viernes, 8 de junio de 2018

DELICIOSA RECETA CON AGUACATE Y SURIMI



El aguacate es un ingrediente conocido por sus aportes nutricionales. Combinado con el surimi o la carne de cangrejo, es la base de un delicioso ceviche, ensaladas, cremas, etc.
El aguacate y el surimi son dos ingredientes cuyas texturas y sabores se complementan muy bien. Eso se puede comprobar al probar esta receta de ceviche de surimi en canoas de aguacate.
El ceviche es un plato en el que generalmente se cuece carne de pescado blanco en jugo puro de limón. Lleva otros ingredientes vegetales como aguacate y mango, además de toques aromáticos diferentes.
Aunque el surimi es un sucedáneo de la carne de cangrejo, al combinarlo con el limón y los vegetales y frutas se logra un buen balance de sabores. El aguacate aporta, por su parte, un sabor suave con una textura muy cremosa.
Historia del ceviche
Se dice que este plato a base de pescado cocido en jugo cítrico se originó en Perú hace unos dos mil años. Al principio el pescado se cocinaba en un fermento vegetal. Con la llegada de la conquista española este se cambió por el limón y se incorporó la cebolla.
El ceviche fue evolucionando hasta llegar a ser lo que es hoy. Los componentes básicos de la receta original siguen siendo el pescado blanco, el limón, la cebolla, el ají o chile y el maíz. En la actualidad se le han sumado otros ingredientes que han producido agradables variantes, como el mango y el aguacate.
Acerca de su nombre, aún no hay común acuerdo. Algunos afirman que es de origen chibcha, otros del español, del árabe o del inglés. Del chibcha, la palabra “viche” aludiría a la cualidad de tierno.
Por otro lado, el término proveniente de los árabes, “escabeche”, lo asocian con el nombre ceviche. La analogía de los españoles vendría por la palabra “encebollado” que se transformaría en “encebichado”. La versión más jocosa se refiere a los ingleses que llegaban a Perú con aftas en la boca. Al parecer, al probar el plato exclamarían “somafbich” por: son of a bitch. Al ser imitado por los aborígenes, resultó en el actual ceviche.
Ceviche de aguacate y surimi en canoas
En la preparación de este delicioso plato de aguacate y surimi se aprovecha la forma del aguacate para servir en su interior el ceviche de surimi. Es decir, el aguacate vaciado sería el molde ideal para presentar el plato.
Como entrante, este menú es ideal debido a su ligereza que abre el apetito para recibir los siguientes platos. La receta alcanza para 8 personas, por lo que si son más comensales se deben incrementar proporcionalmente las cantidades.

Ingredientes
8 ramitas de cilantro.
Sal y pimienta al gusto.
4 chiles o ajíes dulces.
2 pepinos grandes (60 g).
El zumo de 2 naranjas (150 mL).
1 taza de maíz en granos (150 g).
2 mangos grandes maduros (60 g).
4 aguacates maduros grandes (120 g).
Media taza de zumo de limón (100 mL).
1 cebolla morada grande, o 2 pequeñas (60 g).
2 cucharadas de cilantro finamente picado (20 g).
10 bastones de surimi, que es el sucedáneo de carne de cangrejo, (100 g).
Elaboración
Se procede a cortar el surimi en rodajas pequeñas y a colocarlo en un bol. Luego debe bañarse con los zumos de limón y de naranja.
Salpimentar, revolver y reservar un rato en la nevera.
Se dividen los aguacates por la mitad y se les retira parcialmente la pulpa con una cuchara. Hacerlo de modo que resulten unas canoas con parte de la pulpa aún adherida a la cáscara. Rociar con un poco de jugo de limón para que no ennegrezcan mientras se reservan en la heladera. La parte retirada se corta en trozos y se reserva.
Pelar los mangos y cortar la pulpa en trozos.
Picar finamente la cebolla, el chile y el pepino.
Sacar el recipiente de surimi de la nevera y agregarle la pulpa de aguacate, los trozos de mango, la cebolla, el chile, el pepino y finalmente el cilantro. Revolver todo muy bien.
Dividir proporcionalmente el ceviche vertiendo porciones en las canoas de aguacate hasta agotarlo.
Adornar por encima con ramitas de cilantro y servir de inmediato.
Este delicioso plato de aguacate y surimi tiene la particularidad de que al introducir la cuchara en las cáscaras que fungen de recipientes, se van tomando pedazos de la pulpa adherida. Por sus ingredientes, esta sabrosa receta de aguacate y surimi se considera tropical, y por lo tanto puede complementarse con algún coctel apropiado; en cualquier momento del día, una elaboración muy saludable.

