viernes, 9 de octubre de 2009

SI SUPIERAMOS COMPRENDER, NO HARIA FALTA PERDONAR


"Si supiéramos comprender, no haría falta perdonar.

Interiorízate, relájate, descansa. Con suma tranquilidad imagina aquella persona con quien quieres reconciliarte, y aplícale las siguientes reflexiones: fuera de casos excepcionales, nadie tiene malas intenciones, nadie es malo.

A ti te atribuyeron malas intenciones más de una vez, y tú estás seguro que nunca las tuviste ¿No estarás tú ahora suponiendo en el otro intenciones inexistentes? ¿Si él te hace sufrir de esa manera, ya pensaste como le harás sufrir tú a él? Si eso dijo él de ti ¿qué le habrán dicho de ti?

Quien sabe si lo que dijo lo dijo en un momento de ofuscación. Cualquiera de nosotros en un momento de descontrol puede decir cosas de las que se arrepienta a los cinco minutos.

Lo suyo parece orgullo; no es orgullo, es timidez.

Su actitud para conmigo parece obstinación, es autoafirmación.

Sus golpes secos no son agresividad en contra de mí, sino una manera de darse seguridad a sí mismo.

Él es difícil para mí ciertamente. Más difícil es para él mismo sin embargo. Con ese modo de ser sufro yo, es verdad, pero más sufre él. Si hay una persona más en este mundo que no desea ser así esa no soy yo, es él. Y si él, deseando no ser así no consigue cambiar, tendrá tanta culpa…

Le gustaría agradar a todos y no consigue agradar a nadie.

Le gustaría estar en paz con todo el mundo y siempre está en conflicto con todos.

Le gustaría ser encantador y es desabrido.

¿Escogió él voluntariamente este modo de ser? ¿Qué sentido tiene irritarse contra un modo de ser que él no escogió? ¿Merecerá la repulsa que yo le doy?

Al final, el injusto no seré yo mismo; el equivocado, no seré yo mismo.

Si supiéramos comprender, no haría falta perdonar y moraríamos en la paz… "

Autor: Padre Ignacio Larrañaga

SIN FELICIDAD NO HAY ABUNDANCIA




Cuántas veces nosotros pensamos en desistir,

dejar de lado, nuestro ideal y sueños;

Cuántas veces salimos en retirada,

con el corazón amargado por la injusticia;

Cuántas veces sentimos el peso de la responsabilidad,

sin tener con quien compartir;

Cuántas veces sentimos soledad, aún rodeados de personas;

Cuántas veces hablamos, sin que seamos notados;

Cuántas veces luchamos por una causa perdida;

Cuántas veces volvemos hacia casa

con la sensación de derrota;

Cuántas veces aquella lágrima, instiste en caerse ,

justamente en la hora que necesitamos parecer fuertes;

Cuántas veces pedimos a Dios algo de fuerza, algo de luz;

Y la respuesta viene, sea como sea,

una sonrisa, una mirada cómplice, un tarjeta,

un billete, un gesto de amor;

Y la gente insiste, Insiste en proseguir,

en creer, en transformar, en compartir, en estar, en ser;

Y Dios insiste en Bendecirnos, En mostrarnos el camino:

Aquel más difícil, más complicado, más bonito.

Y la gente insiste en seguir, por qué tiene una misión……

¡¡¡¡¡Ser Feliz!!!!!

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miércoles, 7 de octubre de 2009

PERDONA A LOS DEMÁS Y DEJALOS SER



Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo...

La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida.
Nadie te ha ofendido!

Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren.
Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias.
Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido.
Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo.
Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren.
Nuevamente, eso está en tu imaginación.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie.
Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma.

El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las "ofensas".
Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y televisión nos enseñan.
Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y como deben de actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.
También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior.
Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas.

Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su "inventario". Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió.

Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes.
¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año.

Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.
Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice "no", creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es.
Y es un círculo vicioso.

Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser.

También, nadie te pertenece. Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron "¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros".

Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Solo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Solo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.
Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

Entonces Como puedo perdonar?

1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque son ideas falsas.

2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser.

4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja o Dios perfecto. Es un concepto creado por la mente humana que ha un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol rico, no bichos. ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

6) Intoxícate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.

7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile porqué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de porque lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

8) A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

Deja al mundo ser. Y déjate ser a ti también.

luisa l hay

lunes, 5 de octubre de 2009

MOTORIZANDO LA ORACION



Orar es hablar con el alma, es pronunciar palabras con el sentimiento en la voz, es cantar una canción, es pedir con fervor. Orar es la manera que tenemos los seres humanos de concentrar nuestros pensamientos impulsados desde la emoción formando cadenas de sonidos para que se proyecten desde nuestro interior.

Podemos orar de agradecimiento, de tristeza o dolor, en silencio o en alta voz, porque de todas formas estamos llamando a la puerta de Dios. Orar es una forma, de las tantas que tenemos, de llegar al espíritu, a los ángeles y que se unan a nuestra petición.

Cuando oramos debemos evitar otros pensamientos que no sean aquellos a los que remite nuestra intención, primero con la mente en blanco, con los ojos entornados y fijando un punto en nuestro corazón, empezamos con voz serena y quedamente, como emitiendo un susurro, despacio, hablando con Dios.

