miércoles, 9 de marzo de 2016

MUERE EL QUINTO BEATLE, GEORGE MARTIN.

El célebre productor musical falleció a los 90 años, según han confirmado Ringo Starr y Sean Lennon.
George Martin, quien fuera productor de los Beatles, ha fallecido a los 90 años, informó hoy el ex baterista del grupo musical de Liverpool, Ringo Starr.

En su cuenta de la red social Twitter, Starr dice que echará mucho de menos a Martin, considerado el "quinto Beatle" y pilar del éxito musical de los "cuatro fabulosos".

"Dios bendiga a George Martin, paz y amor para Judy (su mujer) y su familia. Cariños de Ringo y Barbara (esposa del batería). Se echará de menos a George", reza el mensaje del exbeatle.

En su mensaje, en el que no informa dónde murió el exproductor,  Starr recuerda también la "amabilidad" de George Martin.

Tras conocerse la noticia, el primer ministro británico, David Cameron, rindió tributo a la figura de Martin al afirmar que éste fue "un gigante de la música" al "trabajar con los cuatro fabulosos para crear la música pop más perdurable".

Sean Ono Lennon, hijo de John Lennon y Yoko Ono, colgó en su cuenta de la red social Instagram una foto de Martin y un mensaje en el que admite sentirse conmocionado por la noticia.

El representante de Martin, Adam Sharp, dijo hoy que el productor de los Beatles fue un "auténtico caballero" y su familia agradece las muestras de afectos.

"Fue una inspiración para muchos y es reconocido globalmente como uno de los talentos más creativos de la música. Al final fue un auténtico caballero. La familia pide que se respete su intimidad en este momento", añadió Sharp.

El actor Roger Moore, que interpretó a James Bond, colgó en su cuenta de Twitter que Martin ayudó a que su primera película como el agente 007, "Vive y deja morir”, con voz de Paul McCartney, tuviera una música que "sonara magníficamente" .

Durante cinco décadas, George Martin ayudó a producir más de 700 discos y fue la figura que ayudó a lanzar a los Beatles a la fama cuando dirigía el sello discográfico Parlophone, una división de EMI, después de escuchar una cinta de prueba del cuarteto en 1962.

Martin fue responsable de producir todos los trabajos de los Beatles, que grabaron sus discos en los emblemáticos estudios de Abbey Road, en el barrio londinense de St. John's Wood.

Durante su larga trayectoria profesional, Martin ganó numerosos premios de música Grammy y trabajó también en cine y televisión.

Además, ocupó cargos en empresas de medios de comunicación y contribuyó a causas benéficas, incluidos sus trabajos para The Prince's Trust, formada por el príncipe Carlos para ayudar a los jóvenes con talento, y la isla caribeña de Montserrat.

La reina Isabel II le concedió en 1996 el título de Caballero por sus servicios a la industria musical y a la cultura popular.

Nacido el 3 de enero de 1926, George Martin fue hijo de carpintero en el barrio de Holloway, en el norte de Londres
Asistió en la Escuela Guildhall de Música y Drama desde 1947 hasta 1950, donde estudió piano y oboe y, tras su graduación, trabajó para el departamento de música clásica de la BBC, y más tarde se unió a la discográfica EMI.


Entre otras cosas, Martin produjo comedias y novedosas grabaciones en los principios de la década de los 50 y trabajó con Peter Sellers y Spike Milligan, entre otros.

EL DESPERDICIO DE COMIDA EN TODO EL MUNDO HA SIDO UN TEMA DE CONTROVERSIA Y RECHAZO DURANTE MUCHAS DECADAS.