miércoles, 6 de junio de 2018

ANTON LAVEY, EL PAPA OSCURO



Una de las más influyentes personalidades en el mundo de los cultos satánicos fue Anton Szandor LaVey, al que se dio el sobrenombre de Papa Negro, y que con el paso de los años pasó de ser un reputado satanista a transformarse en toda una leyenda. También hay que decir que su vida estuvo envuelta en el misterio, y que una de sus principales ideas era que los seres humanos deben ser los dueños de su destino, y no los dioses.

Nacido el 11 de Abril de 1930 en la ciudad de Chicago, poco después su familia se marcha a California, donde el joven Lavey abandonaría los estudios para trabajar en el circo como organista, profesión que luego ejerció en diversos bares y clubes nocturnos de la ciudad. Su siguiente trabajo fue como fotógrafo para la policía de San Francisco, y según se rumorea (no hay datos contrastados), también hizo de detective psíquico para ellos. Contrae matrimonio con Carole Lansing, de la que nace Karla Lavey (1952), aunque la pareja se separó apenas 8 años más tarde, cuando Lavey se enamora de Diane Hegarty. De su segunda relación nace Zeena Galatea LaVey (1964).

En la ciudad de San Francisco, Lavey se labra una reputación como investigador paranormal mientras sigue con su trabajo como organista, y comienza a celebrar sus “Círculos mágicos” durante las noches de los viernes, atrayendo a cada vez más importantes personalidades de la ciudad.

Su Iglesia de Satanás ve la luz el 30 de Abril (la noche de Walpurgis) de 1966, y Lavey proclama que ese año será a partir de ahora el año 1 de la Era de Satán. Esta iniciativa comenzó a popularizarse tras celebrarse una boda satánica entre un afamado periodista llamado John Raymond y Judiht Case en 1967, lo cual lleva a Lavey a la portada de periódicos como el San Francisco Chronicle y el L.A. Times. Poco después vendrían los bautizos satánicos, los rituales y un disco interpretado por él llamado “La Misa Satánica“.

Mediante diversas influencias como las de Aleister Crowley, Friedrich Nietzsche o las Claves de Enoch (John Dee), Lavey saca a la luz la Biblia de Satán. Entre finales de los años 60 y principios de los 70, Lavey logra su máxima popularidad gracias a apariciones en televisión y documentales. Durante los años 80 nace su tercer hijo Satán Xerxes Carnacki LaVey, del matrimonio con su tercera y última esposa Blanche Barton. Anton Lavey fallece el 29 de Octubre de 1997 en San Francisco, irónicamente un hospital católico, pero se celebra un último acto en memoria de Lavey, un ritual privado en el que fue incinerado y sus cenizas repartidas entre sus tres hijos.

Publicado en: Personajes con Historia

lunes, 4 de junio de 2018

ROBIN HOOD CRONOVISOR



Robin Hood es un personaje que nos ha acompañado desde niños en nuestras lecturas y aventuras. Sin embargo, hay un trasfondo real en su leyenda. Lejos de ser un personaje ingenuo, parece que tras su vida hay hechos contradictorios y desde luego misteriosos que hacen centrar la atención del cronovisor de esta semana en él.

sábado, 2 de junio de 2018

EL INCIERTO ORIGEN DE LOS DEDOS CRUZADOS.



Cruzar los dedos es uno de los gestos más frecuentes para quienes buscan atraer la suerte, pedir que se cumpla un deseo o, en el caso de vernos obligados a prometer algo que no pensemos cumplir. Pese a que la mayoría de nosotros lo haya utilizado en más de una ocasión, con mayor o menor esperanza de éxito, lo cierto es que su origen resulta tan confuso como incierto, lo cual no ha impedido que este pequeño gesto se convierta en uno de los más extendidos del mundo.

El gesto en sí de los dedos se supone que representa una cruz, la cual alejaría las malas influencias y la mala suerte en sí, pero ocurre que esta tradición es pre-cristiana, remontándose a tiempos muy anteriores a la aparición del catolicismo, religión que por otra parte condenaba este tipo de supersticiones. Según la tradición romana, se creía que protegiendo el pulgar bajo los demás dedos se podía ahuyentar a los malos espíritus, quizá esto derivase en el actual cruce de dedos, aunque no se sabe a ciencia cierta.