Muchas veces en la vida necesitamos ese espacio de soledad y recogimiento interno. El mundo con sus sociedades y sus voces por todas partes inundan nuestros sentidos y no nos damos cuenta del momento en que podemos estar a solas, para encontrarnos con nuestros recuerdos, con nuestras fantasías, con esos momentos de paz interior. Y orar es darse tiempo en la vida para acomodar las raíces de nuestras fuerzas, porque conecta con la vida misma en su infinita base mayor, la misma que une a todos los seres desde las estrellas hasta la vida invisible pasando por todo lo conocido y todo lo que todavía no hemos llegado a conocer.

Renueva tu alma entonces, date tiempo para decir una oración, conecta tu alma a la sintonía del único canal de Dios. Es el mismo que conduce todos los tiempos y todas las vidas, desde el ancestro desaparecido hasta el ángel que vendrá, porque está presente en tu voz, en tu pensamiento y en tu corazón. Dale a la llave del motor que impulsa tus sueños, gírala despacio, comienza con una oración.

© Miguel Ángel Arcel

ANUNCIANDO PAZ



Nuestras palabras no son nuestras palabras hasta que no nos apropiamos de ellas a través del ejercicio de poner práctica aquello que pronunciamos. Cuando eso sucede, el mágico encanto de transitar un camino se vuelve hermoso y feliz, porque hemos empezado a ser libres desde la verdad de una realidad y desde el alma de una verdad. Para que ello suceda, para que la felicidad se vuelva materia y desde la materia, eternidad, debemos empezar a ejercitar la valentía.

Nadie resiste a la verdad, nadie quiere enfrentarse a una verdad. El ser humano huye cuando la verdad se posa frente a su rostro y se muestra todo tal cual es, porque la misma es como un sol que devela todo cuanto existe en su verdadera dimensión. Es por eso que la verdad solo puede ser expresada cuando se reviste con el lenguaje de la apariencia construida desde la creencia y la imaginación. De cierta forma es que la verdad solo puede ser admitida si está bajo la forma de una mentira. Sin perjuicio de los efectos de su presencia, aún cuando disfrazada o velada, la verdad siempre está. Cuando la misma se presenta abierta, franca y visible a todo el mundo, nadie apuesta que allí pueda existir una verdad.

Todo camino que lleve a la felicidad, necesariamente debe pasar por el tamiz de la verdad. Y como en todo tamiz, las cosas se unen, se separan y se reducen en elementos más simples. Y en ese proceso, lo que se experimenta siempre es dolor. Un dolor que es necesario para reconocer luego el valor que sobreviene después.

Hablamos del objetivo último, la felicidad, desde la carencia, porque creemos que la felicidad es tener todas aquellas cosas que nos adormecen en una eterna sonrisa para no preocuparnos por nada más. Pero nada de eso es cierto, el no tener de qué ocuparnos, no nos hace más felices, simplemente nos hace menos perceptibles para el mundo y menos blanco atención de otros, por lo cual parecerá que estamos en paz.

Cuando decidimos tomar el timón de nuestras vidas y nos arriesgamos en diversos rumbos, es posible que nos empecemos a enfrentar a las verdades de las que no queríamos nada saber, sin embargo, cuando uno empieza, otros intentarán detener y es uno finalmente quien debe terminar el rumbo iniciado con valor ante la adversidad. Cuando por fin, podemos mirar las cosas de frente, sin temor ante la verdad, es cuando aparece una nueva luz en nuestras vidas que nos alumbra el camino hacia la paz. Porque hemos hecho lo justo y lo justo se complace en la verdad.

Verás y toma en cuenta esto: tus problemas en la vida, reclaman respuesta de verdad, y a ella solo se accede con decisión y valentía, para cuando esto suceda y hayas asumido las cosas tal como son, entonces vendrá el momento esperado, el momento de la paz, para cuando la paz se instale en tu alma y tu alma solo emita paz, verás que serás una luz en el mundo, verás entonces a la verdadera felicidad. Porque estarás en paz contigo mismo y con todos los demás.

© Miguel Ángel Arcel

viernes, 2 de octubre de 2009

TODO DEPENDE DE MI



En ocasiones la senda que escogemos es larga y difícil, pero recuerda:

esas sendas son las que siempre conducen

hacia los panoramas más bellos.


Inevitablemente aparecen desafíos;

tu reaccionas ante ellos y es lo que determina quién eres,

dentro de tu corazón y cuanto más riqueza tengas,

incrementa tus posibilidades de alcanzar la meta,

emprendiendo la labor en forma gradual.


Todo lo que se te pide, es que hagas lo mejor que puedas hacer .

Dáte cuenta de que eres capaz de llevar a cabo milagros,

por tu propio esfuerzo.


Recuerda que las oportunidades golpean tu puerta por alguna razón

y las Oportunidades que te deseas están al alcance de tu mano.


No necesitas ganar todas las veces,

pero si necesitas saber que hace falta para ganar.


De ti depende encontrar la llave que abre la puerta

hacia una vida más cerca de la verdad que te permite sobrevivirlas;

y sobrepasarlas.


Cruza tus puentes.

Enfrentarte a tus desafíos.


Persigue tus aspiraciones y acércalas cada vez más a tu corazón.


Abandona los malos pensamientos y procede con lo que necesitas hacer para que todo esté bien.


Persigue todo lo que deseas de la vida,

con las bendiciones de todas las personas que te aman

y descubre lo que significa realizar tus deseos.