Se estima que cada año más de 1,3 millones de toneladas de alimentos van a parar a la basura, mientras que en muchos lugares mueren por desnutrición y hambre.
Durante muchos años se ha luchado por disminuir esa cifra, pero los resultados de los estudios demuestran que aún hay una pérdida anual significativa.
La principal crítica contra los grandes distribuidores es que muchas veces dejan perder una parte importante de sus alimentos en lugar de donarlos para los más necesitados.
Por esta razón, desde mediados del año pasado en Francia, un hombre de 35 años llamado Arash Derambarsh propuso la iniciativa de crear una ley para impedir que los supermercados desechen alimentos que no vendan.
La idea de Arash sugiere que, en lugar de desperdiciar, los establecimientos hagan donaciones a organizaciones benéficas y bancos de alimentos para que ellos los distribuyan entre quienes lo necesitan.
Tras una campaña multitudinaria apoyada por compradores y activistas que luchan contra la pobreza, el Senado Francés aprobó por unanimidad la ley que beneficiará a miles de personas sin hogar.
Francia, el primer país del mundo en aplicar esta ley
La decisión del Senado Francés convirtió a Francia en el primer país del mundo que prohíbe a los supermercados el desperdicio o destrucción de comida.
Los establecimientos de más de 400 metros cuadrados tendrán la obligación de firmar contratos de donación con entidades benéficas pues, de no hacerlo, tendrán que abonar una multa de 75 000 euros o dos años de prisión.
La noticia ha alegrado a los promotores de las organizaciones benéficas, pues aseguran que esto les ayudará a aumentar la calidad y diversidad de los alimentos que reciben para distribuir.
Jacques Bailet, jefe de la red de bancos de alimentos francesa, expresó que espera que la medida sirva para incrementar la donación de frutas, verduras y carnes que, en términos nutricionales, son el mayor déficit que tienen ahora.
Los responsables de la recogida y el almacenamiento de todos los alimentos serán los bancos y organizaciones benéficas registradas, que esperan también aumentar el personal para hacer más efectivo el manejo de la nueva afluencia de alimentos.
Muchos de estos serán entregados en comedores comunitarios y centros adecuados, en lugar de ser repartidos en las calles.

La ley también castigará a los supermercados que echen a perder las comidas a propósito, una práctica que ha incrementado en muchos establecimientos con el fin de evitar que las personas que hurgan en la basura coman de sus contenedores.
Y es que, por desgracia, en los últimos años ha aumentado el número de familias, estudiantes y personas sin empleo que buscan en los basureros aquellos productos que aún son aptos para el consumo y que han sido tirados por estar próxima su fecha de consumo preferente.
El inconveniente es que en muchos lugares rocían con lejía los alimentos que se tiran para, según ellos, evitar intoxicaciones alimentarias por ingerirlos en estas condiciones.
Por su parte, hay quienes los almacenan en bodegas privadas donde luego los recolectan los camiones de la basura.
Los próximos retos de las organizaciones benéficas…
Con este primer logro alcanzado, las organizaciones benéficas se preparan para cumplir con los retos que vienen a partir de ahora.
El primero será encontrar más voluntarios dispuestos a colaborar con el manejo y distribución de los alimentos. También necesitarán más camiones, depósitos y refrigeradores que permitan atender al incremento de las donaciones.
Por otro lado, el principal objetivo será persuadir a la UE para que consideren decretar una medida similar en los demás Estados miembro.
El desperdicio de comida en Francia corresponde en un 11% a las tiendas, en un 67% a los consumidores y en un 15% a los restaurantes; por lo tanto, los promotores de esta iniciativa saben que aún hay mucho por hacer.
No obstante, con la ley decretada saben que han dado uno de los pasos más importantes hacia una sociedad más consciente y sostenible.
Bailet asegura que con tan solo un incremento del 15% de las donaciones provenientes de supermercados podrán entregarse 10 millones de platos más de comida al año.

El sueño a largo plazo es que muchos países del mundo adopten leyes como esta para disminuir el desperdicio pero, sobre todo, para darles la oportunidad de comer a quienes lo necesitan.

lunes, 7 de marzo de 2016

VALORA LAS PERSONAS CUANDO LAS TIENES, NO CUANDO LAS PIERDES.

