domingo, 9 de julio de 2017

LA LEGENDARIA AFRICA FUE LA MAS BELLA Y ASTUTA ESPIA DE LA KGB EN EL CONO SUR.


África fue la más legendaria espía soviética en la América del Sur de la posguerra y arribó al Río de la Plata, desde París, en mayo de 1948. Desde Moscú llegó la orden de seducir a un eminente sudamericano para entrar por la puerta grande y África eligió en la Ciudad Luz al gran escritor uruguayo Felisberto Hernández, quien fue el segundo de los tres maridos que se le conocen. África de las Heras y Gavilán era entonces una belleza de 38 años, nacida en el enclave español de Ceuta. Como era costumbre en las familias bien de la época (su padre era oficial del Ejército), recibió el nombre de la protectora de la ciudad, la virgen de África. El matrimonio con Felisberto Hernández duró tres años y el escritor nunca supo nada de la verdadera actividad de su mujer. El omnipotente servicio secreto soviético, la KGB (sigla en ruso del Comité de Seguridad del Estado) le dio el nombre secreto de "Patria" y la tuvo en actividad -con centro en Montevideo, pero con ramificaciones que ella controlaba en Buenos Aires y otras capitales latinoamericanas-, durante dos décadas. Nadie sospechó nunca de África, quien a sus colegas espías repetía: "Mi patria es la Unión Soviética”. Antes de la llegada a Montevideo sucedieron algunas de las aventuras más extraordinarias de la española, que según los testimonios narrados en la biografía del periodista y escritor uruguayo Raúl Vallarino, publicada hace dos meses en Montevideo, era muy bonita, de carácter férreo y, al menos en su juventud, muy disponible al sexo. En 1930 era ya una agente de operaciones especiales del partido Comunista Español. Participó en el levantamiento de los mineros asturianos de 1934 y en 1936: era integrante de las Juventudes Comunistas de Cataluña. África comandaba una de las llamadas patrullas ciudadanas. Según el libro el grupo tenía su cuartel general en el Náutico de Barcelona, donde se fusilaban a "los fascistas". "En el mismo lugar donde ejecutaba a sus enemigos", la patrulla de África "realizaba interminables orgías sexuales", afirma uno de los testimonios. África se casó con un dirigente bancario, Luis García Lago, que estaba preso. Ella le llevaba comida, ropa y afecto. El hombre pertenecía al aparato clandestino del partido. No se sabe si también era agente del NKVD, como entonces se llamaban los servicios secretos soviéticos. García Lago fue despachado a México, hasta donde arribó África cuando terminó la guerra civil española. Para Stalin era un objetivo principal asesinar al revolucionario disidente León Trotsky, algo que logró en 1940 por la mano del agente Ramón Mercader. África fue infiltrada como traductora. Trabajaba en la Casa Azul de la pintora Frida Kahlo e informaba todo a Moscú. Fue África la que trasmitió el íntimo secreto de que Frida, esposa del muralista Diego Rivera, era amante de Trotsky. Frida participó en el atentado que lideró el muralista David Alfaro Siqueiros que culminó en el asalto a la casa de la calle África fue la más legendaria espía soviética en la América del Sur de la posguerra y arribó al Río de la Plata, desde París, en mayo de 1948. Desde Moscú llegó la orden de seducir a un eminente sudamericano para entrar por la puerta grande y África eligió en la Ciudad Luz al gran escritor uruguayo Felisberto Hernández, quien fue el segundo de los tres maridos que se le conocen. África de las Heras y Gavilán era entonces una belleza de 38 años, nacida en el enclave español de Ceuta. Como era costumbre en las familias bien de la época (su padre era oficial del Ejército), recibió el nombre de la protectora de la ciudad, la virgen de África. El matrimonio con Felisberto Hernández duró tres años y el escritor nunca supo nada de la verdadera actividad de su mujer. El omnipotente servicio secreto soviético, la KGB (sigla en ruso del Comité de Seguridad del Estado) le dio el nombre secreto de "Patria" y la tuvo en actividad -con centro en Montevideo, pero con ramificaciones que ella controlaba en Buenos Aires y otras capitales latinoamericanas-, durante dos décadas. Nadie sospechó nunca de África, quien a sus colegas espías repetía: "Mi patria es la Unión Soviética”. Antes de la llegada a Montevideo sucedieron algunas de las aventuras más extraordinarias de la española, que según los testimonios narrados en la biografía del periodista y escritor uruguayo Raúl Vallarino, publicada hace dos meses en Montevideo, era muy bonita, de carácter férreo y, al menos en su juventud, muy disponible al sexo. En 1930 era ya una agente de operaciones especiales del partido Comunista Español. Participó en el levantamiento de los