martes, 18 de mayo de 2010

SI TU PERRO FUERA TU MAESTRO





... aprenderías cosas como éstas:....

Correr al encuentro de alguien que amas cuando llega a casa.

Nunca perderte una oportunidad de salir a pasear en automóvil.

Darte la oportunidad de experimentar el viento fresco en tu rostro.

Mostrarle a los demás, cuando están invadiendo tu territorio.

Tomarte una siestecita al mediodía y estirarte antes de levantarte.

Correr, brincar y jugar todos los días.

Intentar llevarte bien con tu prójimo y dejar que las personas te toquen.

No morder cuando un simple gruñido resuelve la situación.

En días calurosos, detenerte para rodar en el pasto, beber muchos líquidos y acostarte bajo la sombra de un árbol.

Danzar y balancear todo tu cuerpo cuando estás feliz.

Sin importar las veces que alguien te lastime, regresar y hacer nuevamente las paces... sin aclarar culpas.

Aprovechar el placer de una larga caminata.

Alimentarte con gusto y entusiasmo.

Comer solo lo suficiente.

Ser leal.

Nunca pretender ser lo que no eres.

Y lo más importante de todo... permanecer en silencio cuando alguien está nervioso o triste, quedándote cerca para mostrarle que tu estás allí para consolarlo.

Como ves, la enseñanza sería que una verdadera amistad no se puede falsificar, si aprendiésemos más cosas de esa criatura de Dios.
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