En lugar de echar de menos aquellas cosas o personas que hemos perdido debemos aprender a disfrutar y valorar lo que aún tenemos y a aquellos que están a nuestro lado.
A lo largo de nuestra existencia y del ciclo vital, las personas perdemos a muchos seres amados.
No estamos hablando solo de fallecimientos, puesto que en nuestro camino nos han dicho adiós seres significativos que, por las razones que sean, se han alejado para no formar parte de nuestro presente.
Cuando pierdes a alguien se abre un tiempo de recogimiento y de reflexión donde intentas buscar un porqué a lo sucedido. La forma en que superemos este proceso y las conclusiones a las que lleguemos nos habrán de ayudar a afrontar el futuro de un modo u otro.
Lo que pierdes no siempre te permite avanzar “más ligero”
En nuestro espacio te hablamos en muchas ocasiones de la necesidad de “avanzar ligeros”, de dejar a un lado esas relaciones complejas que, en lugar de traernos el equilibrio, nos traen la infelicidad.
Ahora bien, hay algo tan importante como alejarnos de lo que nos hace daño, y es saber ofrecer también lo mejor de nosotros mismos a las personas que amamos en el “aquí y ahora”, sin esperar a un mañana, y sin dar por sentado determinadas cosas.
En la actualidad, la sociedad se erige sobre los pilares de la rapidez y de la fragilidad del vínculo. Lo queremos todo y lo queremos ya, y no siempre toleramos la frustración, el que nos digan que “no” o que determinadas cosas no sean como nosotros esperamos.
En los últimos años ha surgido un interesante movimiento social llamado “Slow” (despacio) que ensalza la necesidad de ralentizar nuestros ritmos y permitir vivir nuestras relaciones con mayor plenitud, apreciando las cosas más básicas y sencillas de la vida.
Aspectos como nuestra focalización en el trabajo, en la necesidad de superación, de conseguir cosas, y de acumular esas mismas cosas, nos hace perder el valor de ese amor más puro y esencial de nuestras relaciones personales.
Si mantenemos este estilo de vida lo que va a ocurrir es que acabaremos perdiendo aquello que de verdad consideramos importante. Y lo que pierdes es una herida que queda para siempre en tu corazón.
La prisa es el mayor enemigo de la conciencia plena, de esa actitud ante la vida que se permite ir más despacio y apreciar cada aspecto que te rodea, y a las personas que te son significativas.
Los vínculos que se hacen fuertes se alimentan del cariño sincero, la reciprocidad y el reconocimiento. Si quienes nos rodean no sienten estos aspectos, corremos el riesgo de perderlos. Las relaciones necesitan ser nutridas y atendidas y, por ello, siempre valdrá la pena reducir el ritmo y mirar lo que tenemos delante de nosotros.
La necesidad de vivir siendo conscientes de lo que es importante
Puede parecer una obviedad, pero no todo el mundo es capaz de establecer prioridades en su vida y atender aquello que es importante frente a lo que se alza como secundario.
Tenemos claro que nuestras obligaciones laborales, por ejemplo, son esenciales para mantener una familia y para obtener una vida digna. Ahora bien, en ocasiones, no hace falta aspirar tan alto o llegar tan bajo como para dejar que el estrés o la presión nos haga perder la salud, e incluso a quienes amamos.
La vida es saber mantener un equilibrio y ser capaces de reorganizar nuestra atención, intereses y motivación hacia aspectos que puedan enriquecernos “no materialmente” sino emocionalmente.
No hace falta pensar en aquello de “vive hoy como si no existiera mañana, o abraza a tus hijos con tal intensidad como si fuera la última vez”. No debemos caer en esos pensamientos fatalistas, se trata simplemente de permitirnos disfrutar el presente en su máximo sentido.
Toda pérdida se vive con sufrimiento. Incluso las separaciones que son necesarias, nos abocan a un periodo de cierta introspección donde hemos de curar muchas heridas. Así pues, para prevenir estas situaciones hay que estar preparado.
Hemos de entender que en esta vida nada prevalece para siempre. Somos breves pasajeros en un mundo de incertidumbre.
Ahora bien, si la existencia ya de por sí es algo cruel al traernos alguna que otra fatalidad, vale la pena aprovechar esa área que “sí es controlable” por nuestra parte. Si quieres a alguien, atiéndelo y demuéstrale tus sentimientos para que no se vaya de tu lado.
No estamos hablando solo de relaciones de pareja. Todo vínculo necesita atención: ofrece atención, cariño y respeto a tus hijos para que el día de mañana, cuando sean adultos, tengan siempre un motivo para volver a tu lado.
Haz lo mismo con tus amigos, con tus otros familiares.

Si quieres a alguien valorarlo cuando lo tengas, o correrás el peligro de lamentar todo lo perdido si deciden alejarse de tu lado.