mineros asturianos de 1934 y en 1936: era integrante de las Juventudes Comunistas de Cataluña. África comandaba una de las llamadas patrullas ciudadanas. Según el libro el grupo tenía su cuartel general en el Náutico de Barcelona, donde se fusilaban a "los fascistas". "En el mismo lugar donde ejecutaba a sus enemigos", la patrulla de África "realizaba interminables orgías sexuales", afirma uno de los testimonios. África se casó con un dirigente bancario, Luis García Lago, que estaba preso. Ella le llevaba comida, ropa y afecto. El hombre pertenecía al aparato clandestino del partido. No se sabe si también era agente del NKVD, como entonces se llamaban los servicios secretos soviéticos. García Lago fue despachado a México, hasta donde arribó África cuando terminó la guerra civil española. Para Stalin era un objetivo principal asesinar al revolucionario disidente León Trotsky, algo que logró en 1940 por la mano del agente Ramón Mercader. África fue infiltrada como traductora. Trabajaba en la Casa Azul de la pintora Frida Kahlo e informaba todo a Moscú. Fue África la que trasmitió el íntimo secreto de que Frida, esposa del muralista Diego Rivera, era amante de Trotsky. Frida participó en el atentado que lideró el muralista David Alfaro Siqueiros que culminó en el asalto a la casa de la calle Viena del barrio de Coyoacán en donde vivía Trotsky. Pero Moscú debió quitarla en una tarde de México después de que, en 1939, el general Alexander Orlov, que dirigía las operaciones para matar a Trotsky, había huido a Estados Unidos. África se convirtió en una heroína (secreta) de la URSS tras luchar dos años detrás de las líneas alemanes en la guerra patriótica contra los invasores nazis. Fue varias veces condecorada. Al final de su vida había acumulado ocho condecoraciones, entre ellas nada menos que la Orden de Lenin. Desde la base de Montevideo, África viajó muchísimo en los '50 y '60 a Buenos Aires. Allí la mandó su superior, el "rezident" de la KGB, que tenía una cobertura diplomática en la embajada soviética en Montevideo. Encontró en la capital argentina a un importante agente, un italiano que la KGB llamaba "Marko" y cuyo verdadero nombre era Giovanni Antonio Bertoni. África tenía una merecida fama por su habilidad para conseguir documentos oficiales que eran falsificados. De ese encuentro con "Marko", ella volvió con varios libros infantiles que contenían mensajes en clave con importante información para la KGB sobre temas argentinos. La central de Moscú ordenó radicar a Bertoni en Montevideo con el nombre falso de Valentín Marchetti, con el que África, que ya tenía la ciudadanía uruguaya con la identidad de María Luisa Las Heras, debió casarse. El marido de África también logró instalarse sólidamente en el dorado mundo de las clases acomodadas y los intelectuales de Montevideo. Mientras su mujer se hacía fama como costurera de alto rango, Marko-Marchetti abrió una casa de antigüedades de gran prestigio que se llamaba "Antiquariat".Entre los poderosos que visitaban el negocio había un político de altísimo nivel, que Raúl Vallarino no identifica y con razón. En los mensajes que iban y venían de Moscú se lo nombra como "Iván". Era un homosexual no declarado, salvo para el ojo de lince de África. Desde Buenos Aires, los espías soviéticos hicieron venir a "Nikolai", un joven agente argentino de 26 años y gran pinta, encargado de seducir a "Iván". Consumado el encuentro fatal, filmado y fotografiado, el personaje uruguayo debió elegir entre el suicidio o la colaboración. Colaboró durante varios años. La fatalidad fue que Bertoni-Marchetti comenzó a compartir las críticas del partido Comunista italiano a Moscú. Alarmada África avisó a la KGB y tiempo después "Marko" cayó muerto en su casa. Al parecer, África obedeció otra vez y quitó a su marido de circulación con uno de esos venenos inodoros e insípidos que no dejan huellas. Aunque la policía uruguaya aceptó la tesis del infarto por causas naturales, no faltaron las sospechas. En 1965, África comenzó a levantar la central de espionaje, que contaba con media docena de agentes, laboratorio fotográfico y de cine, máquinas para falsificar documentos y varios cifrarios. En 1966 llegó la orden definitiva de cerrar todo y abandonar Uruguay. África volvió a Moscú y se dedicó a entrenar espías del KGB. En 1988, a los 78 años, murió del corazón en un hospital de Moscú. Recibió funerales especiales de heroína de la URSS y de coronel de la KGB en el cementerio de Kuntsevskoe, situado en el extremo sur de Moscú. Un bajorrelieve muestra su rostro ya anciano y en su homenaje el KGB puso junto a su nombre la inscripción "Patria", para evocar a uno de sus mejores espías.
