PARA QUIENES LES GUSTAN LAS LEYENDAS, MASCOTAS, REFLEXIONES Y ALGUNA QUE OTRA CURIOSIDAD
lunes, 7 de mayo de 2018
sábado, 5 de mayo de 2018
LA PRINCESA DONAJI Leyenda zapoteca
Donají era la bella hija del rey
zapoteca Cosijopí, soberano indómito que defendía con fiereza a su pueblo de la
codicia de aztecas y conquistadores españoles. Donají vivía junto a su familia
en el espléndido palacio de Dani Dixhina, el Cerro Venado. Pero gustaba de
perderse en los bosques cercanos donde, olvidada de su alto rango, se deleitaba
con el simple rumor del viento o el canto de los pájaros. Su lugar favorito del
bosque era Guela Bupu, una cueva situada debajo de una espumosa cascada: el
lugar perfecto para un refrescante baño matinal.
Cierto día, Donají, admirada por la
belleza de los bosques, se alejó tanto que no consiguió encontrar el camino de
regreso. Tras intentar vanamente regresar a su palacio, la muchacha se recostó,
agotada, bajo un frondoso pochote, a cuya fresca sombra se quedó profundamente
dormida. Al despertar, la princesa no pudo reprimir un grito de terror: un
capitán español se encontraba de pie frente a ella. Sin embargo, el joven no
hizo ademán alguno de atacarla. Deslumbrado por la belleza de Donají, no había
atinado más que permanecer junto a ella, observándola fascinado. La muchacha,
espantada, echó a correr a través del bosque, y finalmente pudo regresar a su
hogar.
Pero al día siguiente, sin que ella se
explicara muy bien por qué, sus pasos volvieron a llevarla junto al viejo
pochote.
Allí la esperaba el joven capitán. Muy
pronto, pese a desconocer el idioma del otro, Donají y su español estaban
profundamente enamorados.
Pero los padres de la muchacha
preparaban su boda con el más fuerte y distinguido de los guerreros zapotecas.
Donají, valiente y decidida, rechazó ese noviazgo impuesto y rogó a su padre
que le permitiera unirse en cambio al capitán español. Pero el rey,
horrorizado, no hizo más que adelantar la boda, prohibiéndole que volviese al
bosque. Donají, entonces, subió a la cima de la cascada sobre su amada Guela
Bupu y se arrojó a la cascada.
Desde entonces, dicen que en las aguas
cercanas al lugar de la tragedia flota una jícara hermosa, pero que nadie puede
alcanzar. Como nadie pudo apoderarse por la fuerza del corazón de la bella
Donají, valiente y noble como toda la raza zapoteca.
jueves, 3 de mayo de 2018
martes, 1 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
ESCOCIA (El Lago Ness y el Mito del Monstruo)
La leyenda cuenta que por el año 560
d.C, una gigantesca criatura similar a un dragón vivía en el Lago Ness y se
alimentaba de las reses y de alguno que otro habitante de los pueblos cercanos
al lago que deambulaban solitarios por la orilla. Varios habitantes y
pescadores de la zona habían visto siluetas en el agua y habían escuchado
ruidos extraños en la noche pero nadie podía asegurar de que se trataba de un
monstruo hasta que un misionero encargado de difundir el cristianismo entre los
pictos, se encontraba en las
inmediaciones del lago y vio como una criatura intentaba devorar a un
hombre. El sacerdote, se acercó
sosteniendo en alto una cruz y gritando las palabras “Detente, no toques a ese
hombre” al extraño animal, le hizo retroceder y sumergirse.
domingo, 29 de abril de 2018
LA MUJER HAMBRIENTA
En el lugar en donde viven los
espíritus, hubo una vez una mujer que gritaba constantemente pidiendo comida.
Tenía bocas en las muñecas, bocas en los codos y bocas en los tobillos y
rodillas. “Aquí no puede comer”, dijeron los otros espíritus. “Tendrá que vivir
en alguna otra parte.”
Pero arriba sólo estaba el aire vacío,
y lo mismo sucedía a la derecha y a la izquierda, y delante y detrás. En
aquellos días el mundo no se había creado. Sin embargo, por debajo había algo
que parecía agua. Nadie sabía cómo había llegado allí. Los otros espíritus
pensaron: “Si la ponemos abajo quizá pueda satisfacer su hambre”.
Tan pronto se les había ocurrido el
pensamiento, los espíritus Quetzalcoatl y Tezcatlipoca tomaron a la mujer y la
arrastraron hacia abajo hasta el agua. Cuando vieron que flotaba, se
transformaron en serpientes, se estiraron sobre ella en forma de cruz, desde el
brazo derecho a la pierna izquierda y desde el brazo izquierdo a la pierna
derecha. Tirando de sus manos y pies, la estiraron en todas las direcciones,
empujando tan fuerte que la quebraron en dos por la cintura.
“Mira lo que hemos hecho”, dijeron, y como no
sabían qué más hacer devolvieron la mitad de abajo al lugar de los espíritus.
“¿Qué podemos hacer con esto?”, preguntaron.
“Qué pena”, dijo otro de los espíritus, “pero
no importa, lo utilizaremos para hacer el cielo”. Entonces, para consolar a la
pobre mujer, todos bajaron volando y empezaron a hacer flores y hierba con su
piel. Del pelo hicieron bosques, de sus ojos estanques y fuentes, de sus
hombros montañas, y de su nariz valles. “Al final quedará satisfecha”,
pensaron. Pero, igual que antes, sus bocas estaban por todas partes, mordiendo
y gimiendo. Y todavía no ha cambiado.
Bebe cuando llueve. Come cuando las flores se
marchitan, cuando los árboles se caen o cuando alguien muere. Cuando alguien es
sacrificado o muere en el campo de batalla, ella se bebe su sangre. Sus bocas
siempre están abriéndose y cerrándose, pero nunca se llenan. A veces, por la
noche, cuando sopla el viento, puedes oírla gritar pidiendo comida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






