domingo, 20 de abril de 2008

PROTEGE A LOS ANIMALES EN UN DESASTRE NATURAL



Tal vez no resulten heridos, pero igual nada quita que nuestros animales necesiten cuidados. Tras un incendio o terremoto, muchos edificios son peligrosos para la gente, y quedan abandonados. Algunas carreteras quedan interrumpidas y puede resultar casi imposible proporcionar a nosotros y nuestros animales las cosas que se necesitan.
Si se puede estar preparado para un desastre. Si sabes como actuar, podrás evitar que los animales sufran en una emergencia. A continuación unos cuantos consejos para que pongas en marcha por el bien de nuestros hermanos menores, pues ellos también sufren los estragos que deja cualquier desastre:
Cría a tus animales en un área segura de la casa, alejados de posibles peligros, como paredes inestables, o donde pueden quedar atrapados.
Decide cuáles de los hermanos mayores se encargarán de cuidar a cuáles animales en caso de una emergencia.
Pon a los perros y gatos un collar con tu dirección para que la gente puede ubicarte si encuentra el animal. (Un número de teléfono si tienes, pero puede que los teléfonos no funcionen durante la situación de emergencia).
Ten una correa para cada perro, y llévalo contigo si tienes que evacuar tu casa.
Ten medios listos para transportar a otros animales de la casa, canastas con un cierre, por ejemplo.
Coordina la vigilancia con un amigo/a y su familia. Un amigo vecino puede cuidar los animales del otro si éste tiene que evacuar su casa.
Almacena alimento seco suficiente para una semana. Ten un botiquín de primeros auxilios. Guarda estas cosas en una mochila lista para llevar.
Ten a la mano las direcciones y teléfonos de los veterinarios que trabajan cerca, para tratar a animales heridos. Guardar el dato también en la mochila.
Averigua qué refugios de animales existen para saber adonde puede llevar la gente a los animales perdidos. Quizá allí encuentres a tu mascota.
Abraza con cariño a los animalitos, pues durante una catástrofe suelen estar tan asustados como las personas. Tener a su dueño cerca para acudir a él en busca de consuelo es con frecuencia un alivio.
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