martes, 28 de septiembre de 2010

EXITO


El éxito no se debe a los títulos académicos que tienes, ni a la sangre que heredaste o las escuelas donde estudiaste. No se debe a las dimensiones de tu casa o a cuántos carros tienes en tu cochera. No se trata de si eres subordinado o jefe, o si eres miembro de clubes sociales o deportivos. No tiene que ver con el poder que ejerces, o si hablas bonito y si las luces te siguen cuando lo haces. No se debe a la marca de ropa que usas, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu estatus social. No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo. No se trata si eres miembro importante de tu iglesia o de cuantas horas pasas rezando, sin convertir en acciones hacia el prójimo aquello que predicas. No se trata de cuántos viajes haces al extranjero o si eres sumamente culto y de mundo.



El éxito se debe a cuánta gente te sonríe, a cuántas personas amas y cuántos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu. Se refiere a cuánta gente ayudas sin esperar nada a cambio; a cuanta evitas lastimar y si guardas o no rencor en tu corazón. Se trata de si tus logros no causan daño a tus semejantes o al medio ambiente. Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás. Es sobre si usas tu cabeza tanto como tu corazón, si eres egoísta o generoso, si eres arrogante o humilde, soberbio o considerado, exigente o tolerante. Se refiere a si honras y respetas a tus padres, y si los cuidas en su vejez con amor y compañía, no sólo con dinero y servidumbre. Es acerca de tu bondad, de tu deseo de servir, de tu capacidad de escuchar y de tu valor sobre la conducta. Es acerca de cuántos realmente te aman. Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de SER más, no de tener más. (Autor: FRG)
Publicar un comentario