viernes, 4 de marzo de 2016

LA DEPRESION Y LA ANSIEDAD SON SIGNOS DE LUCHA, NO DE DEBILIDAD

Los problemas emocionales no son una elección, y nadie desea atravesar una depresión ni pasar por momentos de ansiedad. Simplemente, pueden surgir tras un período de acumular situaciones y circunstancias complicadas.
Existe la falsa creencia de que la ansiedad y la depresión son signos de debilidad y de incapacidad para la vida. Pero no, una persona con ansiedad, depresión o síntomas mixtos NO está loca ni es endeble, de carácter débil o inferior.
Resulta triste y agotador pelear con esto, pero es una realidad social que no podemos obviar. Así, a pesar de los avances de la ciencia, el inconsciente moderno que envuelve a nuestra sociedad aún piensa que los problemas emocionales y psicológicos son sinónimos de fragilidad y vulnerabilidad.
Por eso, dado que la depresión y la ansiedad no se contemplan como heridas que necesitan atención, es habitual escuchar discursos circulares con argumentos del tipo: “relájate”, “no es para tanto”, “empieza a espabilar, la vida no es esto”, “no tienes razones para llorar”, “comienza a madurar”, etc.
Así, del mismo modo que no se nos ocurriría ignorar el dolor que producen fuerte punzadas en el estómago o una gran migraña, no deberíamos hacer de menos el dolor emocional.
No podemos dejar que estas heridas emocionales se curen sin más, sino que debemos trabajar sobre ellas y extraer el significado que entrañan sus síntomas.
O sea, debemos acudir a un psicólogo que nos ayude y nos proporcione estrategias para hacer frente a ese gran dolor emocional que generan la ansiedad y la depresión.
Siguiendo con nuestro ejemplo, al igual que dejamos de consumir lactosa si descubrimos que somos intolerantes, deberemos “dejar de consumir” aquellos pensamientos y circunstancias que infectan nuestra herida emocional.
No valen vendas o parches: debemos limpiarlas y sanearlas.
Por eso en este artículo pretendemos normalizar aquellas sensaciones de las personas que padecen problemas emocionales de este tipo. Veamos más sobre esto para comprenderla y concienciarnos…
La ansiedad, un viaje nefasto en una montaña rusa
Las sensaciones que padecemos con la ansiedad son muy similares a las que se generan en el viaje de una montaña rusa en el que comenzamos a encontrarnos mal.

Pongámonos en situación. Hemos ido a pasar el día a un parque de atracciones en el que se encuentra una apetecible montaña rusa en la que decidimos montarnos. Para hacerlo tenemos que esperar una gran fila hasta que llega nuestro turno.
El día es caluroso y el sol está pegando fuertemente en nuestra cabeza, lo que nos provoca un gran dolor y malestar físico. Nos sentimos cansados y no tenemos ganas de subir al vagón, pero lo hacemos, porque estamos ahí para disfrutar.
Una vez subidos nuestro corazón empieza a palpitar, todo da vueltas a nuestro alrededor, los vagones giran 360º varias veces, nos sumergimos en túneles oscuros y los globos parecen atacarnos.
Nuestra respiración se acelera y nuestro corazón no puede parar. Sentimos que de un momento a otro nos va a dar algo. Nuestras sensaciones están desordenadas, algo nos aprisiona el pecho, nos quedamos inmóviles y sin capacidad de reacción.
No podemos evitar pensar en negativo. Gritamos, lloramos y nos quejamos, pero nadie nos oye, ni siquiera nosotros. Pedimos desesperadamente que pare y sentimos morir en el intento.
Sin embargo, no conseguimos que nuestro vagón frene, pues este solo parará cuando pasen los minutos que estaban programados para el viaje.
En este sentido, un ataque de ansiedad es igual que un viaje desafortunado en una montaña rusa. De un momento a otro va a parar, pero no sabemos cuándo ni cómo, por lo que mantener el control ante esa incertidumbre es complicado.
La depresión, la oscuridad del alma
Quien padece depresión siente que todo se envuelve en tinieblas. Poco a poco va perdiendo la ilusión por lo que le rodea, no hay nada que le anime o que le motive, le cuesta estudiar o ir a trabajar y se encuentra inmensamente triste o irritable.
La depresión es la gota que colma el vaso, un vaso que está hasta arriba de situaciones y circunstancias complicadas que han hecho mella en nosotros y que nos descolocan.
Por eso es importante que, en cuanto nos demos cuenta de que algo va mal, acudamos a un profesional que nos apoye y dé coherencia emocional a lo que nos sucede.
Nadie está libre de las garras de la depresión y la ansiedad
La depresión y la ansiedad no son signos de debilidad, sino de fortaleza. Estos problemas emocionales no aparecen de la noche a la mañana, sino que se cuecen en las fraguas del infierno de la vida, en las dificultades y en el agotamiento emocional.
Tampoco son consecuencia de una elección personal. No podemos decidir si queremos o no queremos que nos acompañen. Ambos problemas emocionales se derivan de la lucha contra las dificultades vitales que nos acompañan y, por lo tanto, de haber intentado permanecer fuertes demasiado tiempo.
No podemos olvidarnos de esto, pues nadie está libre de relacionarse con la ansiedad y la depresión en algún momento de su vida, sea de manera directa o indirecta.
Pongamos atención, comprendamos estos problemas y, sobre todo, no los juzguemos…


miércoles, 2 de marzo de 2016

EL REY DEL LAGO ( ÉL ULTIMO SAMURAI)

