lunes, 27 de febrero de 2012

LA CIGARRA, EL MANTIS Y EL GORRION



El príncipe de Wu decidió atacar el reino de Ching. Advirtió severamente a sus súbditos que cualquiera que los objetara sería condenado a muerte.


Uno de sus mayordomos quiso protestar, pero no se atrevió. En cambio tomó una honda y unos guijarros y anduvo por el jardín trasero hasta que sus ropas se humedecieron de rocío. Lo hizo durante tres mañanas.

-ven acá le ordenó el príncipe - ¿que haces, porque te mojas tus ropas de rocío?

-contestó el mayordomo, hay un árbol en el jardín, y en él una cigarra. Esta cigarra, ahí posada, chirriando y bebiéndose el rocío, no sabe que hay un mantis detrás. Y el mantis estirándose cual largo es, levanta las patas para atrapar a la cigarra, sin saber que hay un gorrión cerca. El gorrión, a su vez alarga su cuello para picar al mantis, sin darse cuenta de que abajo alguien espera con una honda. Estas tres criaturas están tan ansiosas con beneficiarse con lo que tienen ante sus ojos que no advierten el peligro a sus espaldas.

-bien dicho replicó el príncipe, y desistió de su plan.

Antigua fábula china.
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