martes, 10 de marzo de 2020

SHERLOCK HOLMES



Aunque este detective, obra del singular Conan Doyle, nunca dijera aquello de “elemental querido Watson”, hablar de detectives es hablar, con permiso de Hércules Poirot, de Holmes. Su vida literaria está llena de curiosidades que traemos a este cronovisor con Jesús Callejo

viernes, 6 de marzo de 2020

LA PRINCESA CARABOO



La princesa Caraboo apareció en 1817 en mitad de una ciudad inglesa. No entendía nada de lo que le decían y su vestimenta, exótica y oriental, la hacía parecer proveniente de un lugar remoto. Luego se demostró que no era más que una farsante, pero no es la única persona que ha intentado suplantar la personalidad de otro a lo largo de la historia. En el cronovisor de Jesús Callejo

sábado, 29 de febrero de 2020

LOS RITOS FLORALS



Las fiestas de las flores están muy relacionadas con los ritos de paso y de fertilidad. EnTorrelavega, las Marzas son un buen ejemplo de ello. Este será solamente uno de los elementos que tocamos Jesús Callejo y yo en un cronovisor muy especial hecho desde Torrelavega

viernes, 21 de febrero de 2020

JASPER MASKELYNE



La II Guerra Mundial tiene historias curiosas. Una de ellas fue protagonizada por Jasper Maskelyne, el Mago de la Guerra. Engañó, dicen, a la Alemania Nazi en los combates en Alejandría y otros lugares de Egipto empleando sus técnicas de ilusionismo. Él será el protagonista del cronovisor esta semana junto a Jesús Callejo

lunes, 17 de febrero de 2020

MARIE CURIE




La protagonista del cronovisor de esta semana es Marie Curie (1867-1934). Sus dos premios nobeles, su faceta de científica y transgresora la han convertido en el referente para muchas mujeres del siglo XX. Y aún hoy lo sigue siendo. Jesús Callejo nos trae su historia

sábado, 15 de febrero de 2020

SINDROME DEL EMPERADOR: RETRATO DEL NIÑO TIRANO.



La empatía es un antídoto para los hijos que maltratan a sus padres
Niños demasiado empoderados, agresivos, poco empáticos y que pueden llegar a las manos con su familia cuando no obtienen lo que desean. Estos son algunos de los trazos del retrato de un niño tirano. Convivir con un pequeño emperador acarrea tensiones en el hogar que lleva a los padres a acudir a la consulta psicológica de manera habitual.

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Lo que otorga poder a un niño para proclamarse emperador en su hogar es el hecho de que “los roles de padres e hijos se invierten y se cede el mando a los niños. Se trata de un problema de gravedad, frecuente en la consulta, que conlleva conductas de maltrato psicológico y físico de los menores hacia su familia; gritos, insultos o agresión física”, explica Gema José Moreno, psicóloga infanto-juvenil.

La palabra mágica para prevenir pequeños tiranos: no
Los niños con Síndrome del emperador son intolerantes a un no, que pronuncian en escasas ocasiones sus padres, tampoco son empáticos, así que no saben ponerse en la piel de otra persona, ni expresar y gestionar sus emociones. La actitud con los padres es distante, además de muy exigente y los adultos se muestran consentidores con ellos para evitar situaciones de tensión en casa. Esta conducta tiránica es más habitual que se centre en la madre que en el padre y suele aparecer “alrededor de los 5 años de edad, que es cuando llega la etapa escolar de primaria y comienza a demandarse al niño que sea más autónomo y haga más cosas por sí mismo, pero como no tienen interiorizadas y aceptadas normas, límites y tienen todo lo que desean, surgen los problemas en la convivencia, como las rabietas o el enfado permanente”, comenta Carla Valverde, psicóloga clínica infanto-juvenil del Centro de Salud Mental de Majadahonda (Madrid).

Niños con más riesgo de coronarse emperadores en casa
Ciertos factores influyen o inclinan la balanza hacia la aparición de conductas tiránicas en los hijos, como el hecho de que sea hijo único, varón, que haya tenido experiencias traumáticas (maltrato, abandono) y que los progenitores tiendan a compensar con aspectos materiales (caprichos, juguetes) situaciones como dedicarles poco tiempo y de escasa calidad (momentos de ocio agradables, leer cuentos en familia).

“Un niño con varios hermanos tiene que compartir tiempo, espacio y recursos familiares, por lo que resulta más improbable que se convierta en un pequeño tirano que exija toda la atención. El Síndrome del emperador es más frecuente en varones, porque por regla general, a las niñas se les inculcan valores más relacionados con la empatía”, explica la psicóloga, Carla Valverde.

