Es uno de los grandes mitos del mundo
antiguo y aún hoy sigue levantando infinidad de preguntas y dudas. ¿Qué quiso
describir Platón en sus diálogos críticas y Timeo sobre esa extraña isla
llamada Atlántida? Hay referencias que sí encajan con la realidad histórica y
otras que descaradamente hacen referencia a algo absolutamente ficticio.
Intentaremos explicar cada parte en este cronovisor.
PARA QUIENES LES GUSTAN LAS LEYENDAS, MASCOTAS, REFLEXIONES Y ALGUNA QUE OTRA CURIOSIDAD
martes, 13 de noviembre de 2018
domingo, 11 de noviembre de 2018
PASTA CON SALA DE ALMENDRAS
Ingredientes (4 personas)
200 gramos de tagliatelles al huevo.
½ litro de leche.
50 gramos de almendras tostadas.
2 cucharadas de vino blanco.
1 diente de ajo.
4 cucharadas de tomate frito.
Cómo se elabora:
Pelamos el ajo y junto con las
almendras y la mitad de la leche trituramos todo en la batidora hasta formar
una crema. Sin dejar de batir incorporamos un chorrito de aceite de oliva 0´4º
para darle consistencia de mayonesa.
Una vez mezclada y formada la salsa
añadimos las cucharadas de tomate frito y un chorrito de vino blanco.
Cocemos la salsa a fuego suave durante
5 minutos y si estuviese espesa añadimos un chorrito de leche para aligerarla.
En una cazuela con agua hirviendo con
sal introducimos los tallarines. Una vez cocidos, en unos 7 minutos, los
remojamos con agua fría y escurrimos para que dejen de cocer. Mezclamos los
tallarines con la salsa de almendras volvemos a calentar el conjunto y servimos
inmediatamente.
Escrito por F. Eroski
www.consumer.es
viernes, 9 de noviembre de 2018
LEYENDA DE LA MALTO
San Luis de Potosí alberga hoy un
lugar de leyenda, el Edificio Ipiña, ubicado en
la avenida Venustiano Carranza. Este lugar, era el recinto en el que
encerraban a todos aquellos acusados de brujería y/o hechicería en los lejanos
años 1700 de la ciudad que para entonces vestía de mantas o cueros.
Una mujer conocida como La Maltos,
pertenecía a la Inquisición, castigando a todos aquellos acusados de herejía o
brujería, pero como o caso contradictorio, ella misma daba lugar a esas prácticas.
Todos le temían dado su alto alcance y
poder, además de las prácticas oscuras, las mismas que la llevaron a asesinar a
dos personas influyentes de aquella sociedad.
El alto inquisidor no se lo pensó y
ordenó su arresto, el que efectuaría la policía de la localidad con gusto y a
la vez con miedo. Dada la orden, el jefe de policías acompañado de un
subalterno dieron caza a la mujer, que poco podía hacer al verse atrapada por
completo.
Sin embargo les pidió un último deseo,
que dejaran que dibujara en su pared una última obra, para el recuerdo, para
dejar huella de su existencia, y luego de esto, con gusto se entregaría sin
oposición alguna.
En busca de facilitar las cosas y
evitar la furia de aquella dama que paseaba de noche entre fuego y caballos endemoniados,
los oficiales aceptaron la propuesto y La Maltos se dispuso a dibujar.
Con su dedo índice, trazó la figura de
una carreta acompañada de dos caballos casi poseídos, con aspecto atormentante
de verdad y luego de pronunciar “Os
invito a que viajéis conmigo por lo ancho y largo de los continentes
conocidos”, la mujer se montó en esta carreta dibujada ante los atónitos ojos
de los policías, se perdió en el horizonte y los policías del lugar.