    del barrio de Coyoacán en donde vivía Trotsky. Pero Moscú debió quitarla en una tarde de México después de que, en 1939, el general Alexander Orlov, que dirigía las operaciones para matar a Trotsky, había huido a Estados Unidos. África se convirtió en una heroína (secreta) de la URSS tras luchar dos años detrás de las líneas alemanes en la guerra patriótica contra los invasores nazis. Fue varias veces condecorada. Al final de su vida había acumulado ocho condecoraciones, entre ellas nada menos que la Orden de Lenin. Desde la base de Montevideo, África viajó muchísimo en los '50 y '60 a Buenos Aires. Allí la mandó su superior, el "rezident" de la KGB, que tenía una cobertura diplomática en la embajada soviética en Montevideo. Encontró en la capital argentina a un importante agente, un italiano que la KGB llamaba "Marko" y cuyo verdadero nombre era Giovanni Antonio Bertoni. África tenía una merecida fama por su habilidad para conseguir documentos oficiales que eran falsificados. De ese encuentro con "Marko", ella volvió con varios libros infantiles que contenían mensajes en clave con importante información para la KGB sobre temas argentinos. La central de Moscú ordenó radicar a Bertoni en Montevideo con el nombre falso de Valentín Marchetti, con el que África, que ya tenía la ciudadanía uruguaya con la identidad de María Luisa Las Heras, debió casarse. El marido de África también logró instalarse sólidamente en el dorado mundo de las clases acomodadas y los intelectuales de Montevideo. Mientras su mujer se hacía fama como costurera de alto rango, Marko-Marchetti abrió una casa de antigüedades de gran prestigio que se llamaba "Antiquariat".Entre los poderosos que visitaban el negocio había un político de altísimo nivel, que Raúl Vallarino no identifica y con razón. En los mensajes que iban y venían de Moscú se lo nombra como "Iván". Era un homosexual no declarado, salvo para el ojo de lince de África. Desde Buenos Aires, los espías soviéticos hicieron venir a "Nikolai", un joven agente argentino de 26 años y gran pinta, encargado de seducir a "Iván". Consumado el encuentro fatal, filmado y fotografiado, el personaje uruguayo debió elegir entre el suicidio o la colaboración. Colaboró durante varios años. La fatalidad fue que Bertoni-Marchetti comenzó a compartir las críticas del partido Comunista italiano a Moscú. Alarmada África avisó a la KGB y tiempo después "Marko" cayó muerto en su casa. Al parecer, África obedeció otra vez y quitó a su marido de circulación con uno de esos venenos inodoros e insípidos que no dejan huellas. Aunque la policía uruguaya aceptó la tesis del infarto por causas naturales, no faltaron las sospechas. En 1965, África comenzó a levantar la central de espionaje, que contaba con media docena de agentes, laboratorio fotográfico y de cine, máquinas para falsificar documentos y varios cifrarios. En 1966 llegó la orden definitiva de cerrar todo y abandonar Uruguay. África volvió a Moscú y se dedicó a entrenar espías del KGB. En 1988, a los 78 años, murió del corazón en un hospital de Moscú. Recibió funerales especiales de heroína de la URSS y de coronel de la KGB en el cementerio de Kuntsevskoe, situado en el extremo sur de Moscú. Un bajorrelieve muestra su rostro ya anciano y en su homenaje el KGB puso junto a su nombre la inscripción "Patria", para evocar a uno de sus mejores espías.


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