE LLEGUE LO QUE LE TENGA QUE LLEGAR, DIOS SABE POR QUÉ.

PARA QUE TU LUZ INTERIOR VUELVA A BRILLAR, ANTES DEBES PROTEGERLA Y GUARDARTE DE EXPONERTE INUTILMENTE A LA MANIPULACIÓN EXTERNA, CUANDO EL MAL TIEMPO HAYA LLEGADO A SU MÁXIMA EXPRESIÓN, FINALMENTE SE HUNDIRÁ EN SUS PROPIOS LODOS, SERÁ ENTONCES EL TIEMPO EN QUE EL BRILLO DE TU ALMA PUEDE OBTENER LA VICTORIA, SERÁ EL TIEMPO DE DEJAR CREENCIAS DE ANTIGUAS DERROTAS EN EL PASADO Y VOLVER A EMPEZAR, VOLVER A MOVER TUS ALAS HACIA LOS MÁS ALTOS IDEALES DE TU CIELO INTERIOR.
© MIGUEL ANGEL ARCEL