No quedó más que el silencio, la
soledad y el cuento que en efecto nadie les creyó a aquellos oficiales, pero sí
quienes sospechaban de la dama.
miércoles, 7 de noviembre de 2018
lunes, 5 de noviembre de 2018
EL ELEFANTE Y LA ALONDRA
El elefante y la alondra es un cuento
de autor anónimo, narrado por María Cristina Salas, autora de varios libros
infantiles y novelas para adultos con web:
www.mariacristinasalas.blogspot.com
La producción y el montaje musical
está a cargo de Paco Bernabé.
Imágenes. Portada de un libro de María
Cristina Salas
sábado, 3 de noviembre de 2018
MOUSSSE DE CHOCOLATE
Ingredientes (4 personas)
4 huevos.
200 gramos de cobertura de chocolate.
150 gramos de azúcar.
2 láminas de gelatinas.
3 decilitros de nata líquida.
75 gramos de azúcar.
Una pizca de vainilla.
Cómo se elabora:
Separamos las claras de las yemas, que
reservamos, y batimos con 120 gramos de azúcar. Remojamos las láminas de
gelatina en agua fría durante 5 minutos y cuando estén blandas escurrimos del
agua fría.
Ponemos al baño maría el chocolate
junto con la gelatina hasta que se deshaga y forme una crema.
Una vez lista la crema, apartamos y
añadimos las yemas batidas con el azúcar, dejándolo enfriar sin parar de darle
vueltas.
Montamos las claras a punto de nieve
con unas gotitas de limón.
Añadimos las claras montadas a la
crema que ya está fría, dando vueltas en sentido envolvente y procurando que
sigan esponjosas.
Montamos la nata con 30 gramos de
azúcar y agregamos la nata, también dando vueltas en sentido envolvente, e
introducimos la mousse en el frigorífico durante dos horas.
Elaboramos la crema chantilly batiendo
la crema de leche con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla, hasta
espesar.
Antes de servir adornamos la mousse
con crema chantilly y espolvoreamos con unos granos de chocolate.
El azúcar se puede sustituir por
edulcorantes sin calorías para hacer este delicioso postre dulce más adecuado
en diversas enfermedades.
Escrito por F. Eroski
www.consumer.es
jueves, 1 de noviembre de 2018
LA CALLE DEL TRUCO
El que no arriesga no gana. Eso fue lo
que en su momento pudo pensar Martín, un jugador como muchos, adinerado como
pocos. Cuenta la leyenda que en uno de los callejones de aquel Guanajuato, una
casa albergaba el lugar de apuestas más concurrido de los alrededores, con
frecuentes asiduos de altos círculos sociales, que buscaban diversión en las
noches de azar de aquel poblado.
Una de estas noches, un rostro pálido
escondido en un sombrero ancho, sobre ropas de la época, entró en esta morada
en busca de un rival, el que encontró en Martín, ese adinerado y exitoso hombre conocido por
todo el pueblo, con propiedades, riquezas, una bella y joven mujer y su hijo.
El reto fue aceptado por aquel
forastero que durante toda la noche ganó sin parar a un confundido pero herido
en su orgullo Martín, así hasta que ya no quedaba nada que apostar, nada que
perder.
Sin embargo, aquel sombrero misterioso
se reclinó sobre la mesa para susurrarle a Martín que aún poseía una riqueza
valiosa que apostar, algo que seguía en su poder, aquella bella y joven mujer
que hacía llamar su esposa, la madre de su hijo.
Martín no lo dudó y se levantó de la
mesa, se retiró a su hogar y desechó la opción. Aunque al día siguiente, su
orgullo le jugó una mala pasada y le llevó a aquella casa de apuestas con su
mujer como única moneda. Muchos cuentan que accedió a la primera.
Pero la verdad es que al igual que al
comienzo, volvió a perder, todo apostado a esa sota de oros, que esa noche
sucumbió ante un seis de espadas.
De esta manera, Martín sólo era dueño
de su vida, aunque sentía haberla perdido por completo esa noche, la misma
noche en la que el sombrero se levantó y dejó ver dos chispas ardientes que
para muchos, eran los ojos del mismísimo demonio.
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