lunes, 19 de enero de 2009

EL PEDIDO DE ALEJANDRO MAGNO



Según se cuenta, Alejandro Magno pidió estos deseos para el día de su funeral:

1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...

3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.


Alejandro le explicó:

1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.

"Todo cuanto hacemos quedará en algún lugar en el tiempo, y mi nombre no será mi nombre cuando ya no esté aqui, será tuyo y harás con él lo que mi recuerdo te provoque y lo que tu conciencia te diga. De lo que hagamos ahora dependerá lo que hagan mañana con nuestros trazos de finitud en la eternidad."

Miguel Angel Arcel

AHORA ES EL MOMENTO



Ahora es el momento de hacer lo que más quieres.

No esperes al lunes, ni esperes a mañana.

Que no aumente ante ti la caravana de sueños pisoteados.

Ya no esperes. No reprimas por miedo o cobardía.

No postergues la vida con más muerte, y no esperes más nada de la suerte, que no hay más que tu tesón y tu energía.

Si tu sueño es hermoso, dale forma como esculpe el arroyo a la ribera; como el viento que vive y se transforma.

Y para que todo resulte a tu manera, redacta para ti mismo tu norma y convierte tu otoño en primavera.

domingo, 18 de enero de 2009

POEMA DE UN PERRO


No temas mi señor: estoy alerta
Mientras tú de la tierra te desligas
Y, con el sueño tu dolor mitigas,
Dejando el alma a la esperanza abierta.

Vendrá la aurora y te diré: “despierta,
Huyeron ya las sombras enemigas.
Soy compañero fiel de tus fatigas
Y celoso guardián junto a tu puerta.


Te avisaré del rondador nocturno,
Del amigo traidor, del lobo fiero
Que siempre anhelan encontrarte inerme.


Y si llega con paso taciturno
La muerte, con mi aullido lastimero
También te avisaré... ¡descansa y duerme!

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PLEGARIA DE UN PERRO


Dame un pan, y yo te daré amo mío, toda mi lealtad.
Si sabes del dolor de la vida y tu corazón sangra silencioso,
yo me acercare humildemente a ti, y como no sé hablar,
moveré mi cola y lameré tus manos extendidas al desaliento.
Vive seguro de tu heredad, de tu casa,
de tu rancho lejano de la montaña,
porque han de matarme primero antes de permitir que nadie coja lo tuyo.
Si otro amo como tú,
quisiera llevarme consigo,
no le obedeceré y si me violenta,
huiré de su lado y te buscare a través del mundo.
Llévame contigo, de caza, a la mina, a la montaña,
a tu trabajo o a la guerra y pondré mis fuerzas,
mi astucia, mi valor y mi vida, para servirte hasta el fin.
Cuando velo tu sueño en las noches calladas
y con mi oído en tierra advierto algo extraño,
aúllo largamente para prevenirte el mal.
No me abandones jamás. Que si la vida te falta, iré a morir a tus pies.
Si me castigas, lameré tus manos.
Si me hieres, aullaré largamente del dolor antes de atacarte,
porque eres para mi más que un rey.
Y si mañana mueres tú en el desierto o en la guerra,
lloraré a tu lado hasta morir también.

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FÁBULA DEL HOMBRE Y SUS PERROS

Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido. Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento por esto el perro de caza, lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.
El perro guardián le contestó:

¡No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a tí, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno!

Moraleja:

Pide siempre a tus mayores que te enseñen una preparación y trabajo digno para afrontar tu futuro, y esfórzate en aprenderlo correctamente.

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