ERASE UNA VEZ… UN FORNIDO Y VALEROSO GUERRERO LLAMADO HITO.
NO TENIA MIEDO A NADA Y DE NADIE Y, SIN EMBARGO, EN TODAS LAS GUERRAS EN LAS QUE PARTICIPO SIEMPRE ESTUVO AL LADO DE LOS VENCIDOS.
ENTRE LA GENTE EMPEZÓ A MURMURARSE QUE QUIZÁS FUESE ÉL QUIEN TRAJESE LA MALA SUERTE. NADIE QUERÍA RECLUTARLO Y, POR TANTO, TRANSCURRIDO ALGÚN TIEMPO, ESTE SAMURAI NO TUVO OTRA OPCIÓN QUE LA IDEA DE DEJAR SU PAÍS.
DESPUÉS DE HABER METIDO ALGUNAS PROVISIONES EN UN SACO Y LLENADO UN PELLEJO CON VINO, SE FUE ARMADO CON SU FIEL ESPADA, SU ARCO Y TRES FLECHAS.
CAMINA QUE CAMINA, AL CABO DE UNOS DÍAS LLEGO A LAS ORILLAS DE UN GRAN LAGO. LO CRUZABA UN ESTRECHO PUENTE CONSTRUIDO SOBRE UN RÍO CUYAS AGUAS IMPETUOSAS ALIMENTABAN EL LAGO. HITO SE PARO SORPRENDIDO; UNA SERPIENTE ENORME, QUE PARECÍA DORMIDA, OCUPABA TODA LA EXTENSIÓN DEL PUENTE; DE SU BOCA ENTREABIERTA SALIA HUMO Y ALGUNA QUE OTRA LENGUA DE FUEGO. EL GUERRERO NI SE INMUTO.
-¡ NO SERA ESTA BESTIA LA QUE ME DETENGA!. DE PUNTILLAS, PARA NO DESPERTARLA, CAMINO DECIDIDO A CRUZAR EL PUENTE. SOLO HABÍA ANDADO UNOS PASOS CUANDO ESCUCHO UNA VOZ A SUS ESPALDAS:
-¡ SAMURAI, ESPERA! ¡QUIERO HABLAR CONTIGO!
HITO SE GIRO. LA SERPIENTE HABÍA DESAPARECIDO Y, EN SU LUGAR, VIO A UN HOMBRE IMPRESIONANTEMENTE Y RICAMENTE VESTIDO.
-ERES UN VALIENTE – LE DIJO ESTE – ESTOY BUSCANDO A UN SAMURAI AGUERRIDO Y SIN MIEDO; CUANDO APARECE UNO, ME TRANSFORMO EN SERPIENTE PARA PODER A PRUEBA SU VALOR. HASTA AHORA TODOS HAN HUIDO. ¡ SOLO TU TE HAS ATREVIDO A CRUZAR EL PUENTE!.
-¿ Y TU QUE QUIEN ERES? – LE PREGUNTO EL SAMURAI.
-      SOY EL REY CUYOS DOMINIOS EMPIEZAN AL FINAL DE ESTE PUENTE. DESDE HACE MUCHO TIEMPO, UN DRAGÓN ENORME APARECE EN EL LAGO Y DEVORA TODO AQUEL QUE SE PONE A SU ALCANCE; Y NO SE VUELVE A SUMERGIR HASTA QUE HA SACIADO SU APETITO. MIS SÚBDITOS ME ABANDONAN Y SE ALEJAN DE ESTA AGUA LLENA DE PECES, DONDE HACE POCO TIEMPO PESCABAN TAN FELICES.
-      ¡CREO COMPRENDER LO QUE DESEAS DE MI!- EXCLAMO HITO.
