domingo, 18 de enero de 2009

FÁBULA DEL HOMBRE Y SUS PERROS

Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido. Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento por esto el perro de caza, lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.
El perro guardián le contestó:

¡No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a tí, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno!

Moraleja:

Pide siempre a tus mayores que te enseñen una preparación y trabajo digno para afrontar tu futuro, y esfórzate en aprenderlo correctamente.

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jueves, 15 de enero de 2009

SONRIE A LA CAMARA

LOS PEORES BOMBEROS DEL MUNDO




Los bomberos de una localidad alemana fueron nombrados los peores del mundo después de que su estación se incendiara hasta los cimientos.

Las seis bombas de la estación de bomberos de Syke, Alemania, perecieron bajo la llamas. 250 bomberos no fueron capaces de controlar el incendio que costó cerca de cinco millones de dólares hasta que la pérdida fue total. Delegaciones de ciudades vecinas debieron asistirlos para, finalmente, poder controlar el infierno desatado.

Los investigadores suponen que el origen de las llamas pudo ser eléctrico o bien producto de ejercicios de entrenamiento que se salieron de control. Según explicaron, este incendio es el segundo que se produce en esa estación de bomberos generando pérdidas totales. En 1994 la misma tuvo que ser reconstruida totalmente y también se perdió el equipo completo.

Según un testigo de la localidad "un servicio de bomberos que no puede evitar que su propia estación y sus carros se incendien no inspira justamente mucha confianza".

CONVICTO PREFIERE LA CÁRCEL A SUS PADRES




Tiene problemas con la justicia pero sus conflictos psicoanalíticos parecerían bastante resueltos. Prefiere volver a prisión que soportar a sus padres.

Un convicto que hace uso del privilegio de la prisión domiciliaria, portando un localizador personal, le rogó a la policía que lo vuelvan a encarcelar. No soportaba vivir con sus padres.

Guido Beneventi, condenado por robo, tuvo la dicha de que le reduzcan la condena con la condición de que se mantuviera en su casa paterna en Palermo, Italia. Una vez ahí, al parecer, sus padres constantemente lo regañaban por sus crímenes y le ordenaban que limpiara su habitación.

En un punto dado Benevienti decidió romper su arresto domiciliario para dirigirse hasta la estación de policía y rogó que lo apresaran. A los policías que lo trasladaron de vuelta a la prisión de Ucciardone les dijo "Uds. son mis salvadores, no podía pasar un día más con ellos. Era como ser un niño otra vez. La prisión es mejor".

miércoles, 14 de enero de 2009

LA JOYA

Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.

Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al pensativo mercader diciéndole:

"Buen amigo, ¡salud! parecéis muy preocupado. ¿Puedo ayudaros en algo?"

"¡Ay!", respondió el árabe con tristeza, "estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas".

"¡Bah!", respondió el inglés, "la pérdida de una joya no debe ser gran cosa para vos que lleváis tesoros sobre vuestros camellos, y os será fácil reponerla".

"¡¿Reponerla?!... ¡¿Reponerla?!", exclamó el árabe. "Bien se que no conocéis el valor de mi pérdida".


"¿Qué joya es, pues?", preguntó el viajero.

"Era una joya", le respondió el mercader, "como no volverá a hacerse otra. Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo.

Adornábanla veinticuatro brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban sesenta más pequeños. Ya veis que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás".

"A fe mía", dijo el inglés, "vuestra joya debía ser preciosa.

Pero, ¿no creéis que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?


"La joya perdida", respondió el árabe, volviendo a quedar pensativo, "era un día, y un día que se pierde no vuelve a encontrarse".

martes, 13 de enero de 2009

MENDIGOS

No sólo son Mendigos los que andan por las calles mal vestidos, pidiendo de comer o beber porque tienen hambre, sed o frío… Hay en muchos rincones del mundo, miles de limosneros escondidos; elegantes, con techo, pan y vino, pero carentes de amor y sintiéndose por dentro vacíos.
Mendigos de un abrazo, de consuelo, de un beso, una mirada, de la presencia de un verdadero amigo o simplemente de una palabra de cariño.
Mendigos que sienten vergüenza de admitir que aunque tienen todo lo material, viven en la pobreza espiritual y se sienten frágiles como niños. Mendigos que darían todo lo que tienen por encontrar el verdadero amor o hallar dentro de sus familias la paz y el calor de hogar. Mendigos que temen volver a amar, porque ya bastante han sufrido han sido traicionados y heridos, tienen miedo de confiar.
Hay muchos hombres y mujeres que les cuesta aceptar y expresar la necesidad tan grande que tienen de sentirse realmente amados y valorados: Madres que imploran la atención de sus hijos; abuelos olvidados, niños y jóvenes que aunque lo tienen todo, se sienten abandonados por sus padres.
El amor y la amistad no se deben mendigar, se merecen por dignidad; fue la herencia que a todos sus hijos Dios por igual nos ha dejado; pero aún así son demasiados los corazones rotos que, aunque por fuera se ven elegantes y bien vestidos; realmente en su interior están destrozados. ¿Cuántas veces hemos pasado por el lado de mendigos de amor y los hemos ignorado? ¿Cuántas veces hemos juzgado mal a personas que hacen lo que hacen, porque están hambrientos de ternura y afecto y nadie se los ha dado. A lo mejor tú o yo algunas veces nos hemos sentido carentes de cariño y anhelamos que alguien nos ame de tal forma que nos devuelvan la ilusión, lográndose reparar y fortalecer nuestro corazón. Son esos momentos en que hemos perdido lo que más hemos querido, o simplemente no hemos encontrado lo que tanto anhelamos, nos sentimos tan solos y deprimidos que creemos perder la razón.
Seamos de aquellos que son capaces de brindar a todos amor y amistad, hagamos que amando sin distinción, logremos acabar con esa mendicidad; para que podamos construir un mundo mejor y pueda reinar por fin la paz en cada rincón. Es el mandato que El Maestro nos ha querido dejar, cuando nos dijo:"Ámense los unos a los otros como yo los he amado".