jueves, 10 de marzo de 2011

LO BUENO Y LO MALO

Distinguir entre lo bueno y lo malo no siempre es tan fácil; porque casi nunca se aparecen el angelito a la derecha y el diablito a la izquierda. Suele suceder que hacer lo bueno es complicado e implica tomar decisiones un poco incómodas, mientras que hacer lo malo es demasiado fácil y no representa ningún esfuerzo de nuestra parte (es como tener la bola a un metro del marco y que no haya portero)


El hacer lo bueno y lo mano en nuestra vida, es determinante, porque traza el rumbo que vamos a seguir todos los días que nos quedan. Es una decisión diaria.

Existe un refrán que dice: el fin justifica los medios, pero ¿que si esos medios son la estafa, la corrupción, el soborno, la mentira, el robo, la destrucción de documentos; todo eso para obtener estabilidad y estatus social y económico?

No, es mejor ir poco a poco, subiendo etapas profesionales, sufrir caídas y golpes que nos hacen madurar, para que cuando lleguemos a la cima, veamos hacia atrás y digamos: "costó pero al fin llegué"

La diferencia entre lo bueno y lo malo a veces es muy sutil, al punto que parecen ser iguales. La Palabra del Señor hace mucho hincapié en este tema, por ejemplo en el libro de Santiago 4:17 dice: y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Pero ¿que hacer cuando uno ha escogido el camino equivocado?, ¿hay alguna salida al problema?, claro que si, pero tendrás que ser muy valiente y afrontar las consecuencias con valor y confiar que el Señor te ayudará en todo momento. Si se humillare mi pueblo, sobre el cuál mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 de Crónicas 7:14.

Cada mañana al despertar y por la noche al descansar, agradezco tus bondades a mi vida, por todo lo que me permites disfrutar.

Desconozco su autor





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