-      ¡ CIERTAMENTE ¡ – LE RESPONDIÓ EL REY – NECESITO A UN SAMURAI QUE SE ENFRENTE CON EL DRAGÓN Y LE DE MUERTE, SI VENCES, PODRÁS PEDIRME LO QUE QUIERAS.
-      ¡NO ES FALTA DE VALENTÍA LO QUE ME FALTA, PERO PARECE QUE LES TRAIGO MALA SUERTE A QUIENES ME RECLUTAN PARA LUCHAR!. EXCLAMO APENADO EL SAMURAI-. ¡NO ME GUSTARÍA QUE LA SUERTE EN ESTE CASO TE FUERA ESQUIVA POR MI CULPA!.
EL REY LE PUSO UNA MANO EN LA ESPADA Y LE DIJO CON AFECTO:
-      VEN CONMIGO A MI PALACIO. EL HORROR Y LA DESOLACIÓN  QUE ENCONTRARAS A LO LARGO DEL CAMINO TE CONVENCERAS DE QUE ERES LA ULTIMA ESPERANZA QUE NOS QUEDA.
HABÍAN LLEGADO AL PALACIO CUANDO OYERON UNOS GRITOS HORRENDOS  QUE PROCEDÍAN DE UNA CALLE CERCANA. EL REY SE PUSO PÁLIDO Y GRITO.
-      ¡ ESTA AQUÍ, ESTA AQUÍ!
EL SAMURAI TERMINO TRANQUILAMENTE DE BEBER SU COPA DE SAKE Y SALIO AL ENCUENTRO DEL DRAGÓN QUE SE APROXIMABA ENFURECIDO. LA PRIMERA FLECHA DIO DE LLENO EN EL CUELLO DEL DRAGÓN, PARA SOLO HIZO AUMENTAR SU FEROCIDAD. CON LA SEGUNDA FLECHA, HITO ÚNICAMENTE LOGRO QUE EL DRAGON ESCUPIERA FUEGO DE SUS FAUCES CON MAS RABIA. UNOS INSTANTES MAS EL DRAGON HABRÍA ACABADO CON LA VIDA DEL SAMURAI.
-      ¡ SOLO ME QUEDA UNA FLECHA! ¡ SI FALLO…! DE PRONTO LE VINO A LA MEMORIA LAS HAZAÑAS DE UN FAMOSO GUERRERO QUE DE PEQUEÑO LE HABÍA CONTADO SU ABUELO: <<… Y HAY UN VENENO MORTAL PARA LOS DRAGONES.>>
DE INMEDIATO, ENSALIVO LA PUNTA DE LA ULTIMA FLECHA QUE LE QUEDABA, TENSO EL ARCO Y DISPARO CON TODAS SUS FUERZAS CONTRA EL PECHO DEL DRAGÓN.
 EL DRAGÓN SEGUÍA SU MARCHA COMO SÍ TAL COSA. APENAS SI TUVO TIEMPO EL SAMURAI DE ECHARSE A UN LADO Y ASÍ  EVITAR EL ATAQUE. ESTABA A PUNTO DE DESENVAINAR SU ESPADA CUANDO EL DRAGÓN CAYO FULMINADO.
LA PESADILLA HABÍA TERMINADO. INCRÉDULOS, LOS HABITANTES EMPEZARON A ACERCARSE. TAMBIÉN EL REY LLEGO ALBOROZADO. PERO EL MAS INCRÉDULO DE TODOS FUE EL PROPIO HITO, QUE NO SOLO HABÍA VENCIDO AL DRAGÓN, SINO TAMBIÉN A LA MALA SUERTE