Cómo se fabrica un niño con Síndrome del emperador
Las conductas de los padres con sus hijos, que influyen para que aparezca el pequeño tirano que los niños llevan dentro son, según la psicóloga Gema José Moreno:

La excesiva permisividad, que suele ir unida a progenitores que no dedican tiempo a estar con sus hijos y solapan el sentimiento de culpabilidad que les genera con consentir todos los caprichos de los niños, sobre todo materiales.
La ausencia de límites y normas para evitar enfrentamientos con el niño, que adopta una conducta agresiva y violenta, que se proyecta no solo con los padres sino también con los abuelos, los profesores u otros niños.
Incoherencia a la hora de trasladar al niño ciertas normas y falta de acuerdo entre los progenitores a la hora de mantenerlas, como recoger todos los días su habitación.
Consumo de alcohol y/o drogas en el entorno social cercano del niño, que genera inestabilidad emocional.
Cómo prevenir niños emperadores en casa
Los antídotos que pueden utilizar los padres contra la tiranía infantil son varios, entre ellos:

La presencia de normas y límites desde temprana edad. De esta manera, con tareas y obligaciones sencillas y acordes a su edad, como poner la mesa y recogerla a la hora de comer todos días, se fomenta la autonomía y responsabilidad en los niños, que se traduce en el desarrollo de conductas sociales adecuadas. Algunos límites deben ser innegociables, como nunca insultar.
Tolerancia cero con la violencia, tanto psicológica como física.
Fomentar el desarrollo de la empatía para que el niño aprenda a ponerse en el lugar del otro y entienda las emociones propias y ajenas.
Enseñar, promover y premiar el valor del esfuerzo, de manera independiente a los resultados que consiga el niño, para así ayudar a que tolere las situaciones de frustración.
Predicar con el ejemplo por parte de los progenitores, porque son el modelo de conducta para sus hijos. Es aconsejable que los padres gestionen de manera adecuada los sentimientos de culpabilidad por los momentos de ausencia y traducirlo en tiempo de calidad.
Favorecer una comunicación adecuada (sin gritos ni amenazas, respetando el turno de palabra y con tono de voz adecuado), practicar la escucha activa (estar presente y consciente a la hora de comunicarnos con otras personas).
Pedir ayuda a expertos del ámbito escolar y sanitario si los padres tienen serias dificultades para reconducir la situación. Una vez que el niño se ha convertido en un pequeño emperador tiránico se puede desandar el camino que ha llevado a ese punto, de manera paulatina. Introducir normas y límites y evitar mensajes como, eres un caprichoso y un egoísta, que dañan la autoestima de los niños. El objetivo es modificar la conducta de los pequeños, para que aprenda a gestionar sus pensamientos, emociones y frustraciones con el fin de ser feliz consigo mismo y con su entorno.

jueves, 30 de enero de 2020

Síndrome de superioridad ilusoria: cuando la ignorancia se disfraza de conocimiento



No importa cuál sea tu nivel de educación, salario o capacitación, siempre podrás aprender de cualquier persona, incluso de la que consideras “inferior”. La ignorancia humana es un tema de estudio bastante extendido, desde Sócrates hasta Darwin han intentado explicar por qué las personas más ignorantes se sienten superiores a los demás. Casi siempre, la respuesta a la estupidez es una carencia interna.
Una teoría ampliamente aceptada es el efecto Dunning-Kruger, diseñado por David Dunning y Justin Kruger y destramado en la Universidad de Cornell. Este efecto caracteriza un trastorno cognitivo en el que las personas que ignoran un tema determinado creen que saben más que aquellos que son estudiados y experimentados sin reconocerlo.
Es decir, estas personas viven bajo un efecto de superioridad delirante, creen que lo saben todo y tienen una respuesta que por lo general carece de valor para cualquier cosa. Como dice el artículo de 1999 de Dunning y Kruger:
“Las personas incompetentes a menudo son bendecidas con una confianza inadecuada, asegurada por algo que les parece conocimiento”.
Es así como las personas que padecen este síndrome están seguras de que su inteligencia y sus habilidades son superiores a la media, o al menos, son extremadamente buenos en lo que hacen, cuando la verdad es que pueden ser bastante mediocres. Es precisamente la ceguera de creer que ya lo saben todo lo que les impide aprender desde cero y ganar realmente conocimiento.
Pero esta mala percepción no solo les afecta a sí mismos, sino también a quienes les rodea. Las personas con el efecto Dunning-Kruger no pueden reconocer el potencial en los demás y a menudo son los críticos más afilados (a pesar de que ellos son realmente mediocres). De esta manera, el síndrome está caracterizado por un egoísmo exacerbado.
Probablemente, mientras lees estas líneas estás recordando a una o más personas que has conocido y que parecen estar pintadas en estas letras. Pero hoy puedes ver con más claridad que estas personas están atrapadas en su propia ignorancia. No pueden, ni tampoco quieren, entender que no son superiores y que incluso su presunto conocimiento es solo paja mental, hojarasca, basura.
A estas personas las encontrarás dando clases de cómo deben hacerse las cosas en el área que dice conocer al dedillo. Pueden llegar a ser bastante desagradables pues tienen el tupé de sentarse a debatir con académicos y expertos en un ámbito del que evidentemente no saben nada.
Para aprender es necesario dialogar, y más importante aún escuchar. Una persona con el efecto Dunning-Kruger o en general una persona que no puede escuchar, está incapacitada para aprender.
El sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman señala en una de sus últimas entrevistas que “el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú”. En ese orden, es necesario pensar que a casi nadie le gusta dialogar, pero hay personas que en definitiva están predispuestas a no hacerlo. De esa manera, no aprenden, no crecen, no son realmente buenos en nada.
¿Conoces a alguien con esta superioridad delirante?