Otra tradición anterior al cristianismo nos habla de que, si dos personas enlazaban sus dedos índices en forma de cruz, podrían pedir un deseo que sería cumplido, representando con ello la unión de ambas mentes en la consecución de un mismo objetivo. Esta costumbre ha sido simplificada a través de los siglos, dándose “por válida” incluso aunque lo realice sólo una persona.

También hay quien atribuye la invención de este gesto a los miles de africanos que fueron llevados a América como esclavos, y que terminaron por convertirse al catolicismo. La teoría dice que el cruzar los dedos era la única forma que tenían de santiguarse mientras llevaban puestas las cadenas, formando una cruz para poder alzar sus plegarias.

Foto vía: drdianehamilton


jueves, 31 de mayo de 2018

DICE QUE NO PUEDE IR A TRABAJAR PORQUE ESTA DEMASIADO OCUPADO SIENDO UN DIOS REENCARNADO.



Después de recibir un telegrama oficial que le preguntaba por qué solo había ido al trabajo 16 veces en los últimos 8 meses, un ingeniero del estado indio de Gujarat respondió que era la décima encarnación del dios hindú Vishnu, y que había estado demasiado ocupado con trabajo divino para enfocarse en su trabajo.
Rameshchandra Fefar, un ingeniero de la Agencia Punarvasvat Sardar Sarovar (SSPA) del gobierno de Gujarat, afirma que recibió una indicación de su “grandeza divina” en agosto de 1999, en el horóscopo del periódico. Sintió que su cuerpo se desprendía de su ser y se llenaba de “divya anand” (felicidad divina), pero no sabía exactamente qué había sucedido hasta que su esposa leyó el horóscopo diario, que decía que se convertiría en un líder de hombres, y que sería sumamente inteligente.
Pero a pesar de esta revelación divina, el ingeniero continuó trabajando como siempre, e incluso experimentó otra conexión con los dioses en la oficina.
“El 6 de marzo de 2010, estaba en el trabajo cuando sentí la avalancha de poderes de Vishnu”,  dijo Rameshchandra en una entrevista. “Tengo una conexión directa con Dios y sigo su dictado. Mi aatma (alma) se ha vuelto uno con el parmatma (el alma suprema)”.
Pero no fue sino hasta 2014 que el ingeniero se armó de valor para hacerle saber a su familia que él era el décimo avatar de Vishnu, un dios hindú que usualmente se representa con cuatro brazos y piel azul. Incluso hoy, la gente duda de sus afirmaciones, pero promete ofrecer pruebas irrefutables de su divinidad en el futuro cercano.
Rameshchandra Fefar llegó a los titulares de las noticias en todo el mundo a principios de este mes, cuando utilizó su naturaleza divina como excusa para presentarse en su oficina solo 16 veces en los últimos 8 meses.
“Ha permanecido muy errático desde que comenzó a trabajar el 22 de septiembre de 2017”, escribió la gerencia de SSPA en un telegrama. “Ha estado ausente sin autorización. Este tipo de conducta no corresponde a un funcionario del gobierno. Su ausencia del trabajo ha tenido un impacto adverso en el funcionamiento de la rehabilitación que se encuentra en sus etapas finales, ya que no está disponible para proporcionar orientación a los subordinados”.
Decir que la respuesta escrita de Rameshchandra fue impactante sería subestimarla:

“Soy la décima encarnación del Dios Vishnu como Kalki”, escribió el ingeniero a sus jefes. “Estoy haciendo penitencia en casa al entrar en la quinta dimensión para cambiar la conciencia global. Este trabajo no puedo hacerlo en el trabajo. Por lo tanto, no permanezco físicamente presente en la oficina”.

Como se pueden imaginar, el hombre fue ridiculizado en los medios por su inusual excusa, pero arremetió contra sus detractores, alegando que había jugado un papel instrumental en el fin de las severas sequías de la India, y haciéndoles saber que habrá más pruebas de su divinidad en el futuro cercano.
“Incluso si no crees, de hecho soy la décima encarnación del Dios Vishnu, y lo demostraré en los próximos días”, dijo a los periodistas. “Me di cuenta de que soy el avatar de Kalki cuando estaba en mi oficina en marzo de 2010. Desde entonces, tengo poderes divinos. Así como todos se rieron de mí en el momento del Mahabharata, ustedes están haciendo lo mismo porque no pueden ver a Dios en mí”.
Al preguntársele si estaba preocupado por perder su trabajo, Rameshchandra Fefar dijo que todo dependía de los dioses.
“Si la Diosa Jagdamba quiere, puedo tomar el VRS (Plan Voluntario de Retiro)”, dijo el ingeniero. “De lo contrario, dejaré mi renuncia en este mismo instante si ella así lo quiere. El trabajo no es importante, lo importante es este papel”.

Los empleadores del ingeniero dijeron que su caso está siendo revisado por el departamento administrativo.


martes, 29 de mayo de 2018

ALCÁZAR DE SAN JUAN CRONOVISOR



Será muy fácil activar el cronovisor desde el Museo del Hidalgo en Alcázar de San Juan Ciudad Real. Con él viajamos al siglo XVII, al Siglo de Oro, una época en la que la religiosidad exacerbada y la superstición campaban a sus anchas con su doble moral.


domingo, 27 de mayo de 2018

LAS MANOS CERCENADAS Leyenda totonaca




Un día llegó a la Ciudad de México-Tenochtitlan el príncipe Itecupinqui, hijo del Señor totonaca Itzcahuitl. Iba muy enfadado por los terribles tributos que su pueblo debía pagar a Moctezuma Xocoyotzin. Cuando caminaba por la plaza del Templo Mayor, vio a Teizalco, la esposa de Moctezuma,  hija de Totoquihuatzin, el Señor de Tlacopan, y a Tecuichpo, Copo de Algodón, la hija preferida del Huey Tlatoani. El príncipe quedó sumamente impresionado por la belleza de Copo, joven, esbelta y bella como una flor recién abierta. Siguió su camino hasta el palacio del Tlatoani. Cuando entró en la sala de recepciones vio  al emperador sentado en su silla de oro. Moctezuma era atractivo, de piel morena y brillante, cabello negro y lacio que le caía a los hombros, sus facciones recias y masculinas desmentían su carácter un tanto cuanto timorato.
Itecupinqui iba con Ichcatzin el hechicero más competente del Totonacapan que Moctezuma había pedido se le trajese, para que le diera luz acerca de un suceso que le preocupaba. El Huey Tlatoani se les quedó mirando fijamente, sin ocultar su interés, pues sabía que tenía enfrente al más famoso guerrero y al más competente de los chamanes de tierras totonacas. Pausadamente, el monarca habló: -Ha poco tiempo unos pescadores me han traído de la laguna un ave semejante a una grulla, que lleva un espejo en medio de la cabeza. El espejo es redondo y muy pulido, en él vi a las mamalhuaztli, las estrellas del cielo que perforan y taladran. A más de ello, en el espejo aparecieron unas personas extrañas montadas en animales que desconozco, parecidos a venados pero sin cuernos; estos hombres llevaban armas diferentes a las nuestras.
Mis tonalpoulques no conocen el significado de estos prodigios. Por eso quiero que tú, Ichcatzin, me digas que significan. El hechicero sacó de su morral una calabaza donde guardaba ololiuhqui, una hierba alucinógena, la masticó, y afirmó que ahora podría ver el pasado y el futuro. Minutos después, Ichcatzin dijo: -No quisiera inquietarte, sabio soberano, pero las profecías de Quetzalcóatl se están cumpliendo. Unos hombres blancos llegarán por el Oriente, destruirán nuestras ciudades y matarán a nuestros hermanos, los dioses serán vencidos y sus templos destruidos, nuestros señoríos se acabarán. Es el regreso de la Serpiente Emplumada, Quetzalcóatl. Moctezuma al escuchar tales palabras sintió que el mundo se desplomaba.
Ichcatzin y el príncipe se apresuraron a regresar a Papantla, donde vivían, temiendo la cólera del tlatoani. Debían asistir a la fiesta dedicada a Centeocíhuatl, la diosa del maíz. Terminada la fiesta, Itecupinqui fue a buscar a Petálcatl, una vez que le hubieron ofrecido a la diosa el sacrificio de tórtolas, codornices y conejos. Ambos guerreros estuvieron hablando mucho tiempo, y decidieron preparar al ejército para la guerra con los seres extraños, para defender la libertad de los indios, sus hermanos. Al darse cuenta de la cobardía de Moctezuma pensaron que había llegado el momento de liberarse del yugo azteca. Pero Cacamatzin, el mejor guerrero azteca, se enteró de las intenciones del príncipe totonaca, y raudo se dirigió hacia sus tierras. Totonacas y mexicas pelearon en una cruel batalla. Flechas y macanas hirieron a los soldados de ambos mandos, murieron muchos guerreros, fue una espantosa carnicería. En un momento dado, junto a la escalinata del templo a Centéotl, se encontraron frente a frente Cacama e Itecupinqui, pelearon con sus filosas macanas. Ambos eran notables y valerosos guerreros. Súbitamente el guerrero totonaca se tropezó y el Caballero Águila aprovechó la ocasión para asestar un terrible golpe de macana en el pecho del príncipe que le dejó fuera de combate y herido de muerte. Cacamatzin lanzó un estridente grito de victoria y procedió a cortarle las manos a su contrincante. Las manos amputadas eran un poderoso talismán con poderes mágicos. Contento con su trofeo Cacama se creía invencible, gritaba enloquecido: -¡Ya tengo las manos del guerrero más poderoso del Totonacapan! ¡Ahora seré invencible y famoso!
Cacamatzin llamó a Catzintli, un reconocido embalsamador, para que le preparase las manos que había de llevar hasta Tenochtitlan para presentárselas, lleno de orgullo, a Moctezuma II. Pero Catzintli quería mucho a Itecupinqui, porque había conocido a su padre, y había servido en su corte. Esa misma noche, aprovechando un descuido de los mexicas, tomó las manos cercenadas y huyó. Llegó hasta el río Chichicasepa y en un trozo de roca basáltica gris esculpió las maravillosas manos de Itecupinqui. Cuando terminó, enterró las manos del guerrero y se dirigió al templo de la diosa Centeocíhuatl,  colocó en su altar el par de manos esculpido en la roca, para que la diosa protegiera a los totonacas de los terribles acontecimientos que se avecinaban.

Los abuelos relatan que en una cueva situada entre Totomoxtle y Coatzintlali, existía un templo dedicado al dios del trueno, la lluvia y las aguas de los ríos. Siete sacerdotes se reunían en el templo cuando llegaba el tiempo de sembrar las semillas y cultivar la tierra. Siete veces invocaban a los dioses, y cantaban en dirección a los cuatro rumbos del universo. Siete por cuatro suman veintiocho, el número de días de que consta el ciclo lunar. Los sacerdotes tocaban el gran tambor del trueno, arrastraban pieles de animales por la cueva, lanzaban flechas encendidas al Cielo, para que la potente lluvia arrojara sus aguas a la selva. Entonces llovía a torrentes y los ríos Papaloapan y Huitzilac se desbordaban.
El tiempo fue pasando; y en un momento dado llegaron gentes extrañas que decían venir de tierras lejanas. Arribaron por el Golfo de México. Los hombres, las mujeres y los niños extranjeros siempre sonreían, parecían estar muy felices, y en efecto lo estaban, pues después de haber pasado muchas calamidades en el mar, por fin habían llegado a tierras tropicales donde encontraron frutas, animales, agua potable y un hermoso clima. Decidieron asentarse en las tierras encontradas a las que llamaron Totonacapan.
Sin embargo, los siete sacerdotes que vivían en la caverna no estuvieron de acuerdo en que los totonacas invadieran sus tierras, y decidieron producir muchos truenos, relámpagos, , y lluvia para asustarlos. Llovió por mucho tiempo. Alguien se dio cuenta de que tales catástrofes las producían siete sacerdotes que moraban en una cueva. Los totonacas se reunieron en cónclave y decidieron embarcar a los siete sacerdotes provistos de alimentos y agua, y enviarlos al mar de las turquesas, de donde nunca más regresaran. Pero quedaba el problema de los dioses del trueno y de la lluvia. Conscientes de que nada podían hacer contra las divinidades que causaban tales estropicios naturales, los sabios sacerdotes y los principales señores totonacas decidieron adoptar a los dioses, venerarlos y rendirles pleitesía,  para evitar su furia vengadora se hicieron sus fieles.
En el mismo sitio donde estaba la cueva, el templo, y los dioses del trueno y la lluvia, los totonacas levantaron otro magnífico templo, la Pirámide del Tajín, que en lengua totonaca significa el “lugar de las tempestades”. A los dioses del trueno y de la lluvia, se les rezó durante trescientos sesenta y cinco días, que es igual al número de nichos con que cuenta este magnífico templo, para que durante todo el año se tenga buen tiempo y la lluvia caiga satisfactoriamente cuando llega el momento de regar las milpas.

Sonia Iglesias y Cabrera