martes, 1 de marzo de 2016

7 TIPOS DE PERSONAS ENVIDIOSAS



Hablamos de envidia sana y de envidia mala, pero ¿realmente existe una diferencia palpable cuando hablamos de personas envidiosas? La envidia es un deseo de tener o hacer lo que ha logrado la otra persona. Esto nos hace sentir mal, aunque en ocasiones lo tomamos como impulso para conseguir nuestras propias metas.
De todos modos, debemos alejarnos de las personas envidiosas, aunque el peor mal lo sufren ellas mismas. Tenemos que identificarlas y saber cómo ser indiferentes, para que no nos afecten y no interfieran en nuestros logros.
Tipos de personas envidiosas
La envidia la consideramos negativa cuando esta además de anhelar lo que consigue el otro pretende hacer algún tipo de daño. Ya sea manipulando, criticando o utilizando algún mecanismo para que el otro no se sienta merecedor de su éxito.


Dentro de este tipo de envidia negativa que todos vemos con malos ojos, nos encontramos con 7 tipos de personas envidiosas que debemos saber identificar. Seguramente algunas te suenen e incluso les pongas cara:
1. La sádica-sarcástica
Este tipo de persona se lo toma todo con mucho humor, pero se delatan cuando emiten sonrisitas sarcásticas que son el preludio de una gran bomba.
Intentan camuflar lo negativo con lo positivo, así te dicen frases tales como “Gracias, pero me podrías haber preguntado cuál era mi bebida favorita antes de traerme una”.
2. La bala directa
Es aquella que no duda en lanzarte su dardo directamente con algo relacionado a tu físico como puede ser “¡Menudo culo has echado!”. Suelen ser personas muy inseguras de sí mismas y de su cuerpo, necesitan hacerte sentir mal y que así no disfrutes ni estés conforme con lo que tienes.
3. La que supura negatividad

Este tipo de envidiosos no cesan en decir una palabra negativa tras otra. Por ejemplo, si dices que has encontrado trabajo te dirán que nunca lograrás un contrato indefinido, que te echarán a la mínima oportunidad, etcétera. En definitiva, logran deprimirte sobre todo cuando tú te encuentras lleno de felicidad.


4. La dulce asesina
La dulce asesina es aquella persona que empieza despacito hasta acabar destrozándote por completo. De esta manera, si tú le dices que se vista rápido, ella lo hará despacio para que llegues tarde a donde tengas que ir. En definitiva, es sutil y te hace daño sin que te lo esperes.
5. La entrometida
La persona entrometida vive husmeando allí donde no debería, en la vida de todo el mundo. Al principio quizás no los percibas como una persona entrometida, sino como alguien que tan solo quiere ayudar. Pero, te darás cuenta de que esconde algo y ahí es cuando te empezará a hacer sentir mal. ¡Se está metiendo en tu vida!
6. La ególatra

La persona ególatra siempre tiene las cosas mejores que las tuyas. Si tu perro es grande el de ella será más, si tu habitación es luminosa, la suya más aún. No están satisfechas con lo que tienen y quieren aparentar lo contrario. Eso sí, son muy seductoras a la par que mentirosas, un arma de doble filo.

 7. La que acecha
Es la persona que no está ni en contra tuya ni contigo. Simplemente se encuentra apartada, ausente, observando todos tus movimientos. De esta manera, cuando te pasa algo malo te suelta un “¿Ves?, te lo dije”. Tan solo esperan, silenciosamente, para atacar en el momento preciso.

¿Por qué me envidiarán?
Si has sufrido de alguna de las personas mencionadas anteriormente, quizás te preguntes porqué te habrán de envidiar, porqué te quieren hacer daño si tú vives tu vida sin meterte en la de los demás. La respuesta es simple, no están contentas con su vida y lejos de arreglar esto se meten en la tuya.
Es importante saber alejarse de estas personas que solo nos traerán dolores de cabeza y tormentos. No podemos hacerlas cambiar de parecer, pues solo ellas deberán darse cuenta en el momento preciso que la envidia no es el camino.
La envidia es algo tóxico, algo que se debería erradicar porque nos mina, nos frustra, nos hace sentir poco valorados. La envidia es el consuelo de aquellos que no saben aceptarse tal y como son, que proyectan en los demás el daño que una vez ellos sufrieron.



Debemos compadecernos de los envidiosos porque ellos sufren en su vida, tienen muchos problemas y el mal que causan es fruto de su desaliento interior. Pero, esto no justifica que tú debas dejar que entren en tu vida y te hagan daño. Es el momento de que les pares los pies.


lunes, 29 de febrero de 2016

TUS CREENCIAS NO TE HACEN MEJOR PERSONA, TUS ACCIONES SI

 Debemos ser coherentes y que nuestras acciones respondan a nuestras creencias. A su vez, el respeto por aquellos que tienen una opinión diferente es fundamental para mantener el equilibrio.
Las más nobles creencias caen en la falsedad si no se reflejan en ejemplos, en acciones, en demostraciones auténticas de esos supuestos pensamientos.
Vivimos en una sociedad que acostumbra a ensalzar grandes proclamas: practicar la solidaridad, el respeto, la ayuda al desvalido, el apoyo social a todo tipo de víctimas…
Sin embargo, en nuestra realidad más cercana y en lo que cada día vemos en nuestras redes sociales y en la televisión, nada de esto parece cumplirse.
Es como si una buena parte de nosotros defendiéramos ciertas creencias en voz alta pero más tarde, en la cotidianidad, actuáramos de un modo más frío e interesado.

Hoy, en nuestro espacio, te invitamos a reflexionar sobre ello.

La función de las creencias en el ser humano
Actúa con lo que predicas, defiende lo que ensalzas y, ante todo, permite que tus creencias te hagan mejor persona gracias a los actos que las acompañan.

En cierto modo, la mayoría de nosotros valoramos esas actitudes basadas en la nobleza y el respeto, pero el principal problema reside en que existe un límite: mi interés propio, mi bienestar.

Es algo complejo que merece la pena comprender un poco más:


Las creencias son estados de la mente que las personas asumen como verdaderos y válidos de acuerdo a ciertas actitudes y experiencias personales.
Ahora bien, es interesante tener en cuenta que, a menudo, las personas tenemos dos tipos de creencias: por una parte estarían aquellas que nos gusta expresar en voz alta y que, socialmente, están muy bien vistas (yo valoro el respeto, el ayudar a quien me rodea, defender la naturaleza…).
Por otro lado, contamos con esas creencias implícitas que se basan en la experiencia emocional y de las que en ocasiones, no somos plenamente conscientes:
Yo no voy a ayudar a este amigo porque pienso que no lo merece (cuando en realidad, no lo haces porque sientes envidia de él, o rechazas su orientación política, etc.).
Psicólogos y estudiosos del tema como, por ejemplo, Janoff-Bulman, nos dicen que las personas tenemos un sistema conceptual básico de creencias.
Estas nos permiten afrontar la vida de un modo más seguro, según lo que pensamos que está bien y las expectativas que tenemos acerca del mundo y de nosotros mismos.
Tenemos un sistema de creencias sobre nuestra dignidad, y es aquí donde hacemos una clara selección entre lo que aceptamos o lo que no para “protegernos y defendernos”. Es en esta dimensión donde suelen entrar también los egoísmos.
Disponemos también de un esquema de creencias sobre cómo funciona el mundo, la justicia y el azar.
La necesidad de ser coherentes con nuestras creencias
Las personas aprendemos cada día, y ante nuevas experiencias obtenemos nuestros propios aprendizajes que nos permitirán ver el mundo de una forma, y defender unas cosas por encima de otras.
Algo que debemos tener en cuenta es que para una mejor convivencia es necesario mantener unas actitudes que nos permitan respetar a los demás y ofrecer así lo mejor de nosotros mismos a la vez que cuidamos de nuestra dignidad.
Una cosa no debe estar reñida con la otra: lo tuyo y lo mío puede encontrar un buen equilibrio donde todos ganemos y nos respetemos.
El ser humano, por lo general, no ha entendido aún la gran nobleza que reside en ayudar al prójimo, en ese cambio interno que se sucede en nosotros cuando damos lo mejor para causar un impacto positivo en nuestro entorno.
No estamos hablando, por ejemplo, de invertir parte de nuestro sueldo en ayudar mensualmente al tercer mundo de forma obligatorio.

La bondad debe empezar a practicarse con aquellos que tenemos más cerca, con tu familia, amigos, vecinos… Pequeños actos ofrecen grandes resultados.

Sé coherente con tus creencias
Evita defender unas ideas que, más tarde, no aplicas. Ello causará desconfianza en quienes te rodean y originará desavenencias.
Es necesario ser consciente de todo aquello que decimos en voz alta y, para ello, no dejarnos llevar con lo que “está bien visto” o lo que los demás esperan de nosotros.
Procura que tus acciones vayan de la mano de tus valores, es un modo maravilloso de encontrar el propio equilibrio.
No tengas miedo de asumir nuevas ideas, nuevos esquemas de pensamiento
Quien se aferra a sus propias ideas de por vida, negándose a relativizar sus puntos de vista, no consigue adaptarse a los cambios, ni se permite ser más libre, más flexible de pensamiento, intuición y percepción.
Debemos ser receptivos a todo lo que nos rodea, escuchar a quienes están a nuestro lado:  lee, observa, atiende, deduce, acepta, sorpréndete… Todo ello te permitirá tener una mente más abierta y sensible, ahí donde incorporar nuevas actitudes y pensamientos que te ayudarán a ser mejor persona.
Vale la pena tenerlo en cuenta, y ser siempre coherentes con nuestros valores y nuestras acciones.
Convivir con el resto del mundo puede ser en ocasiones algo complejo, pero si nos preocupamos por dar lo mejor de nosotros, manteniendo una buena autoestima y una adecuada empatía, nuestra